Viernes 19.04.2019
DEFENSA

España ahorra con la inestabilidad del Mediterráneo

Reduce en dos tercios la ayuda comprometida a través del BEI para el desarrollo del Magreb y Oriente Próximo

Jorge Fernández Díaz (i), Pedro Morenés (centro) y Mariano Rajoy (d). | GTRES
Jorge Fernández Díaz (i), Pedro Morenés (centro) y Mariano Rajoy (d). | GTRES

El Gobierno ha dejado en un tercio el compromiso suscrito por España a través del Banco Europeo de Inversiones –BEI- para financiar proyectos de desarrollo en la orilla sur del Mediterráneo. En contraste, en un contexto de fondos de cooperación a la baja, nuestro país preside en 2014 la Iniciativa 5+5 que busca estrechar relaciones en seguridad entre ambas orillas.

El Consejo de Ministros del pasado 20 de diciembre incluyó un ahorro inesperado: la inestabilidad en los países árabes se utilizó como argumento para dejar prácticamente sin efecto el compromiso de España de aportar 300 millones de euros para financiar proyectos de desarrollo a través del Banco Europeo de Inversiones que otro Consejo de Ministros de octubre de 2011 había acordado. Ahora el Gobierno acaba de anular la mayor parte de ese compromiso y mantiene únicamente un tercio de esa cantidad y además condicionada a avances en la primera mitad del año.

La operación iba destinada a realizar inversiones en agua y saneamiento, energías renovables, eficiencia enérgica y cambio climático, apoyo a las pymes y la creación de empleo en los países de la cuenca sur del Mediterráneo. El objetivo declarado era revitalizar el tejido socio-económico de estos países y evitar el riesgo de estancamiento económico a corto plazo que conlleva todo proceso de transición democrática. Nada se ha hecho en el sentido propuesto.

La contribución española a algunos de los mecanismos establecidos para el desarrollo económico de la cuenca sur del Mediterráneo no ha conseguido avanzar en los últimos dos años

La contribución española se encuadraba en dos tramos. Un primer pilar de 100 millones de euros para realizar una serie de coinversiones de capital riesgo con el Banco Europeo de Inversiones. El plazo límite para colocar estos recursos era el 31 de diciembre de 2013. Según el Gobierno, esta operación se diseñó considerando que la situación política en el norte de África, tras los sucesos de la primavera árabe de principios de 2011, se estabilizaría en un periodo corto de tiempo. “Como la región no se ha estabilizado conforme a las expectativas iniciales, no ha sido posible colocar los 100 millones de euros del Pilar I en el plazo establecido”, comunicó el Gobierno el pasado día 20 de diciembre. Durante el primer semestre de este 2014 podría aún formalizarse el acuerdo entre España y el BEI y concretarse operaciones a financiar.

Un segundo pilar de 200 doscientos millones de euros se invertirían en un “vehículo multidonante” (una línea financiera) para el Mediterráneo que se incluiría dentro de la Facilidad para la Inversión y la Asociación Euro-Mediterránea, instrumento financiero creado por la UE en 2003 en el marco del BEI. El Gobierno insiste en que “la continuación de la inestabilidad en los países del norte de África y de la crisis financiera en Europa no ha permitido la creación del vehículo multidonante al que España contribuiría con 200 millones”. Por lo tanto, “se procede a la cancelación de este segundo pilar y, en consecuencia, queda reducido de 300 a 100 millones de euros el importe total máximo de esta contribución al Banco Europeo de Inversiones”, resume la nota oficial del Consejo de Ministros. En torno al 85% de estas contribuciones a las que España se comprometió tenía carácter reembolsable, con una duración limitada y máxima de quince años para su recuperación.

Iniciativa 5+5

Donde España sí tendrá un protagonismo elevado durante 2014 es con la presidencia de la Iniciativa 5+5 que impulsa la cooperación en seguridad y defensa en el Mediterráneo occidental entre cinco países europeos -España, Portugal, Francia, Italia y Malta- y otros cinco del Mágreb -Marruecos, Mauritania, Argelia, Túnez y Libia-.

La iniciativa nació antes de las denominadas primaveras árabes y ha pasado sin alterarse por todas las estaciones temporales y políticas de la ribera sur del Mediterráneo. En el décimo aniversario de su puesta en marcha, España tiene la responsabilidad durante 2014 de dar contenido e impulso político a una iniciativa que buscar estrechar lazos, compartir ejercicios, experiencias y ahondar en actuaciones de formación en materia de Defensa entre los diez países.

Precisamente esta Iniciativa 5+5 fue la única referencia relevante sobre las previsiones de actuación del Ministerio de Defensa para este año que apareció en las palabras de Pedro Morenés en el breve acto de celebración de la Pascua Militar del pasado 6 de enero. Como ejemplo del “compromiso de España con la seguridad de todos”, el ministro de Defensa tuvo interés en “citar la presidencia de la iniciativa 5+5 de Defensa que asume España en 2014 y que nos pone ante la responsabilidad de atender las propuestas que nacen en un foro de diálogo y colaboración entre naciones de las dos orillas del Mediterráneo y que por su singularidad responde a la necesidad de apoyo mutuo ante riesgos como la seguridad marítima, las catástrofes naturales o los flujos migratorios ilícitos”.

Las prioridades para este año establecidas por España son, en primer lugar, el acercamiento de la ‘Iniciativa 5+5 Defensa’ a la sociedad civil, a través de la realización de actividades con el mundo académico y los medios de comunicación.

La cooperación en materia de defensa y seguridad entre las dos orillas del Mediterráneo continúa con actuaciones modestas

El segundo pilar dirige sus esfuerzos a la puesta en marcha de un sistema de coordinación de la gestión de catástrofes y emergencias, compartiendo las experiencias adquiridas y los conocimientos acumulados, colaborando en la formación del personal de asistencia y aunando esfuerzos para mejorar la interoperabilidad y la eficiencia en el apoyo sanitario a los afectados por esas situaciones.

El tercer pilar de actuación de la presidencia española pretende desarrollar proyectos a largo plazo planteados en el campo de la seguridad marítima.

Cada año, desde 2008, España y Portugal organizan un ejercicio de control y seguridad de tráfico marítimo, denominado Seaborder, en el que participan medios navales y aéreos de los países miembros, y que desde 2011 cuenta además con la co-organización de un país de la ribera sur. Asimismo se efectúa un ejercicio de control de tráfico aéreo, denominado CIRCAETE, en los espacios aéreos de los países miembros. En este año de presidencia española, estos ejercicios estarán basados en España.

Los proyectos de la Iniciativa a largo plazo ya en funcionamiento comprenden el Centro Euro-Magrebí de Investigaciones y Estudios Estratégicos, con sede en Túnez; el Colegio 5+5 Defensa, que organiza módulos de formación conjunta para personal militar de los países miembros, impartidos por los Centros Superiores de Estudios de Defensa de algunos países miembros; y el Centro Regional de Control virtual de Tráfico Marítimo, coordinado desde Italia.

Otros proyectos son el Centro de Instrucción de Desminado Humanitario, con sede en Libia; el Centro no permanente de Planificación y Coordinación operativa, gestionado por Francia; y la elaboración de un Manual de procedimientos comunes de cooperación para búsqueda y rescate, gestionado por Malta.

En definitiva, y aunque se trata de dos iniciativas muy diferentes, la cooperación en materia de defensa y seguridad entre las dos orillas del Mediterráneo continúa con actuaciones modestas, medidas de confianza y contacto que requieren un compromiso económico discreto y que se desarrollan aparentemente al margen de la evolución política de los países, antes y después de 2011. Por el contrario, la contribución española a algunos de los mecanismos establecidos para el desarrollo económico de la cuenca sur del Mediterráneo, y que podrían tener una incidencia social positiva y directa sobre sus habitantes –recuérdese que las movilizaciones que pusieron en marcha las primaveras árabes reclamaban tanto participación política como desarrollo social-, no ha conseguido avanzar en los últimos dos años.

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