lunes 21.10.2019

La Monarquía, a la vista y a debate

Muchos españoles se inquietan y se preguntan en voz alta si es necesaria una Institución que genera tanto escándalo y que da tantos disgustos a la ciudadanía

La Monarquía de Don Juan Carlos atraviesa un muy mal momento desde que hace ya unos meses comenzaran a saltar, uno tras otro, todo tipo de escándalos. Muchos españoles se inquietan y se preguntan en voz alta si es necesaria una Institución que crea tanto escándalo y que da tantos disgustos a los españoles. Otros muchos, en cambio, confían en la Institución porque creen en el Rey; y otros, se animan a defender una sucesión rápida en la figura del Príncipe para asegurar la continuidad dinástica.

Puede que haya quedado atrás la visión heroica del monarca que salvó a España de acabar en una dictadura militar, o quien sabe si en una nueva guerra civil, tras el intento de golpe de Estado del 23F. Las nuevas generaciones no tienen memoria suficiente para encuadrar, con toda su importancia, el hecho monárquico en el esquema de libertades civiles y políticas establecido en nuestra Constitución tras el proceso político que fue la Transición.

Ahora la Monarquía se puede poner en cuestión y los que antes no opinaban, ahora opinan, y hasta algunos que se declaraban monárquicos, ahora dudan de su adscripción y hasta reprueban la actuación de la familia real si no en todos, si al menos en algunos de los casos más escandalosos.

Desde que el Príncipe y las Infantas cumplieran su mayoría de edad e iniciaran su especial y particular emancipación, muchos han sido los malos momentos y muchos también los escándalos que ha sufrido la Monarquía española a lo largo de estos últimos años.

Nuestra primera gran boda real fue la de la Infanta Elena, la hija mayor del Rey, que se casó con Jaime de Marichalar; Pronto la pareja de infantes, ya Duques de Lugo, hicieron abuelos a Don Juan Carlos y Doña Sofía dándoles dos nietos, niño y niña.

Al poco tiempo, el marido de la Infanta sufrió un derrame cerebral del que se recuperó físicamente, pero que tuvo secuelas y con ello un sinfín de maledicencias populares que recorrieron el país metro a metro, y quien sabe si a causa de ello o entre otras cosas por ello, la Infanta solicitó el divorcio, algo que culminó el rumor popular y, según dicen los cronistas, dividió a sus majestades por un hecho de tanta dimensión: el Rey con ella; la Reina con la ortodoxia matrimonial, que no con su yerno.

El más reciente de los escándalos asociados a los Duques de Lugo, ha sido el protagonizado por el pequeño Felipe Juan Froilán al dispararse con un arma en el pie mientras jugaba con su padre.

La Infanta Cristina, Urdangarín y el Nóos

El segundo matrimonio real de nuestra Era, fue entre la Infanta Cristina y un jugador de balonmano del Barça. Se casaron en Barcelona. Matrimonio feliz,  hasta que llegó la investigación del  ‘caso Nóos’. El 7 de noviembre de 2011, Anticorrupción procedió al registro de la sede del Instituto Nóos, de la cual Iñaki Urdangarin había sido presidente.

Pronto saltaron las alarmas y su implicación en un caso vinculado con la rama valenciana de la trama Gürtel y con los escándalos del expresidente balear Matas, llenó de desasosiego a palacio, de preocupación a los políticos, de inquietud a los jueces y de asombro a los ciudadanos, que estaban perplejos con las cosas que oían sobre un padre de familia tan Real y tan vulnerable a la afición por acumular capital.

La familia, la Infanta, el Duque de Palma y sus cuatro hijos, permanecieron escondidos con prudencia en Estados Unidos, dando lugar a nuevos rumores de disensión entre los reyes sobre la conveniencia de aparecer junto a ellos en público, hasta que finalmente el juez imputó a Iñaki Urdangarin en el caso Nóos.

Para entonces, el Rey ya había apartado al marido de la Infanta de los actos oficiales e hizo un guiño a la Justicia en el discurso de Navidad, “todos somos iguales ante la Ley”.

El 25 de febrero de 2012, el yerno del Rey declaró durante horas ante el juez y poco a poco se iba sabiendo más de su implicación en el caso. Entre tanto se asegura que la Infanta no tenía conocimiento de los actos presuntamente delictivos de su marido.

El Príncipe Felipe y sus historias de amor

El hijo varón, Príncipe de Asturias y heredero a la Corona, Felipe de Borbón, también trajo dolores de cabeza a su Majestad. Durante su juventud se le relacionó con muchas mujeres, una de ellas, Isabel Sartorius, hija de padres divorciados y cuya madre se rumoreaba que consumía habitualmente drogas y alcohol.

Más tarde vinieron otras relaciones, entre ellas, la que mantuvo con Eva Sannum una modelo noruega, que tampoco gustó nada a la Casa Real y por la que se rumorea que el Príncipe estuvo a punto de renunciar al trono. Pero para su suerte, pronto se cruzaría en su camino una periodista, Letizia Ortiz, en ese momento presentadora de los Informativos de TVE, una relación que provocó inquietud en la Casa real y alguna discusión entre los reyes.

Letizia era periodista, no estaba preparada para ser reina, además, sus padres estaban divorciados y lo que era aún más importante: ella había estado casada. Pero al final, el amor pudo con todo y el Príncipe y la periodista se casaron contra todo pronóstico. Eso sí, los problemas no acabaron ahí, se habló mucho de la mala relación de la Princesa de Asturias con sus cuñadas, que procuraban no posar junto a ella, ni siquiera estar cerca. También se habló del carácter fuerte de Letizia, de su extremada delgadez y, como colofón un diario alemán se hace eco de una posible crisis en el idílico matrimonio del Príncipe y Letizia.

En resumen, muchos han sido los quebraderos de cabeza que le han dado al Rey y a la Casa Real sus hijos, sus parejas y sus matrimonios; pero también su Majestad ha dado motivos para que la gente se plantee si quiere una Monarquía o una República.

El Rey y las polémicas

Hace casi 5 años el Rey dio lugar a una gran polémica durante una cumbre iberoamericana. Hugo Chávez, presidente de Venezuela, durante su intervención insultó repetidas veces a José María Aznar. En un arranque poco protocolario el Rey interrumpió a Chávez y exhortó el famoso “¡¿Por qué no te callas?!”

La frase se convirtió rápidamente en un fenómeno social y de Internet, siendo tema de imitaciones, burlas, parodias, programas de televisión y hasta de tonos de llamada para teléfonos móviles.

Con la bolsa por los suelos y la prima de riesgo por las nubes, saltó la noticia de que el Rey se encontraba en el hospital para ser intervenido por una rotura de cadera tras un accidente en Botsuana, donde estaba cazando elefantes.

Las alarmas saltaron, muchos se hacían preguntas. ¿Qué hacía el Rey cazando en un safari tal y como está la situación en España?, ¿con quién estaba?, ¿por qué?, ¿El Gobierno estaba informado del paradero del monarca? ¿Es el momento adecuado para este viaje, aunque sea en tiempo de ocio e invitado por un empresario extranjero?

Muchas preguntas y pocas respuestas para una Monarquía cuya imagen se estaba desmoronando por momentos escándalo tras escándalo, asemejándose a esas otras casas reales europeas tan proclives al folletín y al escandalo cuché.

Los más allegados aseguran que Don Juan Carlos era consciente de las críticas que se habían desatado tras saberse su viaje de caza, las dudas que se levantaban sobre la Monarquía, con una imagen tan deteriorada en los últimos años. Algunos políticos y ciudadanos pidieron un referéndum y otros se pusieron del lado del monarca y aseguraron que tendría razones para estar de caza.

La única salida que parecía tener el Rey era pedir perdón y así lo hizo. A su salida del hospital se paró para hablar con los periodistas y ante las cámaras pidió disculpas, algo nunca visto en la Realeza. “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”, dijo el Rey.

El gesto calmó los ánimos, pero al parecer no hizo desaparecer el descontento ciudadano. Sí ha servido como punto de inflexión para la Casa Real, que aseguran, está buscando vías para modernizarse y acercarse más al pueblo.

Pero no sólo el accidente inquietó a la ciudadanía. La relación fría y distante que parecía haber entre el Rey y la Reina tampoco ayudó y muchos fueron los rumores.

La Reina acudió al hospital un día después de la intervención quirúrgica y la visita duró tan sólo 20 minutos.

Fuentes de la Casa Real decían entre bambalinas, “cualquier mujer lo entendería”. Y es que dicho accidente hizo que la opinión pública comenzara a hablar de la amiga del Rey y con la que supuestamente estaba en Botsuana, además de con un empresario saudí. Corinna  Sayn-Wittgenstein es el nombre de la supuesta ‘amiga’ inseparable del monarca. Dato que ha hecho saltar numerosos cotilleos que no benefician en nada a la Casa Real y que, supuestamente, son la razón de que la Reina pasara tan poco tiempo en el hospital. Aunque, al día siguiente la Reina Sofía regresó a la habitación de su marido y comió con él, con lo que algunos rumores se disiparon.

Tras la salida del monarca del hospital y las disculpas públicas, el Rey intento volver a sus actividades oficiales, pero una semana después sufrió un percance con su cadera y tuvo que volver a ser intervenido de urgencia.

Para culminar un ciclo poco venturoso en nuestra Monarquía, los Reyes decidieron no celebrar sus bodas de oro, y con un escueto comunicado zanjaron el asunto, ante el estupor de una España que veía en esa decisión la confirmación de los rumores sobre desavenencias conyugales, amoríos y el distanciamiento entre los cónyuges de la primera familia española.

El Rey Don Juan Carlos ha contado con la estima de la inmensa mayoría de los españoles. Su reinado se ha ido fortaleciendo con el tiempo, y desde sus primeros pasos como monarca, Don Juan Carlos ha estado siempre a la altura de una España que avanzaba hacia la modernidad y el cambio desde las tinieblas de un pasado marcado por la confrontación civil y la dictadura.

Ahora parece que todo vuelve a la normalidad. El Rey retoma su agenda tras su última operación de cadera y está a la espera de que las aguas vuelvan a su cauce para seguir llevando a cabo una reforma en la Casa Real y en su relación con los medios y los ciudadanos. 

Mientras, los españoles reflexionan sobre el papel de la Monarquía en el siglo XXI, su función en una sociedad abierta y democrática, el papel de las mujeres –aún no resuelto por la Constitución, el problema del derecho de la mujer en la línea de sucesión- y otros aspectos que los más jóvenes ponen en cuestión porque, al fin y al cabo, el papel del Rey Juan Carlos quedó consagrado con la democracia, pero no así el de la Monarquía entre una opinión pública cada vez más activa.