martes 20.08.2019

¿Quién es el Robin Hood de Vallecas?

Carlos Iglesias lideraba la ‘banda de la alcantarilla’ que atracaba sucursales a través del subsuelo de Madrid

¿Quién es el Robin Hood de Vallecas?
¿Quién es el Robin Hood de Vallecas?

La Policía no sabe por qué se hacía llamar el “Robin Hood de Vallecas”, porque Carlos Iglesias, el presuntamente peligroso butronero detenido esta semana, no repartía el dinero con los pobres, ni siquiera vivía en Vallecas, sino en Moratalaz, en un área residencial. Iglesias tenía un compinche poco recomendable, Rubén Reyes, con antecedentes por violación. Iglesias evitó tener antecedentes gracias a la minuciosidad con la que preparaba sus golpes, según explica la Policía.

El ‘Robin Hood de Vallecas,’ Carlos Iglesias, 29 años, se convirtió en el líder de la ‘banda de la alcantarilla’ en 2008 cuando falleció su padre del que tomó el relevo. Él fue quien le enseñó y de él heredó las habilidades para recorrer casi a ciegas el subsuelo de Madrid.

Con apenas 15 años paseaban juntos por las oscuras entrañas de la capital, memorizando cada paso, cada punto negro, reteniendo dónde se puede respirar y dónde no, aprendiendo a evitar los tramos peligrosos. Si hay ratas, hay vida, hay oxígeno.

La finalidad era compaginar una vida corriente con la de ladrón de bancos. Por la mañana a trabajar a la pescadería de su padre y por la noche a desvalijar sucursales. Una vida de película de acción que ha durado quince años. La banda accedía desde 1999 a los bancos a través del sistema de alcantarillado, cavaban un butrón y entraban directamente a las oficinas para llevarse su botín.

Eran peligrosos y violentos. Cometían los delitos equipados con armas de fuego y las herramientas necesarias para penetrar en las alcantarillas. Algunas de ellas las tomaban prestadas de los trabajos de su ‘vida normal’, como la furgoneta de la pescadería para huir. Su foco de acción se localizaba en el sureste de Madrid, en la zona de Usera, en el Paseo de las Delicias y en la avenida de la Albufera.

Preparaban los atracos con esmero, cuidando cada detalle y cada uno de ellos con su función perfectamente estudiada. Con su precisión y organización siempre lograban burlar a la Policía y desaparecer por las cañerías. Planes siempre perfectos, siempre dirigidos por el carácter “egocéntrico” de Carlos que se autodefine como el ‘Robin Hood de Vallecas’.

Una vida de película de acción pero buscando la discreción. Ciudadano de Vallecas, quizás empujado por la prosperidad y la comodidad de obtener dinero fácil, Carlos decidió trasladarse a una zona residencial de Moratalaz. Entre bloques de pisos y zonas verdes pasaba desapercibido entre los residentes del barrio madrileño.

Casi nadie le conoce en la calle Arroyo Fontarrón, ni siquiera el dueño del bar de la esquina, que es “del barrio de toda la vida”. Los vecinos se sorprenden cuando descubren que han vivido cerca de un delincuente. “Nunca sabes quién es realmente tu vecino”, afirma un hombre que asegura no conocer a Carlos y que vive a pocos metros de su portal. Pero allí no estaba solo, en frente de su bloque de pisos vivía también Rubén Reyes, su compañero de fechorías y un “delincuente habitual”. Un personaje más temerario que cuenta con antecedentes penales y que ya ha estado encarcelado por violación.

Pero su vida de película se ha dado de bruces contra la realidad. La Policía no había logrado atraparles pero tenaz seguía sus pasos y elaboraron una investigación de cada uno de los miembros de la banda criminal.

Sus constantes desplazamientos a la calle Mirasierra alertaron a los agentes que finalmente les sorprendieron en plena huida y con un botín que superaba los 60.000 euros. Una película de acción que termina después de quince años con un final ‘made in Hollywood’.