sábado 22.02.2020

50 familias llorando y Bankia 'mirando'

Varios ciudadanos buscan a contrarreloj una cita con Bankia; la entidad cuenta a ESTRELLA DIGITAL que dos personas del equipo bajaron hace dos semanas para informarles de que se está analizando caso por caso

50 familias llorando y Bankia 'mirando'
50 familias llorando y Bankia 'mirando'

Llueve en Madrid. Y se confunde con las lágrimas que caen del rostro de Camara Bacar, un malí de 37 años y recepcionista de un hostal. A 4 grados, entre el frío y bajo un toldo improvisado que dependiendo para donde corra el viento les protege del agua, pronuncia la frase que representa la consecuencia más desgarradora de la crisis: los desahucios. "Si me sacan de mi casa me quedo en la calle, no tengo otro sitio". Duerme desde hace dos semanas en las puertas de la sede de Bankia en Madrid junto a otros afectados y activistas, que como él, buscan evitar el desalojo de sus viviendas.

La plataforma de afectados por la hipoteca (PAH) ha decidido acampar a la entrada de la entidad para presionar y forzar la negociación. Daniel, un colaborador del movimiento 15-M de Madrid que prefiere no dar su apellido, permanece allí desde el pasado 22 de octubre, con el objetivo de lograr "un acuerdo con el banco para evitar el desahucio inminente de 50 familias".

Al no tener respuesta decidimos como medida de presión acampar en Bankia

La lucha de Daniel por evitar los desalojos comenzó hace dos años, acompañando a los afectados a las sucursales para pedir información y solicitar la revisión de los casos de los desahuciados, pero el resultado no ha sido el esperado. "Al no tener ningún tipo de respuesta decidimos como medida de presión, a la desesperada, acampar hasta que Bankia se siente a hablar con nosotros de estas 50 familias –explica-, las únicas respuestas que nos dan son formularios tipo sin ninguna información". A pesar de la espera, la entidad asegura a este diario que hace dos semanas dos personas del equipo bajaron a reunirse con los manifestantes para informarles de que se iba a estudiar cada situación individualmente: "Se les ha dado una primera respuesta y estamos analizando caso por caso".

Precisamente la pasividad de la entidad ante la tragedia de las familias es la que ha movilizado la protesta. Esteban Capra es de Ecuador y lleva más de 10 años en España. Su objetivo a día de hoy es evitar el desahucio. Ha perdido el trabajo y carga con una hipoteca que no puede pagar: "Tal y como está la situación es imposible hacer frente al gasto".

Esteban recuerda cuando hace cinco años el banco le ofreció todas las facilidades para poder adquirir su hipoteca. "Cuando no había crisis el banco te daba la hipoteca simplemente presentando una nómina, ahora mismo pides un crédito y no te dan ni 50 euros porque dicen que no tienes garantías, pero en esa época no veían eso", recuerda este ecuatoriano ante las puertas de Bankia.

Después de innumerables viajes a sucursales para obtener la dación de pago, de amargas esperas y de respuestas ausentes, Esteban decidió unirse a la protesta. "Vengo de la oficina otra vez y me vuelven a decir que espere, por eso hasta que no nos den una respuesta por escrito o se comprometan a algo, no me voy a mover de aquí". Su plan consiste en solucionar su deuda con el banco para poder regresar a su país. "Yo me quiero ir a Ecuador, aquí no hay trabajo, no hay futuro, no puedes hacer nada".

"Vengo de la oficina otra vez y me vuelven a decir que espere, por eso hasta que no nos den una respuesta no me voy a mover de aquí"

La falta de información, la exigencia de todo tipo de documentación, los numerosos paseos por las sucursales y las pocas aclaraciones sobre la situación de cada caso, es el modus operandi de Bankia, la entidad que es culpable del 80% de los desahucios en Madrid, según afirma la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Como bien explica Daniel, ha habido afectados que han ido a sus bancos donde no les han atendido bien, "incluso en algunas ocasiones no han recibido un trato humano por parte de varios directores". Por eso cree que la única manera de que sus voces se escuchen consiste en "hacer medidas de fuerza y presión".

El sufrimiento de Camara dura ya seis meses, que entre idas y venidas y desplantes del banco ha recibido en su casa un aviso que certifica la fatal noticia: debe abandonar su piso de Usera, donde vive con su familia.

Lleva en España diecisiete años y decidió comprar su piso en el 2004, en pleno esplendor económico. Entonces trabajaba como albañil y el banco consideró que su nómina era válida para ofrecerle una hipoteca, pero la burbuja estalló y perdió el empleo. Durante dos años pagó como pudo su deuda; a veces más cantidad, otras menos, porque lo que no sabía es que las mensualidades de la hipoteca podían variar, "cuando las cosas iban bien pagaba 800 euros al mes y en cosa de dos años su hipoteca subió hasta 1.350 euros; no entiendo, cuando firmé el contrato no sabía nada".

"Con lo que gano no puedo pagar la mensualidad completa y dar de comer a mi familia, no puedo"

Ahora vuelve a tener trabajo, pero su sueldo como recepcionista de un hostal no alcanza para solucionar su situación: "Con lo que gano no puedo pagar la mensualidad completa y dar de comer a mi familia, no puedo".

Holguer Bastidas, otro ciudadano de Ecuador que vive en España desde hace catorce años se teme lo peor. Ha perdido su trabajo, su prestación por desempleo se ha agotado y no puede pagar su hipoteca. Aunque todavía no ha recibido la orden de desalojo ya se ha movilizado: "No me han avisado del desahucio pero ya he solicitado la dación de pago en la sucursal, ahora a esperar y nada más".

Desde que la Plataforma de afectados por la hipoteca se movilizase y se instalase en la sede de Bankia el pasado 22 de octubre han logrado dos contactos con la entidad, uno de ellos con final feliz. Ana Castro, una de las afectadas ha conseguido que la entidad se comprometa a revisar el contrato de su hipoteca. Se trata de un caso excepcional, desde el año 2008 medio millón de familias han perdido su casa, pero también de un agujero por el que se cuelan las esperanzas de los 50 próximos desahuciados por una entidad que, llamada de los madrileños, ahora les da patadas.

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