sábado 15/8/20
MANUEL BURQUE

"Desde que estoy en Berlín ya me han timado tres taxistas alemanes"

Es guionista y monologuista, pero está nominado al Goya como Mejor Actor Revelación por 'Requisitos para ser una persona normal'. Ha debutado en una serie con 'Buscando el Norte', que estrena el miércoles Antena 3

Manuel Burque, en Berlín, en el rodaje de 'Buscando el Norte'.
Manuel Burque, en Berlín, en el rodaje de 'Buscando el Norte'.

-Nominado a los Goya con su primera película y rodando una serie para Antena 3. ¿Podemos decir ya que se va a dedicar a la interpretación?

-Ha sido todo tan inesperado que no quiero pensar más allá de lo que vaya pasando en los próximos meses. Yo quiero seguir escribiendo, y tengo proyectos que quiero dirigir también, pero ahora estoy viviendo esto y encima estoy con la radio, mis monólogos y los Goya, que exigen mucho también de promoción y entrevistas.

-¿Se considera mejor actor, mejor guionista o mejor humorista?

-Yo soy una persona muy insegura y no me veo bien de nada, pero me estoy sintiendo cómodo haciendo comedia, noto que piloto ese avión y no hay turbulencias, pero mi espacio natural es escribir. Si me pusieran de actor en un drama diría que es muy difícil actuar, si me dieran un papel en algo de Lorca estaría acojonado, pero como estoy en mi zona de confort, me siento bien. De todas formas me siento más cómodo creando que interpretando, pero lo paso muy bien interpretando. 

-¿Se esperaba todo esto?

-Para nada, yo sólo me imaginaba defendiendo mis guiones, porque ser guionista es muy duro, es como la regla del nueve, haces diez proyectos y nueve se caen. Ha habido como una bola de nieve que me ha traído hasta aquí. 

-¿Qué le gustaría hacer inmediatamente?

-Estamos esperando con un guión para la competencia de Atresmedia, para Telecinco Cinema, que ya están buscando director. Luego tengo un trhiller escaletado que también me gustaría que viera la luz, porque lo que más me gusta es escribir thrillers, pero de repente me veo interviniendo en comedias románticas, cuando soy mucho más cínico.  Pensaba que en los tiempos muertos de la serie podría escribir, pero no estoy pudiendo hacerlo. Quiero disfrutar de la acogida de la serie, y si es mala vivirla, pero creo que va a ser buena. 

-¿Nota ya el éxito entre el público?

-Lo he empezado a notar que en Berlín me piden más fotos que en Madrid, me han pedido una, y en Madrid ninguna. 

-Pues cúenteme cómo es ese Salva Clemente al que da vida en 'Buscando el Norte'...

-Es un caradura, un gualtrapa, un superviviente que tiene ese ADN gallego de inmigrante y que en el fondo esconde un corazón pequeñito. En el fondo es un perdedor pero no quiere admitirlo. 

-¿Recaen sobre su personaje las mayores dosis de humor?

-Digamos que es el más loco, pero creo que la serie es muy coral y que todos los guionistas las tienen. Como soy guionista creo que todos tienen un defecto muy marcado que les hace muy graciosos, y además los defienden actores muy buenos, como Fele o Jorge Bosch. Yo tengo las tramas más locas.

-¿La serie insiste mucho en los tópicos?

-Yo creo que no, porque mi personaje rescata la pillería del Lazarillo de Tormes, que está en el ADN de los españoles. Es feo subrayarla, pero creo que la tenemos, como se demostró hace poco con la redada en Valencia y resultó que estaban todos corruptos. La serie hace una apuesta por presentar tópicos, pero juega a romper estereotipos, no etiquetando a españoles y alemanes, porque todos tenemos un poco de todo. Desde que estoy en Berlín, por ejemplo, a mí ya me han timado tres taxistas alemanes. 

-Eso sólo le pasa a usted...

-No sé que tengo yo para que me pase esto. Encima soy pelirrojo, que me acerca más a ellos. Ahora voy delante, y con el google maps, mirando al conductor y diciéndole que sé por dónde va. 

-¿Y, pese a los taxistas, cómo está siendo el rodar en Berlín?

-Empezar en el mundo de la interpretación para mí es muy nuevo, y entrar en una serie después de hacer una película e irme a grabar a Berlín fue increíble, porque soy muy cinéfilo y ha sido fantástico rodar en localizaciones que hemos visto en tantas películas y me excitó mucho. La sensación es que estás haciendo cine, y esto en una serie cómica en España no es algo convencional. Además, Berlín es para mí como la capital del mundo, porque lo tiene todo, una oferta cultural y artística increíble, una ciudad pensada para los ciudadanos, muy abierta. Queda todo dicho cuando me han contado que el día mejor para salir es el martes, da una sensación de cabaret nocturno por todas partes. 

-¿Y el tránsito de guionista a actor?

-Es muy divertido actuar, pero al final es cansado. Mentalmente es muy agotador y a veces echo de menos estar en mi casa escribiendo en un portátil, pero estoy aprendiendo mucho, aunque ya había aprendido en la tele.

-¿Ha llegado a esto de la interpretación de casualidad o se había preparado?

-Yo me había formado como actor, como guionista, como director de fotografía, porque yo quería dirigir, y es lo único que no he hecho, y al final he escrito, soy cómico, actor, pero por algún sitio hay que empezar. Nunca pensé que me iba a dirigir a la interpretación, pero Leticia Dolera me descubrió y me dio el papel en su película. 

-¿Tuvo que hacer casting para su personaje en la serie?

-Sí, a mí me hacía mucha gracia Salva, y a mí cuando me hace gracia algo me es muy sencillo defenderlo. Tenía la marca de esos personajes de Ricky Gervais, de personas incómodas e inoportunas y eso a mí me fascinó. Lo hice riéndome mucho y les gustó. 

-¿Sabe algo de alemán?

-Creía que iba a aprender algo en Berlín, pero el alemán es muy difícil, he ido aprendiendo muchísimo pero tiro de musicalidad, tenemos un coach que nos va diciendo cosas y yo me lo traslado a cómo se diría con la fonética española.

-¿En qué cree que difiere la serie de la película 'Perdiendo el Norte'?

-La película tiene un carácter más marcadamente cómico, va a divertir de forma más clara, mientras que la serie busca contar de una forma más emocional la inmigración. Es una comedia, pero tiene muchos momentos en los que los personajes están más en la Tierra, reflejan muchas capas sociales. 

-¿Ha podido usted "meter mano" en los guiones?

-Desde el guión, en una comedia, hay que permitir que los actores aporten, y eso lo tienen ellos muy claro. Hasta un límite claro, pero se hacen mesas italianas en las que proponemos cosas, y yo estoy intentando proponer todo el rato porque no lo puedo evitar. Así luchas por tu personaje, por hacer reír y por la comedia. 

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