lunes 18.11.2019
Javier Rey

"En esta vida uno es bueno o malo dependiendo de las circunstancias"

Un día después de terminar 'Velvet', donde daba vida a Mateo, se metió en la piel de Pedro, uno de los tres hermanos protagonistas de 'El final del camino', la serie que emite La 1 de TVE en la noche de los miércoles

Javier Rey, como Pedro, en 'El final del camino'.
Javier Rey, como Pedro, en 'El final del camino'.

-¿Le costó mucho adaptar su cuerpo para esa imagen que daba en el primer capítulo de 'El final del camino', casi esquelético en prisión?

-Perdí unos cinco kilos o seis, lo que hicimos fue una dieta de perder volumen y gané peso de masa muscular, por lo que el peso real no llegamos saberlo, pero me quedé en el chasis, esa era la idea, pero costó mucho y fue muy rápido. Yo empecé a adelgazar en la fase final de 'Velvet' y tampoco podía hacerlo mucho porque el personaje de Mateo no se merecía estar esquelético. Tuvimos que medir mucho los tiempos para poder llegar a la presentación de la serie bien.

-¿Qué ha sido lo más gratificante de esta serie y este personaje?

-Son muchas cosas. Un punto emocional es que volvía a casa, a Galicia, era emocionante. También el personaje, tiene muchas capas y sus dudas permanentes me dan lugar para poder construir una cosa muy digna y de verdad, y todos nos esforzamos mucho para que saliera todo bien.

-¿Es casualidad que sus cuatro últimos papeles hayan sido de época?

-No sé, también empecé con 'La chica de ayer', debe ser que no tengo cara de contemporáneo. Al final, las ficciones van por modas y llevamos un tiempo en que se hacen cosas poco contemporáneas. A mí se me convence con el guión en la mano, no pienso mucho en la época. 

-¿Le vamos a ver en secuencias de acción, como a su hermano Antonio Velázquez?

-Sí, y nos hemos preparado mucho, y con el handicap de la delgadez, porque me costaba mucho. En una escena contaba además con un vestuario que pesaba catorce kilos y estuve todo el día batallando, y llegué a marearme porque me costaba mucho. Antes de esta ficción estaba en forma, hacía mucho deporte, y tuve que dejar de hacerlo y los primeros meses me costó mucho.

-¿Habrá triángulo amoroso?

-Elvira es una adelantada a su tiempo, es valiente, y mi personaje, que estaba al borde de la muerte, lo primero que ve es a ella, que le dice "tranquilo, todo va a ir bien", y por eso le llama la atención, pero lo que pase ya lo iremos viendo. 

-¿Le vamos a odiar?

-Hay partes en las que probablemente la gente va a odiar a mi personaje, pero yo no le odio, me da mucha pena. Yo construyo un personaje y tengo que defenderlo a morir, y no me quedo si es bueno o malo, porque en esta vida uno es una cosa u otra dependiendo de las circunstancias. Cuando me preparaba el personaje me ponía en su lugar y con las circunstancias que había tenido cualquiera podría haberse convertido en una persona más oscura llegado el momento, porque es en el fondo una víctima, desde el principio hasta el final, porque prácticamente todas las decisiones que toma no quería tomarlas, le obligan a ello. Esos cambios es lo que le hacen muy complejo y yo me he divertido mucho.

-¿Se ha doblado usted mismo al gallego, en la versión para la TVG?

-No, no me habría gustado hacerlo porque doblar es otra cosa y no se me da lo suficientemente bien como para darle verdad al personaje, pese a que soy gallego parlante. El doblaje es una técnica totalmente distinta y creía que el personaje podría perder. 

-Casi no le dio tiempo a descansar entre el final de 'Velvet' y el comienzo de 'El final del camino'...

-Terminé un jueves de madrugada, tuve una cosa de promoción el viernes y el sábado ya estaba allí. Pero después del directo de 'Velvet' la verdad es que sí que pude descansar un poco.

-¿Cómo fue esa experiencia del directo?

-Fue un subidón porque no había referencias de nada, porque no era teatro, ni TV ni cine y estábamos todos un poco intentando encontrar qué es lo que queríamos contar. Al final fue muchísimo más bonito y técnicamente fue una brutalidad. Hubo 300 personas para que saliera como salió y fue una manera muy bonita para cerrar una serie como esa, con tantos fans. 

-¿Añora ya 'Velvet'?

-Añoro a mis compañeros y las dinámicas que nos creamos, pero aquí también he trabajado con Maxi y con Asier. Somos una familia irrompible porque nos queremos y nos respetamos mucho. 

-¿Qué tiene ahora entre manos?

-En verano ruedo la película de los hermanos Alenda, 'Not the end', con un guión precioso y con María León, que se va a hacer con mucha verdad. Es una historia de dos personajes, que no tienen un prototipo de amor en concreto, es una cosa distinta y la propia película es un acto de amor en sí, basado en un corto que hicimos hace tres años. Hay alguna cosilla más que no puedo decir.

-¿Qué es lo que quiere hacer realmente usted?

-Lo que quiero es estar tranquilo. Había pensado en un gran viaje pero lo que más me gustaría ahora sería volver a la rutina, porque he estado tanto tiempo fuera de casa que he perdido el día a día con mis amigos y con todo. Más que irme por ahí me apetece rutina, que es lo que me pide el cuerpo. Y a nivel profesional tengo un año muy bonito, con personajes que me van a obligarme a ponerme el mono de trabajo. 

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