Martes 21.08.2018
Millonarios poco conocidos

"Mamá, de mayor quiero ser CEO"

La élite de la élite. En los últimos 30 años, la diferencia de sueldos entre un empleado y un CEO se ha multiplicado por diez. En la actualidad ha surgido un intenso debate sobre si son capaces de generar tantas plusvalías para sus empresas como para recibir compensaciones tan grandes

Imagen dólares. | Imagen de archivo
Imagen dólares. | Imagen de archivo

Son la élite de la élite. El 1% más rico del 1% más rico. Además, desde su posición de dominio en muchas empresas se han reafirmado en la élite. Si en 1980 la diferencia entre el salario del CEO respecto de otro empleado era que por cada dólar que percibía el trabajador el CEO ganaba entre 20 y 40 dólares, en la actualidad esa diferencia alcanza en la mayoría de los casos el 355 a 1.

Director ejecutivo, director general, ejecutivo delegado o consejero delegado, en España esa figura empresarial tiene muchos nombres. Aunque en el extranjero se conocen con uno solo: CEO, que viene de Chief Executive Officer.

Anthony G. Petrello, CEO de Nabors Industries, cobra al año 68,2 millones de euros, Lawrence J. Ellison, CEO de Oracle Corporations, está cerca de los 80 millones al año. Richard C. Adkerson o Leslie Moonves superan ampliamente los 50 millones en Freeport-McMoran y CBS Communications, respectivamente. Son algunos de los nombres de los CEOs más sobrepagados del mundo, según la ONG estadounidense ‘As You Sow’.

Captura de pantalla 2016-07-26 a las 20.04.39

Algunos de ellos son los ‘top’ dentro del mercado, pero el cobro medio en las 500 mayores empresas supera los 10 millones de euros, según el último informe de la empresa Equilar. Además, no solo se trata de remuneraciones fijas (que es lo que mide el estudio) los CEOs reciben a su vez unos bonus anuales por objetivos a corto plazo, y otros por largo plazo. Estos últimos han crecido de manera espectacular, ya que en la primera década de este siglo solo los tenían un 20% de las grandes empresas y en 2015 el porcentaje ya sobrepasaba el 80%.

Las desmedidas retribuciones de estos directivos de empresas los ha situado en el centro del debate económico. No son pocos los que afirman, desde un ámbito muy marcado políticamente, que esos salarios son indignantes respecto a los salarios en el resto de la economía. Aunque más allá de debates ideológicos, sí existe uno más serio sobre si esa retribución es acorde con aquello que pueden generar.

Argumentos a favor

Los que defienden que las remuneraciones de los CEOs son ajustadas siempre recurren a tres argumentos. El primero de ellos es que se trata de un mercado laboral con altas presiones competitivas. En este primer argumento se hace referencia a la denominada ‘Tournament Theory’ que explica que ante un mayor premio, en este caso un mayor salario, se aumentan la motivación y las horas que se dedica en desempeñar esa actividad.

El segundo argumento se centra en explicar la evolución de los salarios de los CEOs a partir de 1970, momento en el que los fuertes aumentos se hicieron norma. Los expertos explican que a partir de esa década la globalización empezó a formar parte de las empresas, haciéndolas más grandes y más complejas. Eso propició una fuerte pugna por el talento que disparó los salarios.

Captura de pantalla 2016-07-26 a las 20.34.11

La realidad es que hacer crecer una empresa como Apple un 1%, es más complejo y tiene mucho más valor que hacer crecer cualquier otra empresa más pequeña un 1%. Asimismo, un estudio de Xabier Gabaix, Augustin Landier y Julien Sauvagnat aseguraba que mientras que las grandes empresas han crecido un 425%, los salarios de los CEOs lo ha hecho un 405%. Queda en el aire que sean los directores ejecutivos los principales responsables y la cuestión de si los demás salarios deben revalorizarse de igual manera.

Por último, se suele repetir que las críticas a las remuneraciones de los CEOs vienen desde sectores ajenos a la empresa. En especial políticas, con vistas populistas. Sin ir más lejos, Hilary Clinton los calificaba como “lamentables” y el multimillonario Donald Trump decía de ellos que son “una broma”. Uno de ellos será el próximo presidente de Estados Unidos. Mientras, las quejas de los accionistas son minoritarias y solo se alzan ante las malas decisiones, no por motivos salariales.

Argumentos en contra

Entre los muchos detractores de las altas remuneraciones están economistas tan prominentes como Steven Kaplan, de la Universidad de Chicago, Lucian Bebnuck, de Harvard, o el conocido economista francés Thomas Piketty. Todos ellos consideran que ese apartado del mercado laboral no funciona de manera eficiente.

Algunos más radicales hablan abiertamente de un “mercado manipulado”, aunque la opinión más aceptada es que aunque la compensación al trabajo y al talento debe existir, no se trata de un mercado ideal.

El argumento que se ofrece para creer que el mercado no funciona perfectamente es que es un mercado muy pequeño y con pocos movimientos. Eso limita de facto que pueda actuar como un mercado competitivo. Asimismo, los detractores aducen que en el mercado se dan importantes fallos en la información que se ofrece.

Existen varios estudios que demuestran que podrían existir problemas de información, o al menos fallos en el desarrollo competitivo del mismo. Un artículo de Huasheng Gao, de Nayang Bussines School, estudió 510 despidos de diferentes CEOs entre las 1.500 empresas más grandes, esos mismos años después fueron contratados con un sueldo un 46% superior al anterior. La Universidad de Texas publicó un estudio parecido que detallaba cómo 192 CEOs despedidos entre 1993 y 2005 habían encontrado un nuevo puesto con mejor salario y bonus.

Comentarios