domingo 22/5/22
TELEFóNICA

Se va el gran influyente, llegan los megas

Alierta presenta como balance un evidente éxito en la internacionalización de la compañía; deja, también, excesos destructivos en algunas de las adquisiciones y fusiones. Telefónica afronta una nueva estrategia sin su Presidente Ejecutivo

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César Alierta, ex presidente de Telefónica. | EP

Cesáreo Alierta ha anunciado el abandono de su puesto al frente de Telefónica. Ejemplo de una clase empresarial surgida al hilo de las privatizaciones impulsadas por José María Aznar, encabezó la privatizada Tabacalera antes de sustituir a Vilallonga al frente de Telefónica y liderar su transformación.

Grupos como Santander, BBVA, Iberdrola y Telefónica abrieron, desde Brasil a Gran Bretaña, la globalización de la economía española. Alierta invirtió más de cien mil millones de euros en adquisiciones e inversiones de capital entre 2000 y 2015. Una época en la que, en España, política y economía iban de la mano. Una estrategia apoyada en la influencia política.

Alierta, tras la desaparición de Botín, se ha convertido en la mayor fuente de influencia política. Preside el más relevante grupo de presión económico español, el Consejo Empresarial de la Competitividad. Ha convertido Telefónica en una enorme puerta giratoria, utilizada con frecuencia por responsables políticos. Aquí encontraron cobijo Urdangarín o Rato, exdiputados socialistas o populares que se incorporaban al negocio de Telefónica, en un camino que iniciaron Zaplana y Narcís Serra.

El cambio de panorama político, el final del bipartidismo, la crisis en Latinoamerica, en un momento de evidente recelo hacia la influencia económica en la política y de renovación de élites políticas en España, se han sugerido como una de las razones para justificar el paso atrás de Alierta.

Futuro del sector

Sin duda, no solo es política; la tercera sociedad en capitalización española, tras Inditex y Santander, debe asumir nuevos pasos estratégicos que quizá requieran no solo más energías sino nuevas estrategias empresariales.

Debe recordarse que cuando Alierta fue elegido primer ejecutivo de la compañía, lo determinante en la estrategia económica era el coste por minuto de una llamada. En un futuro inmediato, lo relevante será el coste de un mega.

Las nuevas líneas de negocio estarán vinculadas a la red: 5G, open data, ciudades inteligentes, internet de las cosas, conectividad, apuntan no solo a nuevos mercados y competidores sino, también, a un nuevo modelo de infraestructuras y de inversión.

Crecimiento, endeudamiento y dividendos.

En el momento del anuncio de Alierta, la entidad está enredada en el último episodio de internacionalización, en una compañía que recibe el 75% de sus ingresos del mercado internacional.

Telefónica espera la aprobación regulatoria de Bruselas para la venta de su red de telefonía móvil del Reino Unido. El fracaso de esta operación pondría en riesgo la estrategia de dividendos y obligaría a sacar a bolsa, o vender, una parte de sus infraestructuras: torres de telefonía, centros de datos, etc.

Argentina, Perú, Brasil, Alemania, Inglaterra, China han recibido más de cien mil millones de euros. De esa época de grandes inversiones procede Imagenio, que marca la evolución de la compañía hacia los contenidos de televisión, desde 2010.

Tras el estallido de la burbuja tecnológica en 2012, anticipo de la crisis del inmobiliario, Telefónica ha abandonado mercados en China, Italia, Irlanda y Reino Unido. La nueva estrategia ha supuesto la retirada de los mercados europeos clave a favor de los países estratégicamente más importantes de América Latina, en estos momentos en dificultades económicas.

Esta estrategia se ha sostenido en un elevado endeudamiento que lastra, sin duda, la capitalización de la compañía. Aunque Telefónica alcanzó en 2007 su mayor valor histórico, Alierta se despide con un valor de capitalización inferior a cuando llegó a la compañía.

Los accionistas han aceptado esa estrategia de deuda y reducido valor de la acción porque Alierta ha mantenido una firme apuesta de remuneración al accionariado. Desde 2003, aumentó las retribuciones progresivamente hasta 2012, cuando se vio obligado a suspenderlas. Un año después, recuperó ese dividendo, pagado en acciones, y ahora se había comprometido a mantener un dividendo 0,75 euros durante la próxima década, que casi dobla las actuales remuneraciones.

Los accionistas han reaccionado positivamente al anuncio de retirada de Alierta. Un punto de cotización. De hecho, críticas recientes a la compañía han alertado de ciclos de bajo rendimiento frente a los operadores de la competencia, a nivel local e internacional. No puede descartarse que en la nueva etapa, el nuevo máximo ejecutivo deba cambiar la estrategia de dividendo.

La reordenación inversora, el nuevo contexto digital y la nueva relación con los mercados pueden requerir nueva estrategia. En suma, menos influencia y megas más baratos.

Se va el gran influyente, llegan los megas
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