Lunes 17.06.2019

Jornada 25: vuelven las críticas a los Mossos

Con la octava semana del juicio del "procés" han regresado las críticas a la "pasividad" y obstrucción de los Mossos el 1-O de la mano de un mando de la Policía, que ha resaltado "el clima de desconfianza" hacia el cuerpo autonómico y la labor de vigilancia a las fuerzas de seguridad que desplegaron

LA FRASE: "¡Dejadles votar!". Fue lo que, según el jefe de Información de la Policía Nacional en Cataluña, dijo un mando de los Mossos d'Esquadra el 1-O cuando trató de impedir la entrada de los agentes en un colegio.

LA IMAGEN: La de un intendente de los Mossos haciendo un saludo reglamentario a los votantes aglomerados en un instituto de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona) el 1 de octubre de 2017, después de paralizar una actuación policial.

En concreto fue el número dos de la Región Metropolitana Sur, según el comisario Quintela, que frenó la actuación de varios mossos y agentes de la Policía Nacional cuando intentaban levantar a votantes sentados en el suelo. Tras hacerlo, se dio media vuelta y saludó reglamentariamente a los concentrados.

EL PROTAGONISTA: Juan Manuel Quintela, jefe de Información de la Policía Nacional en Cataluña, imputado por el cerco policial a la sede de la CUP el 20-S, que ha relatado el clima "casi prerrevolucionario" y de desobediencia "generalizada" que se vivió en Cataluña los días previos al 1-O.

En un relato pormenorizado, Quintela no sólo ha recriminado a los Mossos d'Esquadra su actuación ineficaz para impedir el 1-O, sino que ha denunciado que el cuerpo autonómico efectuó 271 seguimientos a la Policía en Barcelona el día del referéndum.

Sobre la actuación de la Policía el 1-O, ha apuntado que si se produjo "alguna desproporción" en "algún caso muy puntual", ya tendrá su respuesta en el ámbito interno y judicial, si bien ha resaltado que sus Unidades de Intervención Policial, "son admiradas en el mundo entero" y han sido "escuela y maestro" para los antidisturbios de los Mossos.

LA ANÉCDOTA: Tres guardias civiles han relatado un episodio en el que un mosso se mofó de ellos cuando dijo a su compañero, "Ahí están los piolines", y les aplaudió junto a unas 30 personas concentradas. También les insultó: "Estoy hasta los huevos de los guardias civiles". Pero el agente autonómico ha negado todo el paquete de acusaciones. Ni aplausos ni insultos ni nada. Ni él, ni nadie.

Un ejemplo de los universos paralelos que se han visto en este juicio entre mandos policiales de distintos cuerpos, pero trasladado esta vez a los policías rasos. Y aunque el mosso dijo que no ocurrió nada de nada, sí trasladó este "problema" a sus superiores, por mucho que la abogada del estado no lo comprendiera: "¿Me puede explicar qué problema tuvieron con los guardias?". Pero el tribunal interrumpe y señala que ya lo ha contado para sorpresa de todos.

AGENDA: El juicio continua mañana a las 10.00 con una declaración clave, la del comisario de Mossos Ferrán López, en quien el mayor Josep Lluis Trapero delegó para las reuniones de coordinación para evitar el 1-O y que acabó comandando el cuerpo durante el 155. 

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