miércoles 03.06.2020
DE LA GRAN VÍA MADRILEÑA A BROADWAY

Esteban Oliver: "Ojalá vengan más producciones y el talento se exporte"

Esteban Oliver interpreta a Zazú en el exitoso musical 'El Rey León'. Ahora, Disney lo ha elegido para formar parte del elenco de Broadway, donde se estrenará el próximo 1 de abril. Es el primer actor español de teatro musical que consigue cruzar el charco y todo gracias a su manejo del carismático mayordomo del rey de la selva

Esteban Oliver interpreta a Zazú en el musical 'El Rey León'.
Esteban Oliver interpreta a Zazú en el musical 'El Rey León'.

¿Cómo te dieron la noticia de que te querían en Broadway?

Esta historia se gestó hace un año. Al principio fue un sock. El director, Thomas Schumacher, vino expresamente a decírmelo en persona y me dijo que aún no lo anunciara porque quedaba mucha burocracia por hacer. Mantener ese secreto tan grande era muy duro, me comía las uñas. Me dijo que se lo podía decir a personas allegadas y se lo dije a mi pareja y a mi familia. El impacto fue muy grande. Mis padres estaban encantados y me preguntaban que cuándo lo podían decir: "Nos apetece presumir de hijo".

En octubre o noviembre me mandaron una carta diciéndome que ya había fechas, que estaba todo bastante ultimado y los papeles en regla. Cuando los de Disney publicaron en Nueva York el timeline anual, Stage Entertainment decidió hacerlo público. Fue en ese momento cuando estalló la bomba, pero yo ya llevaba unos cuantos meses digiriéndolo y saboreándolo. Cuando se hizo público me quedé más tranquilo. Ahora lo llevo con mucha responsabilidad, seriedad y profesionalidad. Estoy preparándome para el momento y lo que quiero es estar a la altura de las circunstancias y poder rendir al máximo.

¿Cómo te sientes al ser el primer actor musical español que pasa directamente de la Gran Vía de Madrid a Broadway?

Es una responsabilidad muy grande. Ya habíamos hecho un poco de camino con Antonio Banderas, pero ser el primero que salta directamente desde la Gran Vía es mucha responsabilidad. Es un orgullo ser el que abre las puertas para seguir para delante. En España hay artistas con muchísimo talento y podemos dar, no sólo aquí, sino en el mundo entero.

¿Cómo llevas el inglés?

Me defiendo bastante bien, aunque todo se puede mejorar. He tenido visitas no sólo de Thomas Schumacher, sino con el stage manager de Nueva York, estoy en contacto con los que hacen el paperwork de Nueva York... El libreto también lo tengo muy estudiado, así no tengo ningún problema. Hasta que no esté allí y mi cabeza no cambie el interruptor, no estaré al 100%, pero tengo un profesor particular y estamos machacando el idioma casi a diario.

¿Cómo y dónde empezó tu andadura en el teatro musical?

Mi andadura empezó en el año 1999 cuando se estrenó Hello Dolly! con Concha Velasco en el Teatro Calderón. Siempre me ha atraído el teatro musical y he intentado cultivarme en diferentes materias, no sólo actuar, sino moverme por el espacio bailando, cantar… Hice la primera audición y me cogieron. Después empecé con El fantasma de la ópera y luego hice más castings conforme venían más títulos: Víctor y Victoria, Los productores, La Bella y la Bestia, Mamma Mía... y después El Rey León. Han sido muchos títulos importantes y sobre todo de la mano de Stage Entertainment, a la que quiero agradecer esta oportunidad, porque gracias a ellos me está ocurriendo todo esto.

¿Cómo se siente uno al ver un lleno absoluto cada noche en El Rey León?

Es algo que no se puede pagar ni explicar con palabras. Primero, por el esfuerzo tan grande que están haciendo las familias por venir, ya no sólo por el precio de las entradas, sino por el viaje y por la estancia, sobre todo tal y como está el país. Es de agradecer que vengan, por ejemplo, desde Marruecos o Tenerife. Es un gran esfuerzo económico y es de elogiar. Llenar el teatro todos los días es algo que no se ha visto nunca. Estoy encantado. Por otra parte, es una hoja de doble filo porque te acostumbras a sentir el calor del público y a ver todos los días hasta la última fila completa. Nunca sabes cuándo se volverá a repetir. Es muy bonito, no tiene precio.

¿Cómo es la técnica para manejar a Zazú?

Yo nunca había trabajado con esculturas móviles o marionetas. Al principio me dijeron cómo funcionaba y cuál era el mecanismo. Todo es sincronizado con mis manos, es como un engranaje de relojería tan preciso que a nada que muevas un poquito el dedo gordo se te mueven los párpados. Los ojos es lo que más expresividad da a la cara y depende de cómo tengas de abiertos los párpados estás expresando una cosa u otra. Conseguir eso es fruto de muchas horas frente al espejo, moviendo las alas para saber cómo te puedes desplazar por el escenario, viendo vídeos de pájaros para ver cómo se mueven y cómo reaccionan… Gracias a mi autoexigencia, a las indicaciones que me han dado los directores y a las ganas y el cariño que le he tomado a Zazú, lo he conseguido.

¿Qué hay de Zazú en Esteban Oliver?

Yo soy bastante chistoso, me gusta que la gente esté contenta, alegre… Él es muy irónico y maniático y yo no, pero un poquito sí que tenemos en común. Volar de momento no puedo.

¿Qué satisfacciones te ha dado El Rey León?

La primera, lo que me acaba de ocurrir. Desde hace muchísimos años estábamos esperando El Rey León porque era un título que nos apasiona. Yo tuve la oportunidad de verlo en Londres y me encantó, me impactó. Supongo que como a la mayoría de gente que va a verlo.

La mayor satisfacción es la de encontrarme con la familia de El Rey León, que es maravillosa, y el impacto en los sentimientos. Los ensayos han sido algo que yo no he vivido nunca. Desde el primer compás que sonaba te brotaban las lágrimas de una manera automática. Los primeros días era una locura, todo el mundo llorando.

Ver cumplido este sueño, que era tan imposible… Ojalá que pase más a menudo, que vengan más producciones y que el talento se exporte.

¿Qué esperas de Broadway?

Seguir trabajando y seguir aprendiendo de todo lo que me rodea, que es lo más importante. Volver con mucha más experiencia, sentir que he hecho bien el trabajo y seguir creciendo como persona y como profesional.

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