Viernes 19.10.2018
En seguimiento un centenar de personas que hicieron contacto directo

Un hombre muere de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo por una picadura de garrapata

Un hombre de 74 años murió ayer en Ávila como consecuencia de una picadura de garrapata y trasmitirle la enfermedad de fiebre hemorrágica Crimea-Congo, tras participar el 24 de julio en una actividad cinegética en la localidad pacense de Helechosa de los Montes. Las autoridades sanitarias realizan el seguimiento de un centenar de personas que han tenido contacto directo con el hombre

La garrapata es uno de los principales transmisores de la fiebre Crimea-Congo.
La garrapata es uno de los principales transmisores de la fiebre Crimea-Congo.

Las autoridades sanitarias realizan el seguimiento de un centenar de personas que han tenido contacto directo con el hombre de 74 años  murió ayer en Ávila como consecuencia de la fiebre Crimea-Congo.

La Fiebre Hemorrágica de Crimea-Congo  es una enfermedad vírica que es transmitida mediante la picadura de una garrapata. El virus de la fiebre hemorrágica se transmite a las personas ya sea por la picadura de garrapatas o por contacto con la sangre o tejidos de animales. 

El hombre sufrió una picadura de una garrapata tras participar el 24 de julio en una actividad cinegética en la localidad pacense de Helechosa de los Montes y le trasmitió la  fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, que le ha costado la vida.

Los síntomas, según Tamames, se iniciaron hace una semana, que fue cuando ingresó en el Complejo Asistencial de Ávila el fallecido, sobre cuya identidad no se han facilitado más datos que su edad por criterios de confidencialidad.

En la actualidad se trabaja en la elaboración de un censo de todas aquellas personas que hayan tenido contacto con el fallecido desde el momento en el que comenzaron los síntomas, "que es cuando puede producirse la transmisión a sus contactos más directos". 

Respecto al censo que se está elaborando, la jefa del Servicio de Epidemiología ha confirmado que no está cerrado y que todas las personas que permanecen sometidas a seguimiento son de la provincia de Ávila, ya que las que pudieron estar expuestas en el entorno en el que se produjo en Extremadura están "fuera del periodo de riesgo", que es de dos semanas.

Asimismo, ha aclarado que en torno a dos terceras partes de dicho censo es personal sanitario del Complejo Asistencial de Ávila, que son "los que han participado en la asistencia a esta persona durante este tiempo".

Entre ellos figuran médicos, enfermeros, auxiliares y personal de laboratorio, ha apuntado Sonia Tamames, antes de señalar que el personal de Medicina Preventiva y de Salud Laboral están trabajando durante toda la jornada para mantener informado al personal del complejo hospitalario.

En este sentido, ha apuntado que las últimas personas que estuvieron en contacto con el fallecido, lo hicieron ayer, de ahí que mientras "no transcurra el periodo de incubación", que es de dos semanas, y se compruebe si alguien ha desarrollado la enfermedad, "no se podrá cerrar este seguimiento".

Tamames también ha explicado que el centenar de personas que forma parte del censo al que se está realizando un seguimiento han sido divididas entre aquellas que tienen un "nivel de riesgo alto", en torno a la mitad, y "nivel de riesgo bajo", la otra mitad.

A las primeras se les pide que se tomen la temperatura dos veces al día, al mismo tiempo que se las llama "periódicamente" para saber esos registros y conocer si tiene algún otro síntoma o si su salud ha cambiado.

A las de nivel de riesgo bajo se les han dado indicaciones para controlar si desarrolla síntomas relacionados con fiebre, diarrea, vómitos o algún otro de tipo gastrointestinal.

Desde la Junta se trabaja en el fomento de uso de "medidas preventivas" para evitar que las personas que salgan al campo puedan sufrir la picadura de una garrapata como utilizar ropa larga y uso de repelentes.

Sin en alguna ocasión se adhiere al cuerpo una garrapata, lo aconsejable es que sea retirada por un profesional sanitario según la jefa del Servicio de Epidemiología, quien ha recordado cómo hace dos años también se produjo otro caso de estas características en la provincia de Ávila.

En aquella ocasión, aunque el fallecido, de 62 años, vivía en Madrid, se había trasladado a su pueblo abulense de San Juan del Molinillo, donde sufrió la picadura de una garrapata que le produjo la muerte a finales de agosto de 2016 en Madrid.

Además, otra profesional asistencial fue contagiada cuando le atendía en el centro hospitalario madrileño, pero superó la enfermedad.

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