sábado 19.10.2019
Berto Romero

"Mi vida no es la de Jorge Sanz, es bastante más normalita"

El actor y humorista se da vida a sí mismo en 'Mira lo que has hecho', la serie que Movistar+ estrena este viernes 23, que pretende reflejar lo difícil que es ser padres hoy en día

Berto Romero.
Berto Romero.

-¿Hasta qué punto la serie es autobiográfica​?

-Es todo autobiográfico y nada lo es a la vez. Nos hemos basado en situaciones que tienen un pie en la realidad pero eso no quiere decir que haya ocurrido, o una anécdota que no llegó a tanto, o lo que pasó a un amigo y cómo hubiera sido si me pasase a mí. Mis hijos han dormido siempre muy mal y me dieron unas noches terribles, pero luego tuve mellizos, y dejamos de dormir, y tenía mucho miedo a quedarme dormido por la calle, me aterrorizaba que me hicieran fotos mientras me dormía, y esa parte, por ejemplo, en la serie, nace de ahí, aunque no es verdad, no ocurrió nunca. No es mi familia, pero sí se enfrenta al mundo con curiosidad y creatividad, tienen el mismo ADN.

-¿En esos momentos de no dormir llegó a pensar eso de 'Mira lo que has hecho'?

-Nunca he sentido que fuera una pérdida de tiempo cada noche en vela. Tengo un amigo budista que me dio el concepto de impermanencia, que eso no iba a ser siempre y de repente relativizas, piensas que no son dos años mucho tiempo para dedicar a una vida que empieza. Antes de tener hijos yo necesitaba una tarde para un guión, o dos o tres, y media hora antes de entregarlo lo escribía. A  partir de que nació mi hijo sólo disponía de esa media hora.

-¿Su vida no es tan interesante para haberse ceñido a ella?

-Mi vida no es la de Jorge Sanz, si la explico tal cual no tiene interés, la mía es bastante más normalita. Soy más serio de lo que parece y con mucho sentido común, una vida normal, no salgo por las noches ni voy a saraos y lo interesante del proyecto era inventarse lo que no tienes para que sea interesante verlo. El resultado es muy sincero sin tener nada que ver con la realidad, tiene algo de psicoterapia. Lo que me gusta es que al final siempre gana la comedia. La vida es muy jodida pero vale la pena vivirla.

-¿Ha madurado en su humor?

-La serie es el ejemplo de que algo he madurado, la serie es madura, no es la obra de un adolescente descerebrado. Me hubiera gustado madurar pero no agriarme, no perder al niño. El humorista debe intentar tener vivo y bien al niño que lleva dentro. A veces confundimos madurar con callar al niño. Yo a veces intento aprender de ellos, echarles un poco de gasolina al fuego pero luego tengo que apagar yo ese fuego. Amigo no eres, eres el padre. 

-¿Está dirigida para los fans de Berto o para los que no le conocen tanto, para ver si les puede gustar así?

-Es complicado responderlo porque la concepción que tienen los demás de uno no la acaba de tener muy clara. He querido jugar con eso, y por eso el personaje es Berto Romero, quería plantear el juego de que iba a enseñar a la gente una cosa íntima, pequeña, que no está relacionada con el mundo del espectáculo. Pero creo que el personaje funcionaría igual si no se llamara Berto Romero y trabajara en un Starbucks. Tengo curiosidad por ver cómo es recibida, pero no es una serie hecha para los fans de Berto, sino una serie hecha para quien quiera verla, no es nada exclusivista, no plantea un corralito de 'si no eres padre no la vas a entender'. A mí me encantan 'Los Soprano' y no tengo relación con la mafia de New Jersey.

-¿Entonces el tema de los niños es una 'excusa' para abordar otros temas?

-Es que se habla de temas muy universales, utiliza a los niños casi como excusa para hablar de temas que me interesan mucho más como la asunción de responsabilidades, la pérdida de la intimidad, la paranoia general que hay en la sociedad, el lugar en el mundo cuando tienes que asumir el papel de tu padre, el tener que relacionarte con gente que no soportas sólo porque van a la clase de tu hijo... Es como si hubiera vuelto al instituto con 40 años. Se habla de madurez, de cómo no entiendes ciertas partes de tu mundo, cómo tienes que fingir cómo va todo porque se lo tienes que explicar a un niño. 

-¿Le ha costado no ceñirse a la comedia?

-Es que sí es comedia. A veces me daba rabia que me dijeran '¿para cuándo un drama?'. De alguna manera noto que me estaban diciendo, '¿cuándo vas a trabajar en serio ya y dejarte de tus mierdecitas?'. Los que nos dedicamos a esto sabemos que es mucho más difícil hacer comedia que drama, y lo hemos visto rodando esta serie, los tramos de comedia eran mucho más complicados de robar que los dramáticos, que salen con la punta. Yo le tengo mucho respeto a la comedia, porque desde ella se pueden abordar asuntos espinosos, pero que la comedia tiene muchos colores, y hay una más explosiva, de llorar deprisa, y otra, como ésta, más suave, tierna, no esclavizada por tener que hacer reír todo el rato y que puede transitar entre diversos géneros. La serie tiene esta cosa que tiene la vida, que te da un beso y una hostia a la vez. 

-Vamos, que no reniega de la comedia...

-Por supuesto que no, es toda una declaración de amor. Me siento tan cómodo en ella que quiero explorarla en todas sus facetas. La comedia tiene muchos matices, hay muchos tipos, y mi serie es una comedia. 

-¿Tenía claro desde el principio que el formato tenía que ser de capítulos de veintipocos minutos?

-Esto es otra de las cosas bonitas de este proyecto, que nos dieron la libertad para hacerlo así. Hasta bien avanzado el proceso de escritura no sabíamos si iban a ser seis u ocho episodios. La historia se podía estirar o concentrar un poco más y decidimos esto para quitar paja, porque iba a tener más ritmo. En guión eran sobre las 35 páginas, y se hace un cálculo de un minuto por página pero estimábamos que duraría cada episodio 30 minutos, pero luego salieron entre 20 y 25, pero la cadena nos dijo que si se expresaba así no había que alargar nada. Trabajar así es mucho mejor porque lo haces a favor de la historia.

-¿Se va creyendo que es ese 'gran actor' del que hablaban desde el principio sus amigos?

-Espero no creérmelo nunca porque si lo hago ese día habré dejado de serlo. Creo que la clave de hacer las cosas bien es que te focalices en el aprendizaje y no en lo conseguido. Lo que ya sé hacer no me produce excesivo gusto repetirlo y por eso en cada proyecto trato de que haya algo que me suponga un reto, como cosas más de drama en este proyecto. 

-¿Y qué retos tiene a partir de ahora?

-Me pilla con los plomos fundidos. Necesito parar un poco pero en mí está continuar esta historia, porque todavía tengo cosas que explicar. Y también hay más cosas por ahí, lo que sigo haciendo con Andreu en radio y tele, alguna peli, cositas...

-¿Movistar + es hoy en día el paraíso para un director?

-Paraísos no existen, siempre vas a encontrar tus cositas pero por lo menos es un lugar donde en este periodo se está intentando dar a los creadores un poquito de libertad y eso es bueno. Paraíso implica una cierta perfección que no sé si la tiene, aunque en mi caso sí ha sido un poco un paraíso. 

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