viernes 13.12.2019
Nueva Estrategia de Seguridad Nacional

La guerra híbrida amenaza a España

Los “ciberataques y acciones de influencia y desinformación” se han convertido en una nueva amenaza para España, que se suma a “uno de los principales problemas a los que se enfrenta la comunidad internacional”: el terrorismo yihadista

El Consejo de Seguridad Nacional, presidido por Mariano Rajoy, ha aprobado este viernes la Estrategia de Seguridad Nacional 2017. | Twitter Mariano Rajoy
El Consejo de Seguridad Nacional, presidido por Mariano Rajoy, ha aprobado este viernes la Estrategia de Seguridad Nacional 2017. | Twitter Mariano Rajoy

La situación de seguridad empeora a nivel mundial y también para España. De hecho, el panorama que presenta la nueva Estrategia de Seguridad Nacional 2017 no es nada halagüeño. “El entorno de seguridad es aún más complejo y volátil. Por ello, es previsible que la incertidumbre, ya referida en el año 2013, se acentúe en los próximos años”, asegura el documento aprobado este viernes en el Consejo de Ministros.

Y las amenazas crecen en todas las direcciones, también a través de la llamada desinformación que el nuevo documento de seguridad nacional eleva al nivel de las armas más peligrosas del mundo. “Sofisticados sistemas de armas de alta precisión se combinan con la letalidad funcional de ciberataques y acciones de influencia y desinformación”, apunta el documento en su apartado “Amenazas y desafíos para la seguridad nacional”. “La ambigüedad y la dificultad de atribución son factores constantes de los denominados conflictos híbridos”, un concepto ya adoptado hace dos años por la OTAN y, más recientemente, por la Unión Europea.

La propia ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, calificó estas fórmulas como "uno de los mayores retos para los sistemas de defensa de las democracias" . Cospedal anunció este jueves una medida para tratar de abordar esta nueva forma de ataque por parte de actores -estatales o no-: la creación de un grupo de trabajo formado por diputados y responsables de medios de comunicación para abordar la "guerra de la información" y las "fake news" o noticias falsas. Para la ministra se trata de un nuevo tipo de guerra", una "amenaza emergente", dirigida a manipular conciencias que van más allá de la propaganda que utilizan los grupos yihadistas, que se han revelado en los últimos años como auténticos expertos en comunicación.

Pero, en las últimas semanas, la atención del Gobierno se ha dirigido hacia otro oponente: Rusia. Varios ministros del Gobierno han dado datos de la injerencia de Moscú con informaciones en medios y redes sociales para favorecer las posiciones independentistas. Para el Ejecutivo, esta desinformación y manipulación afecta a los intereses nacionales y "debemos estar atentos ante las próximas elecciones del 21 de diciembre", en en palabras de la ministra de Defensa. Por eso, aseguró la ministra, el Ejecutivo está tomando precauciones. Sin embargo, los ataques a la “cohesión territorial” no aparecen reflejados como amenaza en sentido estricto, pese a que se introduce en el “resumen ejecutivo” del documento.

Ciberataques y el omnipresente terrorismo yihadista

La amenaza en la red no se queda en la estrategia propagandística, sino que los ciberataques constituyen otro de los factores más peligrosos que pueden afectar la seguridad de España. De hecho, los datos de CNI apuntan a un incremento de los ataques a los sistemas informáticos de infraestructuras estatales o empresariales a nivel nacional, hasta el punto de que la Capacidad de Respuesta a Incidentes de Seguridad de la Información del Centro Criptológico Nacional CNI, el CCN-CERT, calcula que en el año 2017 se superarán los 26.850 los ciberataques. Es el 26% más que el año anterior, aunque los datos más preocupantes vienen de la mano de los que tienen una peligrosidad “alta o muy crítica”. En este caso, se han duplicado respecto al año pasado: en 2017 se alcanzarán unos 1.200, 60 de ellos, de nivel crítico.

La estrategia de seguridad nacional también presta atención a las amenazas tradicionales. Los conflictos armados siguen siendo uno de los focos de atención de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. De hecho, es “una de las amenazas más significativas para la Seguridad Nacional (…). El aumento de las capacidades de proyección militar, terrestre, aérea y naval, de diversos Estados, así como de capacidades en otros dominios como el ciberespacio o el espacio aéreo y ultraterrestre, es una de las tendencias asociadas a dicho contexto”, apunta el texto, que suma a esta situación la “proliferación de armas de destrucción masiva y otras variantes de actos hostiles”. La cercanía de muchos de estos conflictos armados exponen a España a otros riesgos como tráficos ilícitos, la piratería o el terrorismo, indica el documento apoyado por PSOE y Ciudadanos.

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Sin embargo, el terrorismo yihadista continúa siendo uno de las amenazas que merece un apartado para sí mismo, dado su impacto en el corazón de los países occidentales con sucesivos atentados. “El principal protagonista de esta amenaza es Daesh, que por su capacidad operativa, medios, proyección mediática y rápida expansión, se ha convertido en el referente del terrorismo yihadista”, sentencia el documento, que ha sido elaborado de acuerdo con la Ley de Seguridad Nacional de 2015. Se incluye también como uno de los peligros que amenazan a España “la radicalización y el extremismo violento y la captación y adoctrinamiento”. La nueva estrategia constata, además, uno de los elementos positivos del terrorismo en España: “ETA ya no es una amenaza relevante”, asegura el documento.

El crimen organizado, la proliferación de armas de destrucción masiva y el espionaje son otras de las amenazas que analiza el nuevo documento, que también centra su atención en las “amenazas y desafíos que se desarrollan en los espacios comunes globales”. En ese apartado, trata la vulnerabilidad del ciberespacio, en el espacio marítimo, en el aéreo y el ultraterrestre, aunque hace especial mención a la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas.

En un escalón más bajo, sin la consideración de riesgo o amenaza, se encuentra la vulnerabilidad energética del país, que depende “para su abastecimiento en gran medida de zonas como África del Norte o el Golfo de Guinea”, zonas donde ha aumentado la inestabilidad geopolítica. También se consideran un desafío los flujos migratorios, las emergencias y catástrofes, las epidemias y pandemias y los efectos derivados del cambio climático, una de las novedades respecto al documento de 2013.

De este modo, a los ámbitos de Seguridad Nacional recogidos en la Estrategia de hace cuatro años, se añaden otros tres: seguridad en el espacio aéreo y ultraterrestre, frente a las pandemias y epidemias y la preservación del medio ambiente. 

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