domingo 22/5/22

Unos 150 curas compatibilizan en España su sacerdocio con la vida de obrero

La Conferencia Episcopal no les ha reconocido como colectivo, salvo algún obispo en su diócesis. Su presencia en la sociedad es callada, pero siguen fieles a su vocación; son los "curas obreros" que surgieron en la década de los sesenta, y de los que hoy quedan en ejercicio en España unos 150. En 2002 decidieron iniciar una serie de publicaciones para dar a conocer a la sociedad y al interior de la Iglesia católica que "hay otra manera diferente de ejercer el sacerdocio ganándose el pan como los trabajadores de las clases sociales medias o medias bajas", señala Julio Pérez Pinillos, miembro del colectivo.

Hoy el colectivo ha querido narrar sus experiencias, sus vivencias y dar su testimonio "vivo" a la sociedad y a la Iglesia, ante el actual vacío de información sobre esta realidad de la Iglesia española, dice Luis Díez Maestro, responsable de este movimiento.

Y lo han hecho en un nuevo libro "Curas obreros", editado por Herder, y en el que se recogen cuarenta y cinco años de testimonio (1963-2008) del movimiento, a través de las vivencias personales de 29 de estos curas que conforman la estructura central del libro.

Junto a estos testimonios, el historiador y catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Valladolid, Pedro Carasa, introduce al lector en esta realidad, prologando el libro con un estudio sobre "la memoria de los curas obreros".

Julio Lois, integrado en la Asociación de Teólogos Juan XXIII, y catedrático emérito del Instituto Pastoral de Madrid, de la Universidad Pontificia de Salamanca, cierra la obra narrando algunos aspectos del nacimiento de los curas obreros, que tuvo sus inicios con motivo de la ocupación nazi de Francia, durante la segunda Guerra Mundial, y los nuevos retos a los que se enfrentan hoy.

Para Julio Pérez Pinillos potenciar el movimiento, que llegó a contar con unos 1.500 curas obreros en España, empieza por el análisis de que el mundo obrero ha cambiado "sufriendo transformaciones profundas".

Será indispensable, como recuerda Lois citando un trabajo anterior de Pinillos, tener en cuenta la novedad de la situación actual "con nuevos sectores de marginación y de pobreza fruto de causas múltiples".

Se tendrá que producir "un deslizamiento de los curas de trabajo fijo y en fábricas o lugares de trabajo con organizaciones obreras, hacia el mundo de los marginados y de sus condiciones de vida y de exclusión, y de su dificultad para organizarse".

Los 150 curas obreros que hoy existen en España participan en organizaciones obreras o movimientos sociales que "reivindican cambios estructurales de la sociedad para que se realice el proyecto de Dios", señala Pinillos que, junto con José Centeno García y Luis Díez Maestro, han coordinado este trabajo colectivo.

Al mismo tiempo estos curas son animadores de parroquias, grupos y comunidades cristianas de base, y consideran que la parroquia de barrio se manifestó, cuando iniciaron su pastoral comprometida en la vida real, como un "marco privilegiado para la construcción de otro rostro de Iglesia" y "tener un análisis amplio de lo que pasa", sostiene Pinillos.

"Nos vemos y nos situamos en la periferia tanto social como eclesial. Ahí precisamente queremos estar... Porque en la periferia están el servicio, el anonimato sencillo, la vida a ras de la tierra, la levadura y el grano de trigo, la cercanía a la gente en sus problemas, sus luchas y sus dichas", narra este cura en su testimonio.

Unos 150 curas compatibilizan en España su sacerdocio con la vida de obrero