sábado 14.12.2019
EL 9N, PUNTO DE INFLEXIÓN EN SU CARRERA POLÍTICA

Duran i Lleida, un catalán en Madrid

El perfecto representante del "sí-no". Cree que Cataluña "es algo más", pero no está convencido de que eso signifique que tenga que ser un estado independiente. Nexo de unión con el Gobierno central, hoy nadie conoce ni confía en sus verdaderas intenciones

Josep Antoni Duran i Lleida, un catalán en Madrid

Josep Antoni Duran y Lleida sobrevive entre algodones en Madrid. Y no sólo porque duerma en el suntuoso Palace –una revelación que le supuso un disgusto-, sino porque en la capital aún es un valor en activo. Su fama de hombre serio y buen negociador le ha permitido cultivar buenas relaciones en la capital del reino. Sobre todo con los Gobiernos centrales con los que le ha tocado interactuar. Dice su entorno que su "sentido de Estado" es el que le ha permitido mantener línea directa con todos los vicepresidentes. María Teresa Fernández de la Vega, Elena Salgado, Alfredo Pérez Rubalcaba y Soraya Sáenz de Santamaría han sido algunos de sus "interlocutores naturales". Aunque su relación con la última no atraviesa por el mejor momento. El 9N supuso un punto de inflexión.

El tiempo ya ha empezado a correr en su contra. Hoy se debate entre la vida y la muerte política. El desafío secesionista que su compañero de coalición, Artur Mas, lidera le deja poco margen de maniobra. O se suma a la aventura; o se marcha por la puerta de atrás. Y en esa reflexión se haya inmerso estos días el aún portavoz de CiU en el Parlamento Nacional. Él, líder indiscutible de Unió, la facción más pequeña y escorada a la derecha de CiU, ha representado la oposición más fuerte al independentismo dentro de la coalición y eso le ha granjeado serios enfrentamientos no sólo con su socio, sino también con los republicanos, quienes acusan a Duran de todos sus males. “No maté a Kennedy, pero si pudieran me acusarían de ello”. Así entiende el diputado su relación con ERC.

Duran nunca ha tenido miedo a los riesgos, -sabe lo que es sufrir de verdad, hace seis años que superó un cáncer que cambió su forma de ver y entender la vida-, pero desde hace dos años vive al límite. Se mueve entre dos aguas muy revueltas que están a punto de borrarle del mapa. Los independentista, con los que está asociado políticamente, y el Gobierno nacional, con quien ha desempeñado el papel de interlocutor sobre la causa catalana. Ninguno de los dos se lo terminan de creer.

El representante no catalán de Cataluña en Madrid. Josep Antoni nació en Alcampell, un pequeño pueblo de Huesca de menos de 1000 habitantes. El perfecto abanderado del "sí-no". Defensor a ultranza de que Cataluña "es algo más" que una autonomía (apuesta por el cofederalismo), pero nada convencido de que eso signifique que tenga que ser un estado independiente. Un debate que siempre ha menospreciado. Una postura que le llevó a dejar el ‘número dos’ de CiU. Y una lucha que le ha dejado fuera de combate en la región a la que representa, gobernada por CDC y ERC. Hoy está más a gusto en Madrid, donde pasa gran parte de su jornada laboral y donde aún sigue siendo necesario para restablecer las relaciones entre Cataluña y España. 

Ha conseguido hacer de la capital su trinchera. Los misiles procedentes desde Cataluña ni le rozan. En Madrid se atrevió a defender una tercera vía: pacto fiscal, soberanía cultural y nueva Constitución. Pero de nada sirvió. El desafío secesionista no sólo no ha cesado, sino que está llegando a su extremo. Ya se ha celebrado un simulacro de consulta ilegal; y está a punto de decidirse sobre unas elecciones plebiscitarias. La unión sería con los republicanos, y a Duran no hay nada que le enoje más que esta relación. Dice que entre sus planes no se encuentra romper la federación, pero es probable que tampoco se le pase por la cabeza formar parte de una escena que para él no es más que un "circo".

Lleva más de 10 años en el Parlamento Nacional; y ahí ha conseguido construir su propio fortín. En el Congreso nadie le tose. Ni siquiera su "Sancho Panza" particular, Josep Sánchez Llibre. "Su amigo, su confidente y el que le hace reír cuando el día se tuerce", describen en su entorno. Defiende lo que quiere y como quiere. Como si quiere tildar de "vagos" a los jornaleros andaluces o enviar al "psicólogo a los homosexuales".

Duran se ha convertido en un rostro imprescindible de la política catalana. Y no se sabe si por su gusto en el vestir –es un fanático de las corbatas-, su semblante serio -"tiene prontos", pero sabe pedir perdón-  o su buena oratoria, entre 2010 y 2011 llegó a colocarse entre los políticos más valorados. Un espaldarazo que se reflejó en las urnas. Desde 2004, momento en el que se convirtió en el portavoz de CiU en Madrid, fue identificado como el candidato que menos escaños había logrado desde 1979, pero en 2011 se produjo el milagro: consiguió 16 asientos en el Parlamento Nacional. Se convirtió en la tercera fuerza política del país. Y su voz volvió a recobrar fuerza.

Ha aceptado que no será presidente de la Generalitat -esa batalla, por mucho que le pese, la ganó Artur Mas-, pero aún espera su premio por ser la voz de Cataluña en Madrid: una cartera ministerial. Y a poder ser la de Asuntos Exteriores, otra de sus grandes pasiones. CiU siempre ha cumplido a la perfección con su papel de partido bisagra en el Congreso y eso le ha reportado mucho poder con los Gobiernos centrales sin mayoría absoluta.

Aseguran en su entorno que José María Aznar y Zapatero ya le tantearon. Aunque por el momento se ha tenido que conformar con ser el primero en la historia de la democracia que preside la Comisión de Exteriores del Congreso y no pertenece al partido que gobierna. Un nombramiento que levanta muchas ampollas entre el resto de parlamentarios –sobre todo del Partido Popular- que habitualmente deslizan su desconfianza por la labor que pueda estar haciendo Duran en el exterior, habida cuenta de que es socio político de los independentistas.

La labor parlamentaria de exteriores es una de las actividades que más tiempo le consume actualmente. Junto con las reuniones de democristianos a las que acude con cierta frecuencia y que le han reportado una estrecha relación con la mandamás europea, la canciller alemana Angela Merkel. Veterana de la Democracia Cristiana, igual que Duran.

Paradigma del creyente, el portavoz de CiU en el Congreso está casado con Marta Coll. No obstante, la fama de mujeriego siempre le ha precedido. Él mismo considera que se casó mayor (33 años). Es más, en la época era considerado uno de los "solteros de oro". Pero apareció Marta y todo cambió. "Aquí el braguetazo lo dio él", dice su entorno. Ella es la que lleva el sueldo principal a casa, tras heredar el despacho de abogados de su padre. "La mujer es un Señora. Elegante y muy educada, pero no le gustan los focos", dicen quienes le conocen. Se enamoraron en 1985 y tiene tres hijas (Patricia, Ana y Cristina). Con ellas comparte una afición, la música. Y siempre que puede las acompaña a conciertos. Shakira es una de las artistas que no faltan en su estantería de los discos. La familia es su prioridad, aunque reconoce no pasar todo el tiempo que le gustaría con ella.

Ahora, sus máximas preocupaciones son otras: Cataluña, y por qué no decirlo, su futuro político. Si Convergencia y Unió finalmente se separan, él como líder de la facción más pequeña, perdería su fortín y aún no sabe si está dispuesto a ello. 

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