sábado 19.10.2019

Boix reconoce que tuvo "una conversación dura" con Oliver por el espionaje

El vicepresidente económico del Barcelona, Joan Boix, ha dado por cerrado el espionaje al que fue sometido junto a otros tres vicepresidentes (Joan Franquesa, Rafael Yuste y Jaume Ferrer) por parte del club, aunque admitió que se "cabreó" y que tuvo una conversación "más que dura" con el director general de la entidad, Joan Oliver, instigador de la auditoría de seguridad.

"Tuve una conversación dura, más que dura, con el director general, Joan Oliver. Me dio sus explicaciones, intercambiamos todo lo que pensábamos y me convencieron sus explicaciones. Para mí, el tema quedó cerrado", afirmó Boix en declaraciones a COM Ràdio recogidas por EFE.

El vicepresidente económico reconoció que cuando supo que le habían estado espiando, en el mes de abril pasado, se enfadó mucho, y que ahora "volver a abrir esta herida" le hizo "daño", una vez la información salió a la luz.

Boix aseguró que "en ningún momento" se planteó dimitir porque Oliver le convenció con sus explicaciones y que la actuación de la junta directiva fue "modélica".

"Es un precedente histórico en este club. Prevalió el 'seny' (sentido común) y la estabilidad del club. Vete a saber qué hubiera ocurrido si en ese momento hubiéramos desestabilizado el club con cambios de estructura", dijo Boix en referencia a una época -el mes de abril- en el que el Barça se estaba jugando los tres títulos.

Un tema zanjado

El directivo recalcó que la repercusión de la información publicada es "exagerada" y que la noticia no tiene la importancia "como para hacer una portada".

Tanto el vicepresidente deportivo del Barça, Rafael Yuste, como el vicepresidente de mercadotecnia, Jaume Ferrer, dieron también por cerrado el espionaje.

"Nos dieron las explicaciones oportunas y cerramos el tema", manifestó Ferrer, mientras que Yuste afirmó que le sorprendió el tema cuando tuvo conocimiento de él, pero que cuando Oliver le ofreció sus argumentos los entendió, los encontró "normales" y los aceptó.

Boix reconoce que tuvo "una conversación dura" con Oliver por el espionaje