NEREA BARROS

"A mi novio le dan igual mis escenas desnuda o con otro tío, las retuitea"

Se dio a conocer con 'La isla mínima', con la que ganó un Goya a mejor actriz revelación, disfrutó del éxito de 'El Príncipe' y ahora da vida a Silvia, una yonqui, en 'Apaches', la serie que emite cada lunes Antena 3

Nerea Barros.
Nerea Barros.
"A mi novio le dan igual mis escenas desnuda o con otro tío, las retuitea"

-¿Qué es lo que más le atrajo de 'Apaches'?

-La verdad es que aunque es un personaje secundario rechacé trabajos más importantes por aceptar este. Me encantó la serie desde un principio. Los guiones tenían una verdad espectacular y es la verdad de Tetuán en los 90 y de los españoles.

-Y que, como 'El tiempo entre costuras', en la que usted también participó, vuelve a salir de una novela...

-Se ve cada vez más que contando historias nuestras lo petamos en audiencia porque los españoles empatizan mucho con sus personajes, con la verdad de cada uno de ellos y de un barrio. Me parece muy interesante porque estas novelas no dejan de ser historias de España y de españoles y las están haciendo muy bien y dejándose la piel. Todos empatizamos y funcionan y nos pueden vender fuera. Es una idea maravillosa y tenemos que dejar de imitar porque tenemos grandes historias aquí. Puedes copiar porque son unos cracks pero no siempre. 

-¿También se puede empatizar con un personaje como el suyo?

-Silvia es una persona enganchada a la heroína y su vida está totalmente limitada por ese enganche a la droga, aunque no está tirada en la calle. Su única relación con la sociedad es su pareja, ha echado ya a todo el mundo de su lado, y muestra que es muy duro salir de ahí. 

-¿Qué es lo que más le costó del personaje?

-Trabajar el acento me costó, porque era de Madrid de los 90 y por eso me vi 'El pico', 'Colegas', todas esas películas y me encantó porque tenían una gran autenticidad. 

-Lo que está claro es que este personaje no tiene nada que ver con el de Laura Hidalgo en el que la vimos en 'El Príncipe'...

-Totalmente de acuerdo y estoy súper contenta de eso, de que en 'El tiempo entre costuras' fuera una gallega que hablaba portugués, una tía tímida con miedos, luego una espía en el CNI en 'El Príncipe' y aquí una yonqui. Me encanta que apuesten por mí para cosas diferentes, porque soy una actriz y por tanto puedo hacerlas. Me gusta mucho estar al límite, que los personajes me planteen retos, que no tengan nada que ver conmigo. 

-¿Qué significó para usted 'El Príncipe'?

-Me encantó, fue la leche. Cuando me preguntan por mi carrera siempre digo que he tenido mucha suerte, y que si la tuviera que definir la misma con una palabra sería 'gracias'. Primero 'El tiempo entre costuras', luego 'El Príncipe', con seis millones de audiencia, son barbaridades. Y ahora 'Apaches', que es una serie brutal.

-Vamos, que ya le da igual que sea cine o TV...

-Estas series, con la calidad con que ruedan, están muy cercanas al cine. De acuerdo que prima el tiempo y tienes que darle vivacidad, pero lo bueno de esto es que me ponen en el límite, tengo que espabilar más. Me dio tanta energía Daniel Calparsoro en 'Apaches' que llegaba a casa con un subidón de adrenalina que tenía que irme al gimasio. 

-La ponen por lo general en personajes muy serios pero en su casa, con una pareja como Juan Ibáñez ('Trancas' en El Hormiguero), supongo que le costará serlo...

-En casa, Juan y yo estamos todo el día riéndonos y haciendo el subnormal. Yo soy muy tonta. Gente que me quiere, como mis padres o Pablo Motos me definen como un animal salvaje. Juan siempre dice que él me ve como una niña pequeña, esmirriada, dando vueltas al lado de una hoguera, en bragas y llena de mierda. 

-¿Y qué le dice cuando ve escenas suyas 'subidas de tono'?

-Ahí es lo peor. Juanito se las ve 50 veces y las retuitea, le da igual cuando salgo desnuda o besándome con otro, no tiene ningún tipo de celos y eso mola porque en esta profesión teniendo celos... Yo por el contrario soy muy tímida. Él dice que cómo no le van a gustar a él también otras mujeres si están todas maravillosas. Él va pasado de vueltas. En mis escenas me dice 'mira cómo le magreas' o 'te ha salido una tetilla de lado'. 

-¿2014, con 'La isla mínima', sigue siendo su mejor año?

-Aquel año no me lo creo todavía, fue brutal, sentí mucha generosidad hacia una tía que no conocía nadie. Que me hayan dicho desde entonces que voy por el buen camino es un subidón y unas ganas de currar aún mayores.