Viernes 19.04.2019
CARLES FRANCINO

"Cuando era más joven y tonto pensaba que la gente era tonta"

Está en el siglo XVII, con 'Águila roja', ha estado en el XIX, con 'Víctor Ros', que estrenará TVE en enero, y ahora está grabando en el siglo XXI con 'Rabia', la nueva serie de misterio de Mediaset

Carles Francino, Suso en 'Rabia'.
Carles Francino, Suso en 'Rabia'.

-A nivel personal no se puede quejar. 'Víctor Ros', 'Águila roja', 'Rabia' ahora...

-Para nada. Ahora con la emisión de 'Águila' contento y en enero creo que va en TVE 'Víctor Ros'... Ahora ha salido todo de golpe y más o menos he ido encadenando proyectos, ojalá siempre fuera así. 

-¿Cómo es ese Suso que está interpretando ahora en 'Rabia'?

-Suso va a ser el canalla, el buscavidas, un personaje con un carácter fuerte y que en el momento en que se junte el grupo va a tomar cierto protagonismo que no quiere pero que por su carácter lo va a hacer porque es un tío decidido. Alguien tiene que tomar el mando. En la situación en la que están hay que tomar decisiones, aunque a él no le gusta estar en ese sitio. Es un superviviente. 

-¿Qué tiene Suso de Carles?

-Yo procuro buscar en Carles qué parte de Suso hay, y todos tenemos una pequeña parte de canalla, de buscavidas, en el sentido de haber trabajado de todo. Hay algo de carácter muy vacilón e irónico que tenemos. Procuro que Suso parta de Carles, pero luego los caminos se disparan mucho para dos lados distintos. 

La TV es el futuro y ya lo está siendo en otros países

-¿Qué será lo más novedoso para el telespectador en 'Rabia'?

-El tema, la luz, el color, el ritmo, el concepto de miniserie, el misterio, la sangre... Son cosas las que se tratan que sólo hemos visto en productos que vienen de fuera, por lo que a nivel visual va a ser distinto. Además va a haber mucha acción. Su punto fuerte es sin duda el guión, que está muy bien cómo van mezclando la gente y meten la acción. 

-¿Le recuerda a alguna serie de fuera?

-La producción y los directores te dan ciertas pistas, como 'The walking dead' o de 'Perdidos', pero no tiene nada que ver, porque no son vampiros ni bichos aunque sí para que veas el color, el tono de la serie. Como consumidor tampoco le puedo decir mucho, porque desde hace ya tiempo intento hacer el ejercicio de ver nuestras series, que es algo que no hacemos habitualmente y que hay que apoyar. 

-¿Por qué cree que la ciencia ficción no ha llegado antes a España?

-Sí que había llegado, pero otra cosa es que no hayan apostado por ella. No sé si la ficción española ha cambiado tanto porque ideas buenas siempre ha habido. Ahora vamos apostando por cosas distintas porque es lo que pide la gente, que es la que manda. 

-¿Ha "madurado" la audiencia española?

-No sé si la gente es más madura. Cuando era más joven y más tonto pensaba que la gente era tonta, pero no lo es, ve lo que le ponen pero está también muy influenciada por lo que ven de fuera. La TV es el futuro, y lo está siendo en el resto de países, que en el tema de arriesgarse estemos quizás por detrás de muchos. Hay que permitirle a la gente que "picotee" un poco más. Aquí empieza a funcionar mucho el tema de las coproducciones, tanto en TV como en el cine. 

-No se sabe todavía cuándo se va a emitir 'Rabia', pero ¿ha llegado a valorar que podría competir contra sí mismo?

-Ya lo había hecho, pues cuando emitieron 'Punta escarlata' estaba también en 'Bandolera', y no me gusta nada pensar eso. No por mí, sino por la gente, porque ésta no se sitúa muy bien. En 'Águila' quizá fuera más sencillo, porque aparece muy puntualmente y con otro "look" muy distinto quizás no se solapa tanto. Ojalá las cosas las rodáramos y empezaran a emitirse, que para el actor también es mejor, porque luego te ves y...

-Como en 'Víctor Ros', que ya ha pasado un año desde que la grabó y sólo se ha visto en Movistar Fusión...

-Por eso puse Movistar Fusión en casa, para verlo. 'Víctor Ros' es otra cosa, finales del XIX, un tipo que nace en la calle, de familia pobre, pero de repente hay un personaje, Tito Valverde, que es policía, que lo reconduce y le lleva por el buen camino y se convierte en un gran policía. Lo que más le puede gustar al espectador es la historia, los decorados, ese vestuario, esos caballos, esos cromas... a mí me parece muy bonito, al igual que los métodos de trabajo para investigar. Hay que tener en cuenta que es una miniserie por la que pasan más de 600 personajes. 

-¿Ahí no se notaron entonces los recortes?

-Los recortes se notan siempre, y en cada parcela se habrán notado, pero entre todos intentamos disimularlos. Pero a la hora de recrear aquí se lo gastaron bien.

-¿Cómo vive un actor el proceso de saltar de un siglo a otro en muy poco tiempo?

-Bueno, la época te da ciertas pautas, y el vestuario también te hace sentir de otra manera el personaje, aparte del trabajo interno que hay en él. Intento no entrar en ese lenguaje de época porque ahí hay bastante debate. 

Viva el ego, y el que diga que no es mentira

-¿Se lleva los personajes a casa?

-Un ratito. El problema es que cada vez más, pero un poquito, porque no estoy preparado para ciertas cosas, hay cosas que todavía me asustan un poco. Sin querer, te viene. 

-Su asignatura pendiente es sin embargo el cine...

-Ojalá pueda hacer cine, estoy loco por hacerlo, de la misma manera que me encantaría seguir haciendo teatro, porque lo recuperé el año pasado desde 2006, y ahora me había caído otro proyecto que no he podido hacer por lo de 'Rabia', pero no quiero olvidarme. En el cine he picoteado treinta segundos en una película y otros treinta en otra, hay tanta gente con talento y ganas de hacer cosas que me da igual con quién hacerlo, lo que quiero es meter la cabeza ahí. También he hecho pruebas para fuera y por eso estoy perfeccionando mi inglés y francés, porque me gustaría algún día cruzar un poco el charco, aunque sólo sea para probar, a pasar al menos un tiempo. 

-¿Qué medio es el que más le enriquece?

-A mí me enriquece todo, pero prefiero el teatro, porque es lo que mamé. Estuve en la escuela de teatro y la magia es distinta, aunque también fue mágico el verme en Vitoria en un cine, en pantalla grande y con las palomitas, con motivo de 'Águila roja'. La sensación es muy bonita, como subir encima de un escenario y que te aplaudan. Viva el ego, y el que diga que no es mentira. 

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