sábado 14.12.2019

Bárcenas sufrió un alunizaje que no quiso denunciar

El extesorero sufrió el robo de una caja fuerte en una oficina que tenía alquilada cerca de Génova el pasado mes de mayo. Cuando la Policía la recuperó se negó a dununciar el hecho y a abrirla delante de los agentes

Bárcenas sufrió un alunizaje que no quiso denunciar
Bárcenas sufrió un alunizaje que no quiso denunciar

El extesorero del PP, Luis Bárcenas, no quiso abrir ante los agentes policiales una caja fuerte que le fue sustraída y después recuperada por la Policía Municipal el pasado mes de mayo. Los hechos ocurrieron un mes antes de que Bárcenas ingresara en la prisión de Soto del Real por orden del magistrado Pablo Ruiz, titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, que instruye el procedimiento por el famoso 'caso Gürtel'.

Los ladrones trasladaron la pesada caja hasta un descampado para intentar abrirla

La caja de caudales fue sustraída por unos famosos aluniceros de Madrid del interior de una oficina que Bárcenas tenía supuestamente alquilada en el número 46 de la calle de Zurbano. El establecimiento alquilado por el extesorero se encontraba a 15 minutos andando de la sede del PP de la madrileña calle Génova. Según fuentes judiciales, la oficina estaba controlada por funcionarios del Grupo de delitos Económicos del Cuerpo Nacional de Policía. Sin embargo, los ladrones consiguieron burlar la vigilancia policial, colarse en el interior y llevarse la caja. Como pesaba demasiado, la subieron a un vehículo y la trasladaron a un descampado próximo a la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid para tratar de abrirla y apoderarse del contenido de su interior. Pero los ladrones no consiguieron su objetivo. Cuando estaban en plena faena llegó hasta el lugar un vehículo policial que se encontraba de patrulla y le extrañó que a esas horas hubiera gente por aquellos solitarios parajes. Los ladrones abandonaron su botín y salieron corriendo.

Sin denuncia

La comisaría de Policía del distrito de Chamberí tuvo conocimiento por el conserje de la finca de que se habían producido robos en el inmueble sometido a su custodia. Cuando supieron que la oficina era de Luis Bárcenas, le llamaron a dependencias policiales para que abriera la caja, mirara su contenido y comprobara si le faltaba algo, pero el extesorero se negó a hacerlo. Bárcenas aseguró a los agentes que no hacía falta y que sólo iba a denunciar los daños que los ladrones habían producido en la puerta de  acceso a la oficina rompiendo las cerraduras.

Los juzgados de Plaza de Castilla archivaron el caso por resultar desconocido el autor

Poco después los agentes comprobaron las imágenes recogidas por la cámara de seguridad del edificio y cuál fue su sorpresa al reconocer que una de las personas que visitó el inmueble el día del robo se trataba de unos de los más afamados aluniceros de Madrid, uno de los mayores castigadores de los comercios situados en la llamada Milla de oro.

Cuando el alunicero fue llamado a comisaría y preguntado por el particular, negó los hechos y pocos días después un juzgado de la Plaza de Castilla archivó el procedimiento abierto por resultar desconocido el autor. Los agentes de policía y el Juzgado se quedaron por tanto sin saber que contenía la susodicha caja fuerte que con tanta celeridad quitó Bárcenas de en medio, sustrayéndola a la curiosidad de los agentes del orden.