domingo 23.02.2020
SALUD

Estados Unidos puede eliminar los transgénicos y los pesticidas neonicotinoides en una extensión más grande que España

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos está adoptando decisiones que pueden marcar un punto de inflexión en dos de los asuntos medioambientales más candentes en estos momentos

Personal del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. atendiendo a los visitantes de un refugio de Vida Silvestre.
Personal del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. atendiendo a los visitantes de un refugio de Vida Silvestre.

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos está adoptando decisiones que pueden marcar un punto de inflexión en dos de los asuntos medioambientales más candentes en estos momentos: el de los alimentos transgénicos y los pesticidas neonicotinoides, famosos estos últimos por el grave asunto de la desaparición de las abejas y otros polinizadores.

En un memorandum, del que se han hecho eco diferentes medios de comunicación estadonidenses, el director del Sistema Nacional de Refugios de Vida Silvestre, James W. Kurth ha anunciado que en tales espacios protegidos -con muy pocas excepciones concretas y forzadas- no deberán cultivarse  transgénicos, ni se emplearán ésos insecticidas, desde comienzos de 2016.

Si se tiene en cuenta que esas áreas protegidas abarcan nada menos que 150 millones de acres, es decir, unos 60 millones de hectáreas, estamos ante un hecho muy importante. Para hacerse una idea, España entera tiene 50 millones de hectáreas o lo que es lo mismo, medio millón de kilómetros cuadrados, una extensión considerable pero inferior a la de la suma de las superficies de los refugios citados.

Los Refugios de Vida Salvaje son un mosaico de hábitats que incluyen praderas, humedales, bosques, áreas costeras... y cuyo objetivo es conservar la diversidad biológica de los más diversos paisajes norteamericanos en los más de 500 espacios naturales con que cuenta la red.

Por lo que se ve, los responsables de estos espacios dudan de que los transgénicos y esos insecticidas sean de ayuda alguna para la consecución de los fines por los cuales comenzaron a declararse esos refugios allá a principios del siglo XX.

Tal y como ha manifestado su director, desde 2016 , en el interior de tales refugios "solo se permitirán prácticas agrícolas que contribuyan a los criterios de conservación de la vida silvestre". Y éso parece no congeniar demasiado bien, comentan, con cosas como el uso de neonicotinoides. "Hemos determinado", dice, "que el uso profiláctico, como el tratamiento de las semillas con pesticidas neonicotonoides, que pueden extenderse sistémicamente a toda la planta y afectar a una amplia serie de especies no objetivo, no es consistente con los fines de los refugios".

En el entorno de muchos de estos refugios se ha venido tolerando desde hace mucho una serie de usos tradicionales como la agricultura. Incluso se entendía que esta podía servir para dar algo de alimento a la vida silvestre y se llegaba a acuerdos con los agricultores en ese sentido. Pero ciertas prácticas excesivamente desnaturalizadoras de lo que hasta hace no tanto era la agricultura parecen ser un aro por el que los responsables de estas áreas protegidas no quieren pasar.

En su carta, el jefe de los refugios nacionales de vida silvestre, J W. Kurth, deja claro que transgénicos y neonicotinoides no se ajustan a los objetivos conservacionistas de los refugios y por ello "desde una óptica precautoria" debe adoptarse esa medida.

La verdad es que la cosa ya podía verse venir, ya que no hace mucho, una orden similar pero de ámbito más restringido, había establecido la eliminación de los pesticidas neonicotinoides en los refugios del noroeste del país (en los estados de Idaho, Washington y Oregón) y en Hawaii, basándose en el riesgo sobre las abejas y otros polinizadores.

También un memorandum reciente de la Casa Blanca instaba a las agencias federales a adoptar medidas que mejorasen la conservación de los polinizadores.

Grupos conservacionistas y preocupados por la seguridad alimentaria, que llevaban tiempo pidiendo que se adoptasen medidas, han aplaudido la decisión. Como comentan estos, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre ha permitido la agricultura en los territorios de los refugios durante décadas, pero el amplio uso de los pesticidas neonicotinoides es un problema relativamente reciente. Y la prohibición de su uso puede limitar sus efectos tóxicos para los polinizadores, las aves y los ecosistemas. Lori Ann Burd, del Centro para la Diversidad Biológica, considera que así "el servicio de Pesca y Vida Silvestre está mostrando un liderazgo en la defensa de la vida silvestre eliminando dos de las prácticas agrícolas más nocivas". No solo eso sino que la conservacionista considera que "ahora es el momento de extender estas medidas más allá de los refugios", es decir, a todo el país.

La acumulación de evidencias científicas acerca de las consecuencias negativas de los pesticidas neonicotinoides va, poco a poco, surtiendo efectos. Hace poco, la UICN advertía en un amplio informe, acerca de las consecuencias para el ecosistema global que están teniendo estos pesticidas. No ya solamente sobre las abejas y otros polinizadores, sino sobre organismos acuáticos, seres vivos del suelo, aves...

Recientemente un estudio holandés asociaba la caída de poblaciones de aves con las zonas con más presencia de alguno de esos insecticidas en las aguas.

Al mismo tiempo, también van acumulándose las evidencias sobre los efectos negativos de los cultivos transgénicos. Entre las más significativas, las derivadas del gran nivel de uso en ellos de ciertos pesticidas, como el glifosato de Monsanto, que ha sido asociado, entre otras cosas, a que las poblaciones de mariposas Monarca hayan caído espectacularmente.

Estados Unidos puede eliminar los transgénicos y los pesticidas neonicotinoides en una...
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