jueves 19/5/22
CRISIS EN LOS MEDIOS

Prisa no alivia su cuenta de resultados

La compañía que ha sido rescata en dos ocasiones por varios fondos buitres y bancos, está inmersa en un proceso de desapalancamiento que ha costado ya 3.792 despidos

Imagen de la fachada del Grupo Prisa.
Imagen de la fachada del Grupo Prisa.

La venta de Digital + y otras desinversiones no han aliviado la presión sobre la cuenta de resultados de Prisa, la editora de El País y propietaria de la SER. La posición del grupo a pesar de las desinversiones sigue siendo inestable, las cuentas del primer trimestre del año así lo reflejan. La deuda del grupo se sitúa en los 3.341 millones de euros. Los ingresos por publicidad ha caído un 2,7% en radio y un 17,7% en prensa. Además, la parte más rentable del grupo, Santillana, la tiene comprometida ante sus acreedores y si no devuelve el dinero de su último plan de refinanciación se la quitarán de las manos. Un panorama impensable cuando Juan Luis Cebrián y otro grupo de barbudos, a las órdenes de Jesús de Polanco, hizo nacer una nueva concepción del periodismo y de las empresas de comunicación en España.

Los comienzos de lo que hoy conocemos como grupo Prisa son una parte importante de la transición. Aunque fue en 1958 cuando Polanco funda Santillana Ediciones, es a partir del 72 cuando se crea la Promotora de Informaciones SA (PRISA). Tras alianzas, amistades, inversiones, decisiones y opiniones Polanco consiguió edificar, no sólo el grupo de comunicación más importante de habla hispana, sino moldear a la sociedad española.

Con el paso de los años, el grupo entró en una batalla ideológica y estrategia de crecimiento desbocado. En 1976 Polanco funda El País y posteriormente adquiere el 100% de la Cadena Ser. Consiguió atesorar en sus balances el periódico más leído, la radio más escuchada, la plataforma de televisión de pago más potente junto con la editorial más grande. El gigante mediático había llegado a la cima, sus extensiones llegaban a todos los rincones y en sus propiedades no se ponía el sol. En especial, a partir del año 2000, que decide entrar en Bolsa y emprender una fuerte internacionalización. Pero también a Prisa le llegó su ocaso.

Todo se había magnificado por la compra de Sogecable en el momento álgido de la burbuja, lo que provoca una indigestión en sus cuentas en los años posteriores. A finales de 2007 se confirman los peores presagios económicos y estalla una crisis que azota con especial virulencia el sur de Europa. Prisa se encuentra en una situación delicada, sus balances arrojan una deuda muy alta y lo peor es que gran parte de ella es a corto plazo. Comienza la cuenta atrás para salvar la empresa de la quiebra. Empieza la demolición del gigante comunicativo español.

Banca y Fondos buitre al rescate

A pesar de su generación de caja positiva Prisa teme entrar en quiebra técnica debido al alto volumen de deuda a corto plazo. Por eso en 2010 llega el primer ‘rescate’ a cargo del ‘fondo buitre’ Liberty, que aporta más de 650 millones para salvar a la firma. La situación se había aliviado, pero no salvado. Ya en 2013 y con la crisis aún en la cúspide, Prisa se ve forzada a pedir ayuda. Asfixiada por las deudas que suman más de 3.200 millones de euros y con los ingresos en mínimos, decide aceptar un complejo plan de refinanciación que va a hipotecar al grupo en un plazo de 5 o 6 años.

En el entramado financiero aparecen dos actores: La gran banca y los ‘fondos buitres’. El grueso lo aportará la banca, casi un 73% y por otro lado los fondos de inversión aportarán dinero para necesidades más inmediatas de liquidez. Las cabezas de cartel son La Caixa, HSBC y el Banco Santander aunque detrás hay un número más amplio. Los principales fondos son ya conocidos en España como Cerberus, Centerbrigde Partners, Texas Pacific Group… pero a cambio de la ayuda de estos fondos, Prisa asume pagar unos intereses del 17%. Se trata de un precio elevado, pero es el requisito exigido por este tipo de fondos que no prestan dinero por debajo del 16,5%. En total son 28 bancos y 16 fondos de inversión.

La primera medida es facilitar a la empresa una línea adicional de 350 millones y la primera obligación es emitir warrants, los receptores de éstos serán los fondos de inversión que aportarán 99,6 millones de euros.

Además, otra de las condiciones de plan era que a partir del 1 de enero de 2014 los bancos se convertirían en accionistas de referencia de Prisa, al tomar un 20%. Asimismo, se le exigía a la corporación que comenzará un estricto plan de desinversiones en aquellos grupos que no eran estratégicos. De esta manera, los grandes vilipendiados por El País o la Ser, los fondos buitres o la gran banca, se convirtieron en los salvadores del grupo.

Demolición del grupo

A Prisa se le impone la necesidad imperiosa de vender activos no estratégicos y uno de los primeros es una parte de Santillana que reúne cerca de 22 sellos editoriales. La operación se realiza en marzo de este año y obtiene por ello 72 millones de euros. La compradora es Random House, la parte editorial de la empresa comunicativa más grande de Europa que es Bertelsman, aunque Prisa se asegura la parte de las editoriales dirigidas al canal escolar. El negocio escolar y de la educación es la principal fuente de ingresos de Prisa, en 2008 su cifra multiplicaba por ocho los ingresos que ofrecía El País.

La venta estrella del grupo ha sido el 56% de Digital+ a Telefónica por 750.000 millones de euros. La venta se oficializó tras un comunicado a las CNMV el día 2 de junio, aunque las negociaciones venían de meses atrás. La operadora que preside César Alierta que poseía ya el 22% de DTS, la plataforma de televisión de pago de Canal+. La valoración contable de DTS es de 1.295 millones y su gestión se divide entre el 78% que tiene Telefónica y el 22% que aún controla Mediaset.

Además, Prisa ha vendido una pequeña parte de su inversión en Mediaset. En concreto, vendió un 3,69% del 17% que poseía y por la que se embolsó Prisa más de 120 millones de euros. Las ventas no acaban ahí, el grupo español también ha vendido un porcentaje de Unión Radio, Media Capital, Le Monde, la prensa regional, las firmas de televisión y prensa en Bolivia o el Edificio Gran Vía.

Reducciones de plantilla

La demolición de Prisa también se ha realizado a través de sus trabajadores. De forma gradual se han ido reduciendo el número de empleados desde el máximo que marca el 2008 con 15.195 hasta los 11.403 que trabajan actualmente. Un total de 3.792 trabajadores han perdido su puesto de trabajo en el grupo.

La progresiva reducción de plantilla se ha hecho de la siguiente manera: En 2008 había 15.195, en 2009 el número se redujo a 14.987, posteriormente el descenso fue más numeroso ya que en 2010 había 13.885, en 2011 13.159, en 2012 12.191 y en 2013 los 11.443 que aún forman parte de la plantilla. Aunque es probable que el número siga cayendo, una de las últimas empresas de Prisa que ha negociado un nuevo ERE ha sido la Cadena Ser.

Los puestos que han sufrido reducciones también han sido de manera más o menos equitativa, se han reducido 106 directivos (un 23%), 2.243 trabajadores (un 23%), aunque el puesto que más ha visto reducido su número ha sido el de mandos intermedios con una reducción de 521 (un 49%). Así, en 2013 el grupo Prisa mantenía en plantilla 446 ejecutivos, 1.043 mandos intermedios y 9.594 trabajadores.

Con la reducción salarial se ha conseguido aminorar la cuenta de gastos de personal en cerca de 85 millones de euros, un 15% de la masa salarial de 2007. Se ha pasado de los 623 millones en 2007 a los casi 540 que se han abonado en 2013. Mientras, los gastos por retribuciones y otras prestaciones al Consejo de Administración también se han aminorado de forma sustancial. En concreto, de los 10,7 millones de euros que tenía como gasto por este concepto en 2007 se ha reducido hasta los 6,2 millones. Aunque resulta curioso que el pico de gastos por este concepto fuera en 2008 con 14,1 millones, con un aumento de casi el 50% respecto a 2007.

Prisa no alivia su cuenta de resultados
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