miércoles 15.07.2020

Aprobada la última prórroga antes del decreto que regulará la "nueva normalidad"

La sexta y última prórroga del estado de alarma, aprobada este miércoles por el Congreso, entrará en vigor el domingo y se extenderá hasta el 21 de junio, en puertas de que la media España que aspira a avanzar este lunes a la fase 3 de la desescalada comience, si así lo permite la evolución de la epidemia, la etapa denominada “nueva normalidad”, que estará regulada por un real decreto que el Gobierno tiene previsto aprobar la próxima semana

Aprobada la última prórroga antes del decreto que regulará la "nueva normalidad"

Ese decreto tratará de garantizar las medidas que las autoridades sanitarias consideran necesarias para contener y controlar el SARS-CoV-2, que en las últimas 24 horas ha causado 219 nuevos contagios en España, más de la mitad de ellos en Madrid, según los datos oficiales, en los que se consignan 63 muertos en los últimos siete días, el doble de los notificados ayer, pero sólo se suma uno al total, que ahora es de 27.128.

La aprobación de la prórroga del estado de alarma, con los votos esta vez de PNV y Cs y la abstención de ERC, se ha producido tras una nueva sesión del Parlamento llena de crispación, en la que el PP y Vox, con una nueva batería de acusaciones y descalificaciones, no han dado tregua al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha defendido con firmeza al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sacudido por el controvertido cese del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos.

“NUEVA NORMALIDAD”

El Consejo de Ministros que se celebrará el próximo martes aprobará un real decreto con las medidas y normas sanitarias para la salida de la crisis tras la vigencia del estado de alarma, en ese periodo de duración indeterminada denominado con el controvertido eufemismo de “nueva normalidad”, que comenzaría el domingo 21 de junio.

El decreto anunciado por el Gobierno será, según ha dicho hoy Pedro Sánchez, "lo más básico posible" porque sólo tratará de garantizar las medidas que el Ministerio de Sanidad estima que son necesarias para la contención del coronavirus o para hacer frente a posibles repuntes o rebrotes, sobre todo desde el punto de vista de la movilidad.

De mantenerse los plazos previstos hasta ahora, el 22 de junio casi la mitad de la población española habría terminado su tránsito por la fase 3, aunque en buena medida dependerá de sus respectivos Gobiernos autonómicos, que recuperan en esa fase todas sus competencias. Aún no lo habrán hecho Madrid, Barcelona y su área metropolitana, Castilla y León y la Comunidad Valenciana, la única que esta semana no pide avanzar.

Para que se pueda concretar este calendario es fundamental que siga la evolución favorable de la epidemia, que este miércoles ha registrado 87 contagios más que ayer hasta los 219, la gran mayoría (112) en Madrid, seguida a distancia de Cataluña (38). El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha dicho que la mayoría son casos asintomáticos y leves.

Pero donde persiste la polémica, con grandes dosis de perplejidad, es en la contabilización de las defunciones por coronavirus y los datos comunicados hoy no han hecho más que aumentar esa sensación, ya que se ha informado de 63 muertes en los últimos siete días, casi el doble respecto a ayer, aunque al total (27.128) sólo se le suma uno.

Simón ha insistido en que solo han añadido a la estadística los muertos notificados con fecha de defunción de ayer y que la serie, en revisión desde hace varias semanas, está "congelada" hasta que todas las comunidades actualicen los datos.

44.000 FALLECIDOS MÁS

Que el número de muertos por la covid-19 era mucho más alto del que registraban diariamente las estadísticas de las comunidades y de Sanidad se puso de manifiesto en las primeras semanas del confinamiento, a partir de los datos que iban llegando de los sucesivos fallecimientos en las residencias de mayores.

Pronto las funerarias y los registros civiles comenzaron a señalar el exceso de muertes, lo que acabó corroborando el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III y que este miércoles recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE), que cuantifica el exceso en 43.945, frente a las 27.128 del cómputo oficial, que sólo atribuye a la covid-19, como indica la OMS, las confirmadas con pruebas diagnósticas.

Según los datos del INE, en las primeras 21 semanas de este año (del 1 de enero al 24 de mayo, se ha contabilizado un 24% más de fallecimientos respecto al mismo periodo del año anterior, lo que arroja un total de 225.930.

Este exceso de defunciones se concentra en los meses de marzo y abril, cuando la epidemia estaba llegando al pico, ya que la semana con mayor número de fallecimientos fue la que va del del 30 de marzo al 5 de abril, con 20.575 personas, un 154,6% más que en la misma semana del año precedente. A partir del 18 de mayo las cifras vuelven a valores normales.

MIÉRCOLES DE CRISPACIÓN

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, intentó en los últimos días, con una llamada a los portavoces parlamentarios, que se rebajara el tono creciente de descalificaciones que semana a semana se ha ido apoderando, durante toda la epidemia, de los debates parlamentarios, pero todo ha quedado en un intento y este miércoles se volvieron a oír aún más alto que en miércoles anteriores críticas, duras acusaciones y potenciales imputaciones de delitos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, más interesado que nadie en que decayera el tono verbal, ha hecho un llamamiento a la concordia, pero el líder del PP, Pablo Casado, le ha acusado de sembrar la mentira y la discordia, de borrar a los muertos "como los totalitarios, que borraban a sus enemigos de las fotos”, antes y después de anunciar que solicitará la creación de una comisión de investigación sobre “la nefasta gestión de la pandemia”.

Casado se ha dirigido en la contrarréplica a Sánchez como Otegi o Torra, al igual que ha hecho el presidente de Vox, Santiago Abascal, que, como ya es habitual, ha mirado al vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, para decirle que "desea una guerra civil" y advertir de que "en su vanidad y en su fanatismo es capaz de provocar cualquier drama en España".

“Casado y Abascal, tanto monta, monta tanto”, ha respondido Sánchez, que les ha reprochado que usen la bandera de España contra otros españoles y les ha acusado de promover el odio: “Digamos no al veneno del odio, no a la violencia verbal, física, no al insulto y no a la provocación”.

En las intervenciones de Casado y Abascal ha estado bien presente el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cuya dimisión han vuelto ha solicitar por el polémico relevo del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos y sus sucesivas y contradictorias explicaciones en relación con los motivos de ese cese y la investigación judicial por la unidad que dirigía sobre el coronavirus y la autorización de la manifestación en Madrid del 8M.

Sánchez ha defendido a Marlaska y ha relacionado los ataques de Casado con el hecho, según ha dicho, de que “está destapando la policía patriótica”, dedicada, ha añadido, a "defender las actividades del PP, inclusive la persecución de adversarios políticos y el encubrimiento de corrupciones varias de su partido cuando gobernaba".

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