martes 11/5/21

Estrella Digital

CRECEN LAS DISCREPANCIAS

Guerra interna en el PP por el aborto

Cristina Cifuentes, Borja Sémper o Rosa Valeón no están de acuerdo con ley de Gallardón

Cristina Cifuentes, Delegada del Gobierno de Madrid.
Cristina Cifuentes, Delegada del Gobierno en Madrid.

La delegada de Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha reconocido este jueves que personalmente no coincide con la "opinión mayoritaria" del PP en lo que respecta a la reforma de la ley del aborto y se ha mostrado más partidaria de una "regulación de plazos que de supuestos" aunque entiende que era algo que iba en el programa electoral y que hay que cumplir.

Preguntada en una entrevista en RNE, recogida por Europa Press, sobre la nueva Ley de Protección de Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada, Cifuentes ha indicado que el proyecto está en fase "muy inicial" y que "responde al cumplimiento de un compromiso del programa electoral".

"La gente que se está llevando las manos a la cabeza no lo entiendo bien porque era un compromiso electoral del PP", ha reiterado Cifuentes, quien cree que esta reforma supone una vuelta a la legislación anterior que había en el año 1985, "donde se habla de ley de supuestos". En este punto, ha añadido que ella es más de "ley de plazos" pero que había que modificar la ley socialista de 2010.

En esta última normativa, Cifuentes ha recordado que se contemplaban aspectos con los que no está "nada de acuerdo" como el hecho de que los menores de 16 años puedan abortar "sin conocimiento paterno" o se pueda dispensar como método anticonceptivo la conocida como 'píldora del día después' sin prescripción médica.

"Personalmente mi posición no coincide con la opinión mayoritaria del partido, pues estoy más de acuerdo en hacer una regulación de plazos pero tengo que aceptar la medida que ha tomado el partido", ha indicado Cifuentes, quien cree que es un "tema muy complicado" que afecta "mucho" a "toda la sociedad" y provoca "una división grande".

En este sentido, ha reiterado que la ley socialista sobre el aborto no le gusta y que cree que la del 85 "había conseguido ser aceptada prácticamente por el cien por cien de la sociedad". En su opinión, el PSOE quiso "revolver el avispero modificando la ley de manera unilateral" y no fue una "medida positiva". "Lo que ahora está haciendo el PP es volver a la situación anterior", ha señalado.

Cuestionada sobre las discrepancias con su partido en este sentido, ha indicado que no cree "nada excepcional" que en "algunos asuntos algunas personas" piensen "de manera diferente". "Eso no negativo, es positivo", ha apuntado Cifuentes, quien cree que "no puede ser un titular el hecho de que una persona de un partido pueda discrepar".

"Discrepo de más cosas", ha asegurado la delegada, quien ha hablado de que siempre hay "matices importantes" y que no cree que debiera decir una "cosa diferente" a la que piensa. "Igual que no todos los votantes piensan lo mismo de todos los temas, no todos los cargos públicos del PP y militantes tenemos que pensar lo mismo... las opiniones caben todas", ha sentenciado.

Alcaldesa de Zamora

La alcaldesa de Zamora y miembro de la directiva nacional del PP, Rosa Valdeón, manifestó ayer su "preocupación" por algunos de los aspectos del anteproyecto de ley del aborto, aprobado la pasada semana por el Consejo de Ministros. En declaraciones a la Cadena Ser, Valdeón afirmó que "determinadas situaciones" quedan desprotegidas.

"La ley debe favorecer a quienes, por los motivos de grave malformación o riesgo para la salud de la madre, se vean en la obligación de tomar esa difícil decisión", afirmó. Rosa Valdeón subrayó que "hay una reacción social importante" contraria a ese aspecto de la ley y espera que se modifique en el trámite parlamentario.

Borja Sémper, presidente del PP en Guipúzcoa

El presidente del PP de Gipuzkoa, Borja Sémper, admite que hay aspectos de la reforma de la ley del aborto que plantea el Gobierno que "no le gustan" y defiende que el proyecto se vote "en conciencia" porque "los partidos políticos no deben ser sectas".

Explica que no cree "en un Estado que se meta en la vida de las personas hasta el punto de imposibilitar tomar decisiones sobre su propia vida".

Pero al mismo tiempo, coincide con el Gobierno en que los poderes públicos "tienen que garantizar la vida de aquellos que no se pueden proteger".

"La clave está en el equilibrio, en respetar el derecho de una mujer a decidir sobre su propio cuerpo y su propia vida y hacerlo compatible con proteger a quien no puede hacerlo", manifiesta.

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