sábado 06.06.2020

María Garzón: "Todos los ministros del Interior utilizaron los éxitos de mi padre políticamente"

En 'Suprema injusticia' la hija del juez más famoso de España intenta mostrar la otra cara de su padre y la evolución del caso que inhabilitó al magistrado

María Garzón: "Todos los ministros del Interior utilizaron los éxitos de mi padre políticamente"
María Garzón: "Todos los ministros del Interior utilizaron los éxitos de mi padre políticamente"

Suprema Injusticia es el título del libro de María Garzón, hija del juez Baltasar Garzón. En él intenta mostrar la otra cara del caso, de cómo su familia ha vivido la causa contra su padre y lo injusto que les pareció el juicio. María ha querido compartir unos minutos con ESTRELLA DIGITAL para hablarnos de Suprema Injusticia.

¿Cómo ha sido ser la hija del juez más famoso de España?

Pues ha tenido sus partes buenas y sus partes malas. Por un lado, para mi, mi padre es un padre y no un juez. Y en su faceta como juez, el pro es que hemos tratado temas en casa como el narcotráfico o los crímenes de lesa humanidad como algo normal y eso es algo que no se habla en todas las casas y que te da unos conocimientos del mundo, la realidad y la sociedad. También nos ha transmitido unos valores en los que yo firmemente creo como la responsabilidad, la coherencia, ideales y la universalidad. Respecto al lado malo de que tu padre sea juez, yo siempre tenía miedo de qué algo le pudiera suceder. Cuando mi padre estaba en Bilbao en algún tipo de operación estaba pendiente de las noticias por si algo malo hubiera ocurrido. Y por otro lado, que sea tan conocido nos ha traído un daño moral, porque al intentar atacarle a él o insultarle también nos atacaban a nosotros, su familia.

¿Qué es lo que puede haber desencadenado la persecución a su padre?

A lo largo de los años se ha ganado muchos enemigos con poder, partidos políticos y medios de comunicación. Además, él ya no es tan necesario ya que ha desaparecido la amenaza terrorista. También hay que recordar, que todos los ministros del Interior, del color político que fueran, se han colgado las medallas de las detenciones que ordenaba mi padre y les venía bien para utilizarlo políticamente. Por otro lado, mi padre ha tocado dos temas bastante escabrosos como los crímenes en el franquismo y la corrupción en el seno del Partido Popular. En su propia profesión también ha habido gente que no le ha querido y que ha intentado hundirle por todos los medios. Siempre que ha querido acceder a un puesto superior había una excusa perfecta para evitar que se le concediera.

¿Cómo llevó la familia el desarrollo del proceso?

Nosotros intentábamos hablar con él, ver las informaciones, pero estar al margen de las noticias que creaban los medios de comunicación detractores que llegaban a insultar a mi familia y a mi padre. La parte buena que ha tenido todo, es que como coincidió con que yo me convirtiera en madre nos centrábamos más en ese hecho y a veces hasta hacíamos bromas con el humor negro que nos caracteriza y comentábamos, “parecemos la familia Corleone, somos una familia de mafiosos pero no nos cunde nada”. Hay veces que hay que tomar las cosas con humor.

¿Con qué objetivo ha escrito Suprema Injusticia?

Quería defenderme y defender a mi familia y nuestra honorabilidad. También quería hacerle un homenaje a mi padre y que sepa que estamos con él y que le apoyamos hasta el final. Y sobre todo para la gente que quiere ir más allá y saber algo más del caso.

¿Cree que se puede limpiar el nombre del juez Baltasar Garzón?

Yo creo que su nombre y su trabajo no están sucios, simplemente va a mostrar la vertiente más humana de Baltasar Garzón. Creo que ha sido reforzado de cara a la opinión pública en España y en el extranjero y lo que ha quedado en entredicho es la justicia que se ha impartido desde el Tribunal Supremo contra él.

¿Cómo ha afectado a su familia el fin de la carrera judicial del juez?

Es muy duro ver que él dedicaba su vida a su trabajo y de alguna manera se ha convertido en el mayor delincuente de España, que es lo que han querido hacer ver algunos medios de comunicación. El golpe es duro, aunque él era consciente de que iban a por él, pero nos decía que lo que no iba a hacer es irse voluntariamente. Ahora se abre una etapa completamente nueva para Garzón en los Derechos Humanos, la justicia universal, en estudiar, en impartir, cosas que le pueden motivar.

¿De qué manera ha podido influir la política en el declive del juez Garzón?

Por un lado está toda la estigmatización de mi padre como juez socialista, que es absurdo porque sólo estuvo diez meses en política. Llegó, quiso hacer una cosa, no se le dejó y se fue, no dio tiempo a más. Para mi fue un error tras haber visto las consecuencias, ojalá no lo hubiera hecho porque parece que vamos a morir con la etiqueta de socialistas y es curioso ya que luego los políticos cuando querían lo utilizaban y cuando no querían no. Creo que la política en este país ataca continuamente a los jueces en cuanto tienen un caso de corrupción y se pone en entredicho la independencia judicial, respetan las sentencias cuando quieren.

¿Alguien les dió la espalda tras la condena?

No, pero alguna gente relacionada con él en el ámbito judicial y de trabajo que iba viendo como se le atacaba ha ido tomando distancia y no ha soportado la presión. Pero la mayoría de la gente nos ha mostrado un cariño increíble.

¿Quiere que este libro suponga un punto final a toda esta historia?

Sí, me gustaría cerrar una etapa. Yo sé que me expongo y habrá gente que me responda porque emito mi opinión como ciudadana, no sólo como hija. Pero nosotros a partir de ahora queremos zanjar esta etapa y seguir adelante.



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