sábado 07.12.2019

Nuevo laboratorio de robótica del CSIC para enfermedades neurológicas

El Centro madrileño de Automática y Robótica ha puesto en marcha un nuevo laboratorio para la investigación en la terapia de las enfermedades neurológicas, centrado en la última tecnología en exoesqueletos

Nuevo laboratorio de robótica del CSIC para enfermedades neurológicas

Este nace con el objetivo de centralizar las áreas implicadas en la investigación y tratamiento de estas enfermedades y de convertirse en referencia europea de nuevas terapias basadas en la asistencia por robots.

El Centro de Automática y Robótica es del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Politécnica de Madrid, y está ubicado en Arganda del Rey.

El nuevo laboratorio, llamado "Marsi Care", servirá como centro de operaciones a científicos, pediatras, psicólogos, fisioterapeutas e ingenieros informáticos, señala el CSIC en una nota de prensa.

“Marsi Care es una plataforma de terapia y diagnóstico única en el mundo para niños y adultos con enfermedades neurológicas a los que se les ofrece la última tecnología en exoesqueletos de marcha", ha explicado la investigadora del CSIC Elena García Armada, coordinadora del proyecto.

El laboratorio cuenta con un sistema de cámaras de captura de movimiento por infrarrojos, una serie de plataformas con sensores de fuerza y de detección de la actividad muscular para analizar y evaluar el progreso de la rehabilitación en los pacientes.

Para García Armada, este nuevo laboratorio es la culminación de años de trabajo en el desarrollo y mejora de estas tecnologías, que ya han dejado de ser prototipos: “lo importante es que estos resultados vuelvan de nuevo al mundo de la investigación y que lo hagan además en un espacio exclusivo y multidisciplinar como este”.

La presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, ha dicho, durante su visita al nuevo laboratorio, que no solo los hospitales cuentan con este espacio para llevar a cabo sus terapias, sino que, además, los científicos podrán usar estas instalaciones para seguir investigando, así como los pacientes.

En 2013, el equipo de García Armada demostró en un paciente con tetraplejia el uso de la tecnología de exoesqueletos; esta fue protegida por el CSIC mediante patentes y se fundó la empresa de base tecnológica Marsi Bionics como vehículo para transferir a la sociedad los resultados.

En los últimos cinco años, se ha llevado a cabo un proceso de transferencia de la tecnología, dedicado principalmente a la industrialización y certificación de los exoesqueletos.

El exoesqueleto para el tratamiento de dolencias infantiles, de 14 kilos y fabricado con aluminio, está diseñado para ayudar al paciente a caminar, en algunos casos por primera vez, y tiene un tamaño ajustable que permite que el exoesqueleto "crezca" con el niño.

Se ha empleado ya en hospitales como terapia de entrenamiento muscular para evitar efectos colaterales asociados a la pérdida de movilidad propia de enfermedades como la atrofia muscular espinal o las lesiones de la médula espinal. La tecnología ha sido industrializada como producto sanitario. 

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