martes 10.12.2019

La debilidad de los fabricantes ensombrece el panorama económico japonés

La industria del motor empieza a tambalearse en Japón después de que las ventas nacionales de vehículos cayeran en noviembre el 27,3 por ciento, un golpe bajo para la economía nipona en la que el sector automotriz se considera la joya de la corona. Las consecuencias no se han hecho esperar para una industria que emplea a cerca del 8 por ciento de la fuerza laboral japonesa, alrededor de cinco millones de personas, según datos de este año de la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón (JAMA).

El primer fabricante de Japón, Toyota Motor, ha anunciado esta semana recortes o paralizaciones temporales de producción en varias de sus fábricas, además de la reducción de 450 miembros de su plantilla de trabajadores temporales.

Esta medida, muy poco común en Toyota, incluye el cierre total durante un día de cinco de sus plantas en Hokkaido, al norte de Japón, el primero que establece la compañía en 15 años.

Los recortes han sido secundados por su competidor Honda, que prescindirá de 760 trabajadores temporales de los 4.300 que empleaba en noviembre, y que además retrasará sus planes de expansión en los mercados emergentes.

No parecen medidas extremas, pero las previsiones de futuro pintan un futuro aún más oscuro.

Según el diario Nikkei, la industria automotriz prescindirá de 17.000 empleados temporales entre enero y abril del año que viene.

Durante las últimas semanas varios de los principales fabricantes de vehículos nipones como Nissan, Mazda, Suzuki o Isuzu han anunciado que prescindirán de sus trabajadores temporales o a tiempo parcial.

Por el momento los recortes están afectando sólo a estos trabajadores temporales, pero si las condiciones empeoran los analistas prevén que comiencen los despidos del personal fijo.

La caída mensual de las ventas de vehículos, que se situó en noviembre a su nivel más bajo de los últimos 39 años, ha sido como un jarro de agua fría para el panorama económico japonés, donde la industria del motor es una de las más fuertes.

Según la Asociación de Japón de Distribuidores de Vehículos (JADA), las ventas en noviembre cayeron en Japón un 27,3 por ciento hasta las 215.783 unidades, de las cuales 186.554 fueron turismos.

Los datos, que excluyen los vehículos de menos de 660 centímetros cúbicos, muestran como la industria nipona del motor empieza a sufrir las consecuencias de una crisis que en un principio parecía haber golpeado con menos fuerza en Japón.

Durante los once primeros meses del año la reducción en las ventas fue del 5,3 por ciento, sin embargo en noviembre la cifra retrocedió el 27,3 por ciento, empujando consigo los datos de ventas anuales.

"La demanda de vehículos empezó a caer después del verano ante el aumento de los precios del combustible, las materias primas y otros bienes de consumo", dijo a Efe un portavoz de JADA.

El portavoz destacó además el efecto negativo sobre las ventas del anuncio de quiebra en septiembre del banco de inversiones estadounidense Lehman Brothers.

"El 'LehmanShock' ha hecho mella en la confianza de los consumidores, además de la apreciación del yen, las caídas de la bolsa, la crisis de crédito y la incertidumbre financiera", añadió.

La caída de las ventas es tan acusada que incluso si en diciembre se vendiera el mismo número de vehículos que el año pasado, las ventas anuales sólo alcanzarían un máximo de 3,25 millones de unidades.

Esta cifra supondría el nivel más bajo de los últimos 34 años.

La debilidad de los fabricantes ensombrece el panorama económico japonés