martes 25.02.2020

Merkel y Sarkozy quieren que la lucha contra los "excesos bancarios" se la causa común del G20

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, harán de la lucha contra los "excesos bancarios" causa común en la próxima cumbre del G20 en Pittsburgh, para lograr que se avance hacia una regulación internacional de las bonificaciones de directivos. "Debemos hacer que el proceso iniciado en Londres se continúa en Pittsburgh hasta lograr la aplicación completa, punto por punto, de las resoluciones adoptadas en la anterior cumbre", dijo ayer Sarkozy, en conferencia de prensa conjunta con Merkel.

"No debemos dejar pasar la oportunidad de que se materialicen esas resoluciones", apuntó la canciller, en alusión a la posibilidad de que ante las primeras perspectivas de alivio coyuntural se relajen o quede en nada lo decidido en la anterior cumbre.

Alemania y Francia presionarán, por tanto, en la cumbre de Pittsburgh, a finales de septiembre, para que se introduzcan, a escala internacional, reglas más severas contra las bonificaciones "exorbitantes", en palabras de la canciller, a directivos de bancos.

"Ningún banco debe ser tan grande que llegue a estar en posiciones de presionar a los Estados. No podemos permitirnos encontrarnos de nuevo en la situación de vernos presionados a acudir en rescate de bancos, simplemente porque son demasiado poderosos", indicó Merkel. "No deben repetirse los excesos en operaciones especuladores y maniobras financieras", enfatizó Sarkozy.

Según explicó Merkel, los respectivos titulares de Finanzas, Peer Setinbrück y Christine Lagarde, acudirán a la próxima reunión a nivel ministerial y de gobernadores de bancos centrales de este viernes en Londres, preparatoria para la cumbre, con una carta conjunta con medidas concretas para presentarla a sus colegas.

"Nosotros estamos dispuestos a aplicar estas reglas contra las bonificaciones, incluso si otros países no deciden seguir nuestro ejemplo, porque no podemos dejar caer unas normas necesarias solo porque otros no estén dispuestos a hacer lo mismo", dijo Sarkozy.

Merkel ratificó que su gobierno sentía "gran simpatía" por los planes presentados la semana anterior por el presidente francés en relación con las primas a los ejecutivos.

Añadió que una buena fórmula para frenar los excesos en el mundo económico y financiero será la combinación del plan francés con los acuerdos de su gobierno respecto a los controles sobre los sueldos de los empresarios.

Sarkozy logró la semana pasada el compromiso de la banca de su país para adoptar un sistema de "bonus-malus" en el sistema de remuneraciones, que vincula la retribución variable de los ejecutivos no sólo a las ganancias sino también a las pérdidas.

El presidente francés anunció entonces que Francia iba a proponer a los países del Grupo de los Veinte de Pittsburgh, la adopción de estas reglas, así como una limitación del montante de las primas.

El G20 aprobó el pasado mes de abril una serie de resoluciones destinadas a impedir que ningún actor o segmento financiero quedaran fuera de unos instrumentos de control y supervisión adecuados.

Entretanto, en París y Berlín se teme que algunos países acudan a la cumbre de EEUU en actitud "relajada", pasado el impacto por la crisis financiera global y ante los indicios actuales de recuperación.

Alemania y Francia quieren, además, una mayor participación de Europa en el reforzamiento financiero del Fondo Monetario Internacional y apuestan porque su participación en sus fondos ascienda de los 75.000 millones de euros actuales a 125.000 millones.

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