Miércoles 12.12.2018
Ejemplar de enantiornita

Hallan el fósil de un ave primitivo en Cuenca

A pesar de que dicho fósil fue encontrado en el 2004, un grupo de investigadores ha logrado conocer años después datos sorprendentes sobre esta especie

Fósil de un ave primitivo hallado en Cuenca.
Fósil de un ave primitivo hallado en Cuenca.

El descubrimiento de un fósil de ave de hace 125 millones de año ha conseguido reunir a investigadores de distintos países procedentes de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Málaga, la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), el Museo de Historia Natural de Los Ángeles (Estados Unidos), el College of Charleston (Estados Unidos), Sincotrón Europeo (Francia), la Universidad de Manchester (Reino Unido) y la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel.

Este proyecto que tuvo como fin encontrar respuestas a las distintas incógnitas que se habían planteado hasta ahora sobre el mundo de las aves, ha conseguido aportar información sobre los pollos primitivos. Dicho fósil fue encontrado en el 2004 ene el yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), pero por aquel entonces los expertos no contaban con los recursos necesarios para descubrir más allá de lo conocido. Sin embargo, debido a los avances tecnológicos y a la utilización de dos sincotrones que, a través de la energía residual de aceleradores de partículas, han permitido extraer detalles minúsculos del fósil en tres dimensiones, pudieron analizar en profundidad este fósil que apuntaba a que se trataba de un ave que había muerto hace 125 millones de años tras salir del cascarón.

Tras el estudio -que ha sido publicado en la revista Nature Communications-, descubrieron que se encontraban ante un ejemplar de enantiornita, una de las aves fósiles más pequeñas que se conocen. Además, este hallazgo permitió a los investigadores conocer más acerca de cómo crecían las aves primitivas, dónde entre otras cosas, descubrieron que había una gran diferencia en comparación con las aves actuales.

Cierto es que el principal rasgo de interés es el espacio de tiempo que ha transcurrido desde la existencia de dicho ave, pero a ello se le suma que el esqueleto de estos animales crecía a una gran velocidad que superaba con creces a las aves con las que nos podemos encontrar a día de hoy. Además las crías de esta especie, que se solían encontrar sobre todo en ecosistemas cretácicos, se distinguían por tener una visible desproporción entre su cabeza y su cuerpo y contar con ojos más grandes.

Estos datos de gran relevancia para la realización del estudio fue extraída tras reconstruir la ultraestructura del hueso de dicho animal mediante micro-tomografía computarizada en Grenoble (Francia). También pudieron comprobar que las enantiornitas adultas contaban con ocho vértebras libres en la cola mientras que los otros miembros de dicha especie se fusionaban en una estructura llamada "pigostilo", similar al de las aves actuales. Así mismo, pudieron ver que la muestra analizada no conservaba el final de la cola, pero las diez vértebras con las que contaba indicaban que la formación del pigostilo de esta especie se habría producido después del nacimiento de los pollos y no durante su desarrollo en el huevo.

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