Domingo 16.12.2018
Para investigar su patrimonio

BBVA utilizó información del bufete de Villarejo para desacreditar a Ausbanc

El BBVA contrató a la compañía Attest para realizar un dictamen pericial sobre Ausbanc. Todas las peticiones a los registros civiles están hechas a nombre de Stuart and Mckenzie, propiedad de Villarejo.

Villarejo y BBVA
Villarejo y BBVA

La guerra entre el BBVA y Ausbanc estaba en su punto álgido. La entidad bancaria acababa de formular un recurso de reposición contra la readmisión de Ausbanc en el registro de consumidores y usuarios. Las acusaciones vuelan como cuchillos. El banco de González acusa a la asociación de Pineda de extorsión. Ausbanc se defiende asegurando que el BBVA está tomando represalias por la demanda ganada por Pineda contra las clausulas suelo y que costará al banco unos 420 millones al año. Es en ese momento, cuando el BBVA encargó a la consultoría Attest un informe pericial para investigar a fondo el patrimonio de Ausbanc. Sin embargo, Attest realizó dicho informe con la información que le proporcionó Stuart Mckenzie, el despacho de abogados de Villarejo.

Documento 1

Así, según la documentación a la que ha tenido acceso en exclusiva Estrtella Digital, el 22 de mayo de 2012 el bufete de abogados de Villarejo empieza a hacer indagaciones en los registros mercantiles donde Ausbanc tiene propiedades.  Para acceder a los datos, alegan que están realizando una investigación jurídico-económica sobre crédito, responsabilidad y solvencia. Un año más tarde, el BBVA, presenta el informe realizado por la firma Attest, que incluía las solicitudes hechas por Villarejo, en un escrito de denuncia ante el Instituto Nacional de Consumidores. Debido a estas acusaciones, finalmente Ausbanc fue expulsada de este registro. Dos años más tarde, comenzaría el calvario judicial de Ausbanc tras una denuncia anónima interpuesta en la UDEF.

Documento 2

Preguntado al respecto, el BBVA ha reconocido que contrató el servicio de Attest, pero se desvincula de las actuaciones que haya podido encargar esta compañía a un tercero, en este caso, a Villarejo. “Nosotros nunca hemos contratado a Stuart Mckenzie”, enfatizan. Asimismo, desde el banco sostienen que este informe no está relacionado por los pagos a Cenyt, propiedad de Villarejo, realizados por el banco. 

Fuentes conocedoras de Villarejo sostienen que la colaboración entre el BBVA y el comisario en prisión comenzaron como consecuencia de su amistad con el comisario Julio Corrochano Peña, que en septiembre de 2002 dejó la Policía Nacional para asumir la dirección de seguridad del grupo BBVA, hasta que se jubiló el pasado año. La relación entre estos dos policías se remonta a su entrada en el Cuerpo, en los estertores del franquismo, y se ha ido consolidando a lo largo de los años, tanto en la Jefatura Superior de Madrid, como en la Comisaria General de Información.  

Este no sería el único encargo que el banco habría encargado al comisario. Por un lado, Cenyt, la matriz del entramado empresarial del comisario, emitió facturas al BBVA de al menos cinco millones de euros entre los años 2012 y 2017 por la prestación de 'servicios de inteligencia', según publica este jueves El Independiente. Además, según desveló Público, la entidad bancaria transfirió 242.000 euros en cuatro pagos de 60.500 después de la detención de Villarejo y la intervención de su entramado por parte de la Audiencia Nacional, la Fiscalía Anticorrupción y la Agencia Tributaria. El BBVA, confirmó la existencia de ese contrato de asesoría de seguridad con la empresa Cenyt, pero precisó que se rescindió en cuanto se conoció la detención de Villarejo.

No obstante, no todos los beneficios que el excomisario con el BBVA habrían sido en efectivo. Los investigadores sospechan que Villarejo habría tenido acceso a los datos de cuentas privadas del BBVA. Así, en el marco de la pieza Iron, en la que los socios del bufete Herrero y Asociados acudieron a Villarejo para que espiara a sus competidores del despacho Balder IP, una de las gestiones que el comisario se compromete a realizar es conseguir los movimientos de BBVA de Balder desde mayo a diciembre de 2012. 

Curiosamente, tras las últimas polémicas, el BBVA ha asegurado que en todos los contratos firmados con las empresas del excomisario se incluía "la obligatoriedad del cumplimiento de la legislación". Sin embargo, si el BBVA conocía la condición de comisario de Villarejo y, pese a todo, contrató con él, podría haber incurrido en un delito de cohecho. Precisamente, el juez sobreseyó la pieza Iron y las relacionadas con Cereceda, al considerar que contrataron a Villarejo en calidad de detective privado, todo pese a que las grabaciones evidencian que sí sabían que era comisario en activo.