Sábado 16.02.2019
TESTIGO DEL CASO GüRTEL

Ana Garrido: “El último año de legislatura es cuando más se roba”

Técnico en el Ayuntamiento de Boadilla desde hace más de 20 años, quiso denunciar a su alcalde por corrupción y elaboró un dossier de investigación que se convirtió en una pieza clave de la investigación. Más de 300 páginas colmadas de nombres, como Luis Bárcenas y Francisco Correa, y empresas antes de que Gürtel fuese Gürtel

Ana Garrido.
Ana Garrido.

Ana Garrido estaba en la zona cero de la corrupción y decidió dar un paso adelante. Le salió caro. Año 2006. Algo ha cambiado en la dirección del Ayuntamiento de Boadilla del Monte y Ana Garrido, técnico en el consistorio desde hace más de veinte años, lo ha notado. Las nuevas directrices del entonces alcalde, Arturo González Panero, y de alguno de sus concejales, incomodan a muchos de los trabajadores. Manipulación en los pliegos de condiciones para concursos públicos, adjudicaciones de contratos a dedo, apartamentos en Miami y trajes exclusivos de la milla de oro de Madrid para un alcalde que siempre ha sido “campechano”. “En ese momento nadie era consciente de lo que era la trama Gürtel”, explica Ana Garrido a Estrelladigital.es.

Garrido sabía que las gestiones de Panero no eran limpias, decidió encararse con sus jefes y denunciar cada movimiento injusto. “La situación era bastante incómoda para la mayoría de técnicos que trabajamos allí. Trabajar así es muy molesto porque, por ejemplo, haces los pliegos de condiciones desde un punto de vista objetivo y negarte a modificarlos significa enfrentarte a tu jefe”. Pero lo que no sabía es que se estaba enfrentando a una red de corrupción que afecta a altos cargos del Partido Popular y que sus tentáculos llegan desde Madrid hasta Valencia. Garrido no sabía que su lucha se convertiría en un David contra Goliat y que su vida cambiaría para siempre.

"En ese momento nadie era consciente de lo que era Gürtel"

“Empecé a ser un estorbo para el equipo de Gobierno de entonces encabezado por Panero y comienzan a hacerme la vida imposible”. Bajadas de sueldo, humillaciones, desautorizaciones públicas, etc. y todo por no querer participar en la rueda de la corrupción. “Hicieron todo tipo de artimañas para bajarme el sueldo. Me bajaron de categoría profesional y me echaron de mi despacho. Me colocaron en otro simplemente para pasar por la humillación de recoger mis cosas delante de todo mi equipo. Me ponían en situaciones de enfrentamiento con ellos y también me desautorizaban”.

"Hay funcionarios corruptos"

Sin embargo, algunos de sus compañeros decidieron mirar hacia otro lado. De hecho, según explica Garrido, los funcionarios en cargos de responsabilidad en el ayuntamiento son capaces de detectar prácticas corruptas e ilegales. “No hacen falta mecanismos para poder descubrir que hay corrupción porque es nuestra responsabilidad. Somos los que firmamos los informes y los que trabajamos con los pliegos de condiciones para las contrataciones”, asegura. Es más, la técnico confirma que los funcionarios tienen tres vías de actuación en caso de que se estén produciendo malas praxis: ignorarlo, denunciarlo o aprovecharse. “Hay de todo. Gente que no quiere problemas y hace la vista gorda y funcionarios corruptos. Algunos se subieron a la rueda de la corrupción y a día de hoy tienen unos sueldos estupendos y una estabilidad profesional muy buena. Esa es la moneda de cambio que hay que pagar”.

"Algunos funcionarios se subieron a la rueda de la corrupción y hoy tienen sueldos estupendos"

Ella decidió denunciarlo y frenar la corrupción a través de los mecanismos que tenía a su alcance, hasta que sin quererlo se convirtió en un testigo clave de la trama Gürtel. Envió dos cartas anónimas a la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en las que explicaba al detalle todo lo que ocurre en el consistorio. Aguirre recibió las misivas en mano, según comenta Garrido, pero no sirvió de nada puesto que su única respuesta, a través de intermediarios, fue: “moverlo por los medios de comunicación”. Los días para Garrido cada vez eran más complicados y el lugar donde había sido feliz se convirtió en un espacio hostil. “Llega un momento en el que yo no soporto la situación y entro en una baja por depresión. Los primeros meses estaba en shock porque no daba crédito. Yo hacía mi trabajo como lo he hecho siempre y por negarme a todo esto tuve represalias. No se valoraba mi trabajo, se valoraba si entraba o no en la rueda de corrupción”.

El dossier, clave para la investigación

Optó por no hundirse e invertir los roles. Ella era la que hacía lo correcto y sus superiores los que presuntamente se lucraban con dinero público. “Me planto y pienso: yo estoy fuera de mi lugar de trabajo mientras el alcalde está presuntamente robando a manos llenas. Yo no he hecho nada malo y la única forma de recuperar mi puesto es que se vaya. Fue entonces cuando me dediqué a hacer una labor de investigación”.

Un año de trabajo después, Garrido logra elaborar un dossier de más de 300 páginas en el que plasma, sin querer, buena parte de la trama Gurtel y una retahíla de nombres y empresas que en ese momento no eran conocidas: Bárcenas, Francisco Correa… “Había compañeros a los que les conté lo que estaba haciendo y les pedía los expedientes par ver a que empresas se les había adjudicado y comprobar si tenían alguna vinculación con el alcalde. Por otro lado, investigué sus propiedades y su patrimonio. Es muy difícil probar que hay una mordida en una adjudicación y la única forma de que investiguen a este hombre es demostrando que su patrimonio es superior a sus ingresos”. Y se topó con Gürtel. “Yo puedo investigar hasta un punto y aunque había muchos indicios yo no podía probar que todo esto era una trama organizada. Yo al principio lo que pensaba es que mi alcalde era un chorizo y punto, pero luego me empiezo a dar cuenta de que esto es una red organizada y me asusté”.

Garrido elabora un dossier en el que plasma parte de la trama Gürtel

Un dossier que se cruza por el camino con las grabaciones del exconcejal de Majadahonda, José Luis Peña. Dos informaciones que casan a la perfección en la investigación de la trama. En el 2009 el documento pasa a manos del sindicato Manos Limpias y la Fiscalía Anticorrupción y de ahí da el salto a los medios de comunicación. Al poco tiempo comienzan a rodar cabezas y una de ellas es la de Panero, que a pesar de resistirse, Rajoy fuerza su dimisión. Al mismo tiempo la baja por depresión llegaba a su fin pero Garrido no se veía con fuerzas para regresar. Decidió pedir una excedencia y emigrar al extranjero. Regresó a España al recibir una citación vía email para declarar ante el juez y volvió a marcharse. Esperaba paciente la llegada de la nueva legislatura. “Se termina la legislatura y yo estaba muy pendiente del nuevo equipo de gobierno. Veo que viene Antonio González Terol, un alcalde nuevo que viene con la consigna de limpiar todo lo que tenga que ver con Gürtel. No repetía a ningún concejal y contenta decido volver pensando que todo iba a volver a la normalidad”.

Acoso laboral

Sin embargo, tuvo que volver a revivir sus pesadillas. “Mi concejal deja de recibirme, tengo que hacer trabajos que me tiran para atrás una y otra vez hasta que ya le pregunto directamente y me reconoce que tiene instrucciones de hacerme la vida imposible”. La técnico se armó de valor y denuncio al consistorio por acoso laboral, una batalla que ya ha ganado, a pesar de que su vida ya ha cambiado para siempre. “Ahora mismo estoy arruinada por gastos judiciales, peritos informáticos. Todo esto me ha supuesto perder también mi relación de pareja, por el desgaste. Ahora estoy bien, pero he envejecido más de cinco años. Por lo menos puedo hablar del tema, pero me he tirado meses que me tenían que dar de comer, sacar a los perros, hacer la compra porque yo no podía con mi alma, no lo podía soportar ¿Cómo soportas no perder la cabeza recibiendo 40 amenazas anónimas diarias?”. Tanto es así que prefiere estar en el paro que trabajando en el consistorio.

Sobre la situación del Ayuntamiento de Boadilla del Monte en la actualidad no cree que “siga ligado a la trama pero sí que pienso que no se están ejerciendo mecanismos de control porque no les interesa. Mi experiencia me ha hecho ver que el último año de legislatura es cuando más se roba”. A pesar de los duros golpes, Garrido asegura que volvería a hacerlo, volvería a denunciar la corrupción, aunque de otra manera. “Siempre preservando el anonimato”. 

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