Sábado 16.02.2019
ELECCIONES EUROPEAS

La abstención pone en bandeja el triunfo al bipartidismo

PP y PSOE prefieren que los españoles no voten a que acudan a las urnas para hacerlo a favor de otros partidos. España es uno de los pocos países europeos donde la ley electoral prohíbe hacer campañas institucionales de fomento de la participación

Miguel Arias Cañete (PP) y Elena Valenciano (PSOE). Fotos de archivo
Miguel Arias Cañete (PP) y Elena Valenciano (PSOE). Fotos de archivo

La abstención se ha convertido en una de las principales opciones de los españoles para el próximo 25 de mayo. O de eso al menos advierten las últimas encuestas publicadas. Dos años de duros recortes, importantes subidas de impuestos y escandalosos casos de corrupción que suelen incluirse en la eterna lista de motivos que aparentemente llevarán a la opinión pública a abstenerse en estas elecciones. Votar al PP y al PSOE también parece haber dejado de ser la opción mayoritaria de los españoles. Seis años de dura crisis económica han pasado factura, y los dos grandes partidos parecen ser los principales damnificados.

Casi un 20% menos de votos está previsto que reciban PP y PSOE este año. Sin embargo, ¿les hará ello perder representatividad en el Parlamento? Esto sólo dependerá del comportamiento del electorado. En España votar es un derecho, no una obligación. No son pocos los ciudadanos que en estos últimos tiempos han mostrado públicamente su decepción por los dos grandes partidos gobernantes. No obstante, de ellos dependerá claramente la futura composición de la Eurocámara. Por ello es tan importante que los ciudadanos tengan claro los efectos de su comportamiento electoral.

No ir a votar el 25 de mayo tendrá varios significados políticos, pero ello no será sinónimo del hundimiento del bipartidismo

No ir a votar el 25 de mayo tendrá varios significados políticos, pero ello no será sinónimo del hundimiento del bipartidismo. Es más, probablemente el efecto logrado sea el contrario. ‘Populares’ y socialistas siguen siendo las dos opciones mayoritarias, por lo tanto, unas elecciones en las que la masa movilizada corresponda únicamente a estas dos opciones políticas seguirá significando un triunfo para ellas. Si el resto de españoles desencantados con el sistema deciden quedarse en casa y no participar se lo pondrá aún más fácil a las grandes formaciones, puesto que la abstención no se tiene en cuenta para llevar a cabo el reparto de escaños. Por lo tanto ¿cuál sería la opción más acertada para aquellos que no quiere que PP y PSOE sigan gobernando? Votar a otras formaciones. “Lo que mecánicamente más perjudica a estos partidos, porque disminuye su porcentaje de voto, es votar a otro partido”, advierte a ESTRELLA DIGITAL el profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona, Joan Font.

Claro que la intención del votante puede ser otra, explica el profesor Font. “Quizás hayamos sobreestimado el hartazgo respecto al bipartidismo. La realidad es que un gran porcentaje de españoles siguen confiando únicamente en PP y PSOE”, continúa el experto. Según Font, el perjuicio o el beneficio de la abstención depende fundamentalmente del “mensaje que tú quieras mandar”. “Evidentemente, a un partido siempre le castigarás más si votas a otro partido. Eso es indiscutible. Ahora bien, alguno de estos ciudadanos que quieren castigar a su partido no dejan de pensar –aunque quieran castigarle- que su partido es el menos malo de todos. En esas circunstancias, en las que quieres castigar al tuyo, sin premiar a ningún otro, es cuando la no participación se convierte en una opción con sentido”, concluye.

Las elecciones europeas nunca se han caracterizado por una alta participación (en torno al 40%). Y las de este año, teniendo en cuanta el clima político que actualmente se respira, menos aún. El motivo, los expertos lo tienen claro. “El enorme malestar”, identifica a este diario el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid Borja Suárez. “Esta forma de hacer política no nos interesa”, es el mensaje que Suárez cree que la sociedad envía con su abstención. De hecho, recuerda el profesor de la UAM, los datos de audiencia de los dos últimos debates -9,5% Cañete y Valenciano y 4,2% el de a seis- es una muestra evidente de ello. “Está claro que a la gente ya no le interesa esto”, insiste. Pero las consecuencias, por el momento, no son muchas.

A los grandes partidos no les interesa una alta participación

¿De qué sirve que la gente se quede en casa el próximo 25M? Políticamente puede que de mucho, pero representativamente de nada. “A alguien le puede parecer que un parlamento elegido con el 40% de los votos, es un parlamento muy deslegitimado, y que esa abstención se convierte en un mensaje de castigo más poderoso que el votar a otro partido. En cuanto al daño que les haces en la representación, nada. A través de la abstención no les haces ningún daño”, advierte el profesor Font. “Yo creo que la abstención en unas elecciones como éstas es una forma de asumir y validar la orientación austerizida que ha predominado durante estos últimos años”, remata el profesor Suárez.

Por ello, es imposible que a los partidos que Gobiernan en España les importe el porcentaje de participación, siempre y cuando consigan movilizar a sus férreos votantes. Únicamente, durante la primera jornada de resaca electoral tendrán que soportar el sonrojo de una alta abstención y un gran número de votos en blanco –sinónimo de malestar, desinterés o hartazgo-, pero a continuación su representación en el Parlamento continuará intacta. En este sentido, el PP siempre lo ha tenido claro: movilizar a su electorado. Ése ha sido el mensaje central de su campaña electoral. En un clima de crispación como el actual, lo que preocupa a estadistas y jefes de campaña de los grandes partidos es que una alta participación se traduzca en más votos para las formaciones pequeñas. O lo que Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba ya han identificado como “tirar el voto”.

De hecho, una muestra evidente de lo poco que preocupa en España la baja participación es la reiterada negativa del PP y PSOE a modificar la actual Ley Electoral, y así lo advierte el profesor Font: “Si los partidos grandes estuvieran preocupados por este tema lo que habrían hecho sería cambiar la ley electoral que prohíbe en España hacer campañas institucionales de fomento de la participación. En otro países existen, son normalísimas. Sin embargo, en España se está haciendo una campaña en televisión sin ningún incentivación del voto”.

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