miércoles 8/12/21
Salvó la vida de una enfermera

Fallece un policía tras estar dos años en coma por una brutal agresión

El agenta de la Policía Nacioal llevaba dos años en coma tras sufrir una espectalcular agresión por un detenido en la localidad malorquina de Son Espases

hospital
Hospital donde ha fallecido el policía del Cuerpo Nacional de Policía.

Una brutal agresión ha acabado con la vida de un agente de la Policía Nacional en la localidad de Son Espases. El policía llevaba más de dos años en coma después de recibir varios golpes por parte de un detenido. Después de todo, el agente ha muerto a los 62 años de edad por una serie de complicaciones que sólo podrán ser esclarecidas una vez realizada la autopsia.

Los hecho ocurrieron en verano de 2015 cuando un preso fue trasladado  la unidad de detenidos del hospital referencia de Mallorca, tras mostrarse agresivo y muy alterado en la cárcel. En la madrugada del 29 de agosto, una enfermera visitó las dependencias hospitalarias del preso en cuestión, pero como ya ocurriera unas horas antes este se volvió a mostrar muy agresivo. De hecho, la enfermera llegó a sufrir un intento de estrangulamiento. Sólo la heroica actuación del agente de la Policia Nacional pudo detener este intento de homicidio. 

En el forcejeo que se produjo entere el preso y el policía, este último recibió un golpe certero en su cabeza que le dejó inconsciente y tumbado en el suelo del hospital. Mientras el presunto autor de la agresión era reducido, los médicos atendieron al agente que yacía en el suelo. Estaba en parada cardiorrespiratoria y su estado era crítico. Durante más de una hora estuvieron luchando por salvarle la vida. De hecho, gracias a las maniobras de reanimación realizadas por el equipo médico consiguieron estabilizarlo. El policía, de unos 60 años y que forma parte del grupo de Conducciones, fue trasladado entonces a la Unidad de Cuidados Intensivos del mismo centro hospitalario, según informa el periódico, 'Diario de Mallorca'.

El agente finalmente pudo recuperarse, pero la agresión y el golpe en la cabeza fue tan brutal que arrastró secuelas bastante importantes -mareos frecuentes-, que le obligaron a darse de baja del Cuerpo pocos meses después. Su valor y arrojo fue reconocido con la medalla con distintivo rojo. Desgraciadamente y tras más de dos años en coma, el policía falleció en una clínica de Palma por complicaciones derivadas de las lesiones que sufría desde la brutal agresión.

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