viernes 03.04.2020

Brufau y Del Rivero sellan la paz en Repsol con la mediación de Fainé

Antoni Brufau seguirá al frente de Repsol, al menos hasta la junta de accionistas de mayo de 2011. El presidente del mayor accionista de la petrolera, Sacyr, Luís del Rivero, ha renunciado a seguir dando la batalla contra Brufau y su gestión, a cambio de algunas contrapartidas. Dolorosas para los actuales gestores de la multinacional, pero, a fin de cuentas, en toda negociación siempre hay algo que se pierde. Esta vez en forma de venta de activos como los de CLH, la Corporación Logística de Hidrocarburos, la antigua CAMPSA, y otros que todavía se desconocen. Pero se salvan los muebles más importantes. Los que mas importan a Brufau y a su grupo, quienes, con una visión de futuro, están convencidos de que su Plan Estratégico, sobre todo en lo que se refiere a las inversiones en la cuenca atlántica de Brasil, hará ricos a muchos a poco que se tenga cierto grado de paciencia.

El Plan Estratégico no se tocará y se seguirá invirtiendo en futuros yacimientos petroleros y gasísticos lo que hace pensar que también se mantendrá la participación en Gas Natural.

¿Y porqué Brufau se sale con la suya? De nuevo han sido determinantes dos intervenciones que han acabado por convencer a Luís del Rivero.

La primera, el claro mensaje que le ha llegado desde Moncloa: corren malos tiempos y ahora no toca meterse en guerras. Sobre todo en una entidad del calado de Repsol, que, aún con los contratiempos lógicos de la situación económica mundial, pasa por un buen momento, y sus expectativas a largo plazo son consideradas por los analistas financieros más prestigiosos “muy positivas”.

Y segundo. Isidro Fainé.

La Caixa es el segundo accionista de referencia en Repsol. El presidente de la caja catalana, harto de ver cómo se perdía tiempo, esfuerzos e incluso dinero, en la guerra entre Del Rivero y Brufau decidió, primero, apoyar a este último, en el consejo extraordinario de enero, en el que se le ratificó. Y, segundo, abrir un proceso de intermediación que está a punto de concluir, para acabar con esta “guerra”.

Y a Fainé le ha salido la jugada perfecta. Ha puesto a cada uno en su sitio, ha logrado la permanencia de Brufau, -no olvidemos que fue puesto por La Caixa al frente del Repsol-, mientras prepara su regreso a Barcelona y, al mismo tiempo, logra la paz ante una junta de accionistas, a celebrar en mayo próximo, que se antoja complicada, sobre todo porque el dividendo de 2009 va a ser un 50% menor que el de 2008, y Brufau debe centrar todos sus esfuerzos en convencer a los accionistas de que, probablemente con un precio del barril de petróleo en torno a los 70-80 dólares, el beneficio que se repartirá en 2011, el mas que probable año de su despedida, será el mejor jamás obtenido por la multinacional.

Ahora todo depende del consejo de administración ordinario del próximo miércoles. Ahí se podrá saber si los esfuerzos de Fainé han dado sus frutos y si todo este plan ha sido ratificado por las dos partes.

Brufau y Del Rivero sellan la paz en Repsol con la mediación de Fainé