sábado 18/9/21
LA ENCRUCIJADA DE SACYR EN EL CANAL

Panamá: de los lodos de 1939 a 120 millones de sobrecostes

Pacific-Cofferdam es una de las ataguías o presas provisionales malditas con las que ha topado Sacyr en la monumental obra del Canal. Los restos que dejó EEUU en sus obras de 1939 para mejorar la comunicación de cara a la Guerra Mundial han supuesto 120 millones de dólares

El acorazado Missouri cruza el Canal de Panamá en la Segunda Guerra Mundial
El acorazado norteamericano USS Missouri cruza el Canal de Panamá en la Segunda Guerra Mundial.

La Guerra Mundial llamaba a las puertas y Estados Unidos quería garantizarse una conexión entre el Atlántico y el Pacífico en la que cupieran sus cargueros y buques de guerra más grandes. En el río Cocolf hombres con salacot y sin camisa comenzaron a dragar sin descanso para construir el tercer juego de exclusas del Canal de Panamá. El país, el Canal, eran entonces poco más que una colonia norteamericana. De hecho, el Canal ha sido gestionado por Estados Unidos hasta hace solo unos lustros. En 1942,ya metidos en guerra, los norteamericanos renunciarn a seguir trabajando. Con aquella obra fallida, depositada sin control, se ha ido a estrellar la constructora española Sacyr en sus obras panameñas.

La ataguía Pacific Cofferdam es una presa provisional que debe estar al inicio del nuevo juego de exclusas del canal de Panamá, si se mira desde el pacífico. Según la información transmitida por Sacyr a la Comisión Nacional del Mercado de Valores referente a sus problemas en aquella monumental obra, “es el primer trabajo que se debe realizar y se ejecuta directamente sobre las aguas del océano como un dique complejo”. Es decir, una reclamación a la Autoridad del Canal de 120 millones de dólares.
Las autoridades panameñas aseguraban en su proyecto que la zona estaba geológicamente compuesta por material válido “para cimentar la ataguía” a seis metros de profundidad. Cuando los ingenieros de Sacyr comenzaron a excavar la zona se encontraron con que el material de rocas y arena “era en realidad mierda”, asegura una fuente cercana a la obra. Es decir, lodos dragados por los norteamericanos de la desembocadura del río Cocolf.

Los ingenieros tuvieron que excavar hasta los 13 metros de profundidad, lo que supuso, según Sacyr, un retraso de 120 días en una fase crítica del proyecto. Los retrasos y sobrecostes se estiman en unos 120 millones de dólares. Sacyr empezó a reclamar a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) en marzo de 2010. La ACP la rechazó en marzo de 2012 y luego otra vez más. En diciembre de este año Sacyr hizo una última reclamación, que está sin resolver.

Los norteamericanos –que ahora se postulan, junto a Brasil, como los posibles salvadores del proyecto– fracasaron en su intento de hacer el tercer juego de exclusas. La guerra llegó a su base de Pearl Harbour antes de que terminaran, de manera que en 1942 abandonaron los trabajos, dejando el pestilente lodo almacenado en el subsuelo donde se debía edificar la tristemente célebre ataguía Pacific Cofferdam.

Eso sí, durante la guerra usaron profusamente el Canal para el tránsito de carga y barcos de guerra, acorazados por ejemplo, no para portaaviones, que no cabían sin ese básico tercer juego de exclusas. También fortificaron la zona para evitar ataques alemanes o japoneses. El Canal ha sido y sigue siendo una base militar americana de primer orden, donde se aloja uno de sus comandos, que se reparten el control militar de los cinco continentes.

Hacer el Canal de Panamá ha sido un vía crucis para todas las empresas que lo han intyentado, desde que se diseñó en el siglo XIX. Ahora sacyr intenta que los lodos del fracaso norteamericano de 1939 no enfanguen el trabajo que llevan años realizando.

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