sábado 25.01.2020
Malú

"Soy una gran tímida solapada y me moriría antes que concursar en La Voz"

En la edición anterior su representada Irene Caruncho fue la ganadora, como lo hizo David Barrull en la segunda. La cantante es ya la coach más veterana del espacio de Telecinco, que este viernes empieza a competir con Tu cara me suena

Malú.
Malú.

-¿Le está sorprendiendo el nivel de esta quinta edición de La Voz?

-Es que todas las ediciones tienen muchísimo nivel, sorprenden siempre. Esta era la quinta y pensaba que no podía haber tanto, pero aparecen y vuelven a sorprenderme gente con muchísimo talento y nivel y sensibilidad. Este es el año de los pequeños matices y es brutal.

-¿Qué busca usted en las audiciones a ciegas?

-Después de tanto tiempo me he dado cuenta que buscar algo es imposible, yo me dejo sorprender y estoy abierta a esas sorpresas. Al final lo importante es que esa persona te transmita algo, que te haga sentir. No por el hecho de tener un grandísimo vozarrón a mí me llegas, a lo mejor tienes una voz más pequeñita pero me renuevan por dentro, eso es lo más importante de la música, que alguien te pueda transmitir algo. Es un lenguaje universal, sólo con una mirada o sonido puedes llegar a transmitir sensaciones, y eso es lo que intento transmitir.

-¿Ese apoyo que transmiten a sus elegidos continúa luego cuando termina todo el programa?

-Dentro de las posibilidades que tenemos intentamos echarles una mano, más en el aspecto emocional o musical, por detrás. Con David Barrull sigo teniendo mucho contacto y me manda las cosas nuevas para ver cómo lo veo, y me gusta echar una mano dentro de mis posibilidades. El seguir teniendo contacto con ellos hace que se sientan más seguros y más cerca. Todos somos lo mismo al final y venimos del mismo lugar aunque sea de diferentes sitios.

-Con Irene Caruncho, la ganadora de la anterior edición que usted amadrinó, fue más complicado...

-Lo de Irene es un tema delicado, y es que aunque puedes estar cerca ellos son luego ellos los que se sientan con Universal y crean sus discos, y ahí tenemos poco que hacer. Pasan muchas cosas.

-¿Cuál ha sido el peor momento que ha tenido que pasar en La Voz?

-El año pasado a mí me empezó a arder la silla, echaba humo y no quería hacer aspavientos porque pensaba que me iba quemar.

-En esta edición tiene nuevos compañeros de jurado, ¿le tratan bien?

-Por supuesto, tengo mis hombres, mis niños me miman un montón. Juanes es muy chévere y les estoy educando muy bien y me van a salir muy sanotes y grandecitos. Estoy encantada, soy como la leona de la selva, con todos para que me cuiden bien la manada.

-¿Cuál es el más complicado en el plató?

-Todos son igual de rebeldes, son horribles. Yo soy una mujer tranquila que todo lo hago desde la calma y no me importa nada que los candidatos se vayan con ellos. Ellos ponen miraditas, les dicen poesías, saben mucho.

-¿Le importa a usted el género de los candidatos cuando empiezan a cantar?

-No me importa el género, pero luego sí piensas guau, qué voy a hacer aquí, dónde lo voy a colocar o ubicarlo, pero en un principio piensas que esa voz tiene que estar dentro de tu equipo.

-¿Como artista que es, cree que es complicado subirse a un escenario como el de La Voz?

-Yo le puedo decir que no me presentaría jamás, yo me muero. Soy una gran tímida solapada, de esas que no se ven y por eso empatizo tanto con los niños. Si incluso cuando eres reconocido tiemblas y te pones nervioso y la boca seca y se te mueve la mano cuando subes a ese escenario...

-¿Por eso prefiere entonces el formato de La Voz Kids?

-No tienen nada que ver los formatos, son diferentes, pero me quedo con los dos. En el caso de La Voz Kids es un juego, mucha emoción, lo vives de una forma más dinámica, pero no es ese sueño arraigado que tienen los adultos. Una edición compensa la otra, intensidad con los adultos y algo más divertido con los pequeños.  

-¿Cuáles son sus proyectos a corto plazo?

-Voy a dar un salto fuera de España para promocionar y seguir grabando y escribiendo el nuevo disco y a no parar, y luego en noviembre volveré a La Voz. Como yo no tengo ningún bebé al que darle amor, como Manuel Carrasco, no me queda otra que seguir trabajando.

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