lunes 14.10.2019
DELEGADA DEL GOBIERNO EN MADRID

Cifuentes o la contradicción republicana

En un desayuno informativo en el que ha dejado sin preguntar a más de 30 medios, no aclara sus competencias sobre las manifestaciones aunque dice que se están reduciendo. Cree en la estabilidad que dan PP y PSOE, pero se alegra de la llegada de Podemos. Una republicana en la corte del Rey Felipe VI

La delegada de Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. | GTRES
La delegada de Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. | GTRES

Confesa republicana y partidaria de elegir al Jefe de Estado en las urnas, Cristina Cifuentes no tiene ambages en ser invitada y parte activa en la proclamación del Rey Felipe VI. Baila al son de su partido tras la votación de la ley orgánica de sucesión en el Congreso de los Diputados. La delegada del Gobierno en Madrid no tiene problemas en cruzar de acera en una mañana vulgar de un lunes vulgar durante un desayuno en el Ritz para aventurar “una etapa nueva y esperanzadora” con la proclamación de Felipe VI como nuevo Rey. La opción del referéndum se disuelve con el azúcar del café para pedir que quien lo quiera, llegue al hemiciclo. “Sólo se necesitan tres cosas: plasmar sus reivindicaciones en un programa electoral, obtener la confianza de la mayoría de los ciudadanos españoles y lograr el respaldo suficiente del Parlamento”. Hay que hacerse político, venía a decir la delegada del Gobierno quien sin escamarse demasiado acudirá el próximo jueves a la proclamación de Felipe VI. Ella, como política, piensa una cosa, defiende la contraria. Como republicana, la Monarquía le “merece respeto y confianza de cara al futuro en la persona del Rey Felipe VI”.

Ha sido una mañana de contradicciones. Contradictorio convocar a la prensa y que la mayor parte vuelva a escuchar una vez más un leído discurso a través del plasma. Contradictorio dejar fuera las preguntas de los más de 30 medios que no han podido acceder al interior de la sala de ponencias. Y contradictorio pedir la defensa del derecho a desplazarse y a trabajar de todos aquellos ciudadanos que no quieren manifestarse, cuando asegura que no tiene competencias para hacerlo.

Pero tiene excusa. Según la delegada del Gobierno de Madrid el tumulto de protestas y reivindicaciones en el centro de Madrid está dejando de ser un problema. Cifuentes asegura que desde enero de 2014 hasta el 31 de mayo el número de manifestaciones está bajando: "Ha habido 803 manifestaciones menos que durante el mismo periodo de 2013". Un dato que minutos más tarde ha conseguido ligar a la irrupción de Podemos en el panorama político. A la delegada del Gobierno en Madrid le “alegra” la entrada de “movimientos antisistema porque tiene que ver con el descenso de la conflictividad interna y el menor número de alteraciones” en las calles. Dentro de lo malo, lo menos malo, pero sigue siendo malo por la clara defensa que ha hecho al bipartidismo.

El discurso de 13 folios de Cristina Cifuentes no dejaba palo sin tocar, y en su afán continuista, ha asegurado que la historia reciente acredita que la existencia de los dos partidos mayoritarios ha contribuido a la estabilidad política española: “Y en mi opinión, sería bueno que siguiera así”.

La delegada del Gobierno ha lanzado una flecha fuera del discurso destinada a Ignacio González y Ana Botella. Cifuentes les ha pedido una comisaría en el distrito centro de la ciudad. Una oportunidad, asegura, para que el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid vuelvan a contribuir con la seguridad ciudadana. La petición llega en forma de boomerang tras hacer la delegada oídos sordos a las súplicas del presidente de la Comunidad y la alcaldesa de la capital de “modular” las manifestaciones en la Puerta del Sol. A la espera de ver si la respuesta de ambos dirigentes será tan muda como la de Cifuentes, la delegada que no hace oposición a su partido en materia de modelo de Estado, sí se ha atrevido a hacerla de forma interna.

Cristina Cifuentes ha abogado por un modelo de listas abiertas dentro del PP. “Un paso para avanzar en la democracia”, asegura. Pero que está de nuevo en la acera opuesta a lo que defiende el presente en la sala Ignacio González, quien insiste, sólo serviría para desestabilizar el partido como demuestra el caso socialista.

Sin miedo a la continúa contradicción y a caminar por su cuenta, sólo ha habido un tema que la delegada del Gobierno no ha querido tocar: la fuga del hijo de Gallardón tras un accidente de tráfico en Madrid. “Fue un rozamiento”, ha insistido. “Y lo lleva la policía municipal”.

Como no era asunto de los nacionales, Ignacio Cosidó aprovechó el fin del café para ser el primero en escapar de la sala.

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