miércoles 23.10.2019
EL úLTIMO RELEVO DE RAJOY

Íñigo Méndez de Vigo: ministro, aunque sea de Marina

El nuevo titular de Educación lleva cuatro años luchando para ser ministro. Lo intentó con Exteriores, pero no lo consiguió. Ha maniobrado para ser cabeza de lista del PP para el Parlamento Europeo, comisario, presidente del Parlamento Europeo y presidente del PPE. Su buena amistad con el cuñado de Rajoy, Francisco Millán Mon, le ha colocado donde está

Íñigo Méndez de Vigo, nuevo ministro de Educación y Cultura | Foto MAEC.
Íñigo Méndez de Vigo, nuevo ministro de Educación y Cultura | Foto MAEC.

6 de mayo de 1996. Palacio de la Zarzuela. Toma de posesión del primer Gobierno de José María Aznar ante la atenta mirada del Rey Don Juan Carlos I. Y llega el turno de Mariano Rajoy, por entonces recien nombrado ministro de Administraciones Públicas. Jura el cargo de ministro, aunque se olvida de especificar su cartera. Había que reírse de la anécdota y Aznar, con su particular sentido del humor, se acerca al actual presidente del Gobierno y le deja en evidencia: “Mariano, tú quieres ser ministro, aunque sea de marina”. Fin de la cita.

Una curiosa anécdota que bien podría servir para ilustrar el último movimiento político que se ha producido en el Gobierno de Mariano Rajoy: la sustitución de José Ignacio Wert por Íñigo Méndez de Vigo. Europeísta convencido, y uno de los grandes expertos en política comunitaria que tiene el Partido Popular, el que hasta hace unos días fuera secretario de Estado para la Unión Europea, fue nombrado la semana pasada, con nocturnidad y alevosía, nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte.

Un escueto comunicado oficial, remitido a las 22.00 horas desde la Secretaría de Estado de Comunicación, hacía oficial un secreto a voces: Wert abandonaba el Ejecutivo ‘popular’. Aunque ponía de relieve un detalle no menos importante: su sustituto probablemente sea un desconocido para la opinión pública, pero no para el Partido Popular, donde lleva militando desde 1989. Toda una vida dedicada a la militancia. Y hace años que reclama su recompensa. Su “sueño” hubiera sido ser ministro de Asuntos Exteriores, pero como bien apuntó Aznar a Rajoy en 1996, y así lo confirman fuentes conservadoras, Méndez de Vigo quería ser ministro, aunque fuera de marina.

Y a falta de ese departamento, bueno es el de Educación. Sabe que su llegada al Gobierno no supondrá ninguna novedad. Quedan cinco meses para que finalice esta legislatura; y poco más podrá hacer para que su gestión pueda ser significativa. Pero le valdrá con sentarse en el Consejo de Ministros durante unas semanas, con un óleo en el número 34 de la calle Alcalá, y con esta anhelada distinción. “Ha sido una prueba de confianza enorme. Estoy muy contento y satisfecho y no ha sido ningún marrón asumir ahora esta responsabilidad. No hay ningún marrón; hay responsabilidad y un honor”, dijo a los pocos minutos de que se hiciera pública la noticia.

Prueba conseguida

Y eso es lo que Méndez de Vigo necesitaba. Que Rajoy finalmente confiara en él para algún puesto clave, aunque su nombramiento haya pasado “sin pena ni gloria”. “En el Parlamento Europeo nadie habla de ello. No hemos pensado mucho en este nombramiento”, reconocen fuentes europarlamentarias. “Lleva mucho tiempo intentando agarrarse a alguna institución. Esto no es nuevo en Bruselas”, rematan las mismas fuentes, que señalan varios puestos importantes que el nuevo ministro de Educación ha intentado alcanzar: cabeza de lista del PP para el Parlamento Europeo, Comisario, presidente del Parlamento Europeo y presidente del PPE. Todos ellos, intentos fallidos. “Era ahora o nunca”, señalan desde el PP.

De linaje noble, hijo de Paloma de Montojo e Icaza, II condesa de Areny, y casado con María Pérez de Herrasti y Urquijo, hija del XIV marqués de Albayda, nació en Tetuán (Marruecos) en 1956, donde su padre, que llegaría a ser ayudante del general Franco, había sido destinado como teniente de infantería.

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De exquisita educación y políglota –habla a la perfección inglés, francés y alemán-, la vida profesional de Méndez de Vigo casi siempre estuvo relacionada con el ámbito europeo. Allí ha hecho de casi todo: coordinador y portavoz del Partido Popular Europeo en la Comisión de Asuntos Constitucionales; miembro de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, coponente del Parlamento Europeo para los Tratados de Ámsterdam (1997), Niza (2001), Constitucional (2004) y Lisboa (2007); presidente de la Delegación del Parlamento Europeo en la Convención encargada de la elaboración de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea; presidente de la Delegación del Parlamento Europeo en la Convención sobre el futuro de la Unión; y representante del Parlamento Europeo en la Conferencia Intergubernamental que aprobó el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa.

Un importante currículum europeo con el que esperaba lograr su objetivo final: ser ministro de Exteriores. Deseo que se vio truncado cuando Rajoy ofreció esta disputada cartera a su amigo José Manuel García Margallo, con el que durante muchos años hizo 'pandilla' en el Parlamento Europeo. Méndez de Vigo se licenció en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid en 1978, y tres años después ganó una oposición a letrado de las Cortes Generales, donde fue nombrado director de Relaciones Interparlamentarias. En 1984 pidió una excedencia y dio comienzo a su aventura europea. Primero como consejero especial del entonces secretario general del Consejo de Europa, Marcelino Oreja. Y a partir de 1992 como eurodiputado, donde ha permanecido hasta hace una semana.

Buen amigo del cuñado de Rajoy

La Eurocámara le ha proporcionado las relaciones que necesitaba para llegar hasta donde está. En concreto, la de Francisco José Millán Mon, cuñado de Rajoy y puente de unión entre ambos. Gracias a esta amistad, Méndez de Vigo y Margallo consiguieron fraguar una estrecha relación con el actual presidente del Gobierno, que en todo momento tuvo claro que ambos formarían parte de su equipo. Finalmente se quedó con Magallo para el Ministerio de Exteriores, pero el premio de consolación para Méndez de Vigo tampoco fue pequeño: fue el primer secretario de Estado que nombró Rajoy. Y además colocó a su hermana. Beatriz Méndez Vigo, hasta el momento jefa del Departamento de Relaciones con Servicios de Inteligencia, fue nombrada por la ‘número dos’ de Rajoy y máxima autoridad política del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), secretaria general de la agencia española, en sustitución de Elena Sánchez.

Después de muchos “disgustos”, -parecía que no se movería de Europa durante un buen tiempo-, el destino ha querido compensarle antes de lo que él mismo ya creía. Por fin consigue ser ministro, y aunque no es del ramo deseado, lo cierto es que le ha tocado una cartera que tampoco le es ajena. Méndez de Vigo fue durante dos años profesor de Derecho Constitucional en la Complutense, profesor unvitado del Instituto Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo entre 1984 y 1989, profesor de Derecho Comunitario en el CEU (1989-1992); y en 2009 fue nombrado presidente del Consejo de Administración del prestigioso Colegio de Europa.

“Fue una sorpresa para todos. Incluido para él”, relatan fuentes 'populares'. Se enteró de la decisión de Rajoy cuando trabajaba en la cumbre para el nombramiento del francés Jacques Delors, ex presidente de la Comisión Europea, ciudadano honorífico de Europa. Telefoneó a Wert, y a continuación se fue a cenar con Álvaro Nadal, el jefe de la Oficina Económica de La Moncloa. Hoy ya ocupa un sitio privilegiado en el Gobierno de Mariano Rajoy.

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