lunes 14.10.2019

France Telecóm releva a su presidente para paliar la crisis de confianza interna

El presidente de France Télécom, Didier Lombard, dejará las riendas operativas del primer operador francés de telecomunicaciones a partir del próximo 1 de marzo, para intentar pasar página de la grave crisis de confianza interna que él simbolizaba por la oleada de suicidios de empleados. La primera reacción en caliente de los sindicatos tras el anuncio de que Lombard dio al actual "número dos", Stéphane Richard, paso al puesto ejecutivo de director general, fue favorable. Pierre Dubois, delegado de la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT) en France Télécom, consideró que el cambio "es bueno" y que la ruptura en la estructura de mando, que estaba anticipada desde hacía semanas, tenía que concretarse.

Otros sindicalistas se habían mostrado desde su llegada a la empresa en septiembre "agradablemente sorprendidos" por la actitud de Richard, antiguo jefe de gabinete de la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, aunque puntualizaron que lo juzgarían por sus acciones.

La transición se va a materializar evitando los abruptos, y así se va a escindir la función de presidente de la de director general, de forma que Lombard conservará hasta su jubilación en junio de 2011 la primera -que no será ejecutiva-, mientras Richard asumirá la segunda, que llevará aparejada la gestión operativa.

Eso significará en primer lugar que -según los términos de la empresa-, tendrá que poner en marcha "el nuevo proyecto industrial, así como el nuevo contrato social que se presentarán próximamente", cambios que se ilustrarán también con el abandono de France Télécom como nombre de la compañía, sustituido por su marca Orange.

El operador no dio precisiones sobre las condiciones financieras del relevo de Lombard, que estaba en el cargo desde febrero de 2005 y hasta ahora cobraba 1,6 millones de euros anuales.

Su persona había centrado el malestar de la plantilla en Francia (102.000 personas, de los cuales 68.000 tienen estatuto de funcionarios), cuya manifestación más llamativa eran los 35 suicidios contabilizados por los sindicatos en dos años.

El interesado, en un ejercicio de arrepentimiento a posteriori, dijo lamentar "no haber podido evitar la crisis social" y admitió que respecto a los suicidios tendría que "haber actuado antes", haber aplicado desde agosto del pasado año las medidas que no se pusieron en marcha hasta octubre.

Un retraso que sin duda pesó en que France Télécom haya descendido 20 puestos en la clasificación de las empresas más apreciadas por los franceses, y tal vez también en que marcara una excepción del índice CAC-40 de la Bolsa de París al bajar su cotización durante el ejercicio de 2009.

Lombard, muy criticado por haber considerado los suicidios un fenómeno secundario en un primer momento, quiso subrayar su legado al recordar que en diez años la compañía ha pasado de ser un monopolio público a actuar en un mercado de los más competitivos, y que todas las decisiones tenían como único objetivo "preservar el empleo".

También se esforzó en destacar que durante su mandato la pesada deuda se ha reducido en un 30%, al tiempo que la empresa se ha internacionalizado (está presente en 32 países) y ofrece uno de los mayores rendimientos del CAC-40.

Richard, que con 48 años tiene casi 20 menos que el todavía patrón de un grupo en el que el Estado francés conserva un 26,97% del capital, teóricamente mantiene las mismas prioridades estratégicas, en el sentido de que el centro del negocio es y seguirán siendo las redes, tanto para móviles como para comunicaciones fijas, con el despliegue de la fibra óptica.

No obstante, el nuevo jefe no se ha privado de hablar de "ruptura" y de cuestionar públicamente la estrategia de Lombard, en particular sobre los contenidos (películas y fútbol).

Una prueba de fuego será el acuerdo que se espera que pueda finalizarse con los sindicatos este mismo mes sobre las condiciones laborales.

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