martes 23.07.2019
se preparan sanciones históricas

Guerra fiscal en el Atlántico

Con 37 años de retraso, Europa descubre que aquí se hacen trampas fiscales. Frente a la reclamación europea contra Apple, los estadounidenses preparan represalias contra Deutsche Bank y Volkswagen. Los alemanes aspiran a presentarse como víctimas y ocultar sus trampas

Cartel de Mcdonalds y Starbucks. | Twitter
Cartel de Mcdonalds y Starbucks. | Twitter

Las dos palabras que más se esperaban en Alemania han sido pronunciadas en el 'Bundestag': “Extorsión” y “guerra comercial”. Cualquier maniobra será legítima para salvar a las perlas nacionales, Volskwagen y Deutsche Bank, incluidas las trampas.

Bruselas considera que el negocio de algunas sociedades norteamericanas es no pagar impuestos. Ese café o esa hamburguesa que uno se toma se los sirve una empresa que apenas llega a final de mes; el repartidor que trae la compra electrónica paga su IVA. Sin embargo, Starbucks, McDonalds o Amazon sacan una pasta que aparece en Irlanda, Luxemburgo y Holanda, sin apenas pagar impuestos.

Doble irlandés o sándwich holandés

Es la forma en la que en Estados Unidos denominan a las estrategias fiscales de las grandes corporaciones: crear sociedades en un país europeo con menos impuestos. Una vez dado el primer paso y ubicadas en Europa, las multinacionales deben dar otro: hacer que sus ventas europeas coticen en el país con baja fiscalidad y, por si acaso sale muy alto, se pagan derechos a la matriz para reducir beneficios y pagar menos.

La cosa puede mejorarse: negociar una 'tax ruling'; es decir, un acuerdo privado con la Hacienda del país en cuestión, con un tipo específico. El dinero acumulado solo pagará impuestos si se repatría a los Estados Unidos; como consecuencia, las entidades hacen de acumular liquidez en Europa su negocio.

La ira imperial

El Tesoro norteamericano reza dos veces al día. En maitines, sueña con que alguna corporación retorne sus beneficios y pague algo; en vísperas, con que ninguna Hacienda europea reclame impuestos atrasados. La razón es que si las sociedades declaran como pérdida esas deudas fiscales, podrían pedir un crédito por ese importe a la administración norteamericana.

Es por eso que el Departamento del Tesoro ha reaccionado con ira ante la exigencia de la Comisión Europea a Irlanda para que reclame a Apple hasta 13.000 millones de euros de sus dos 'tax ruling' Irlandesas, donde el Impuesto de Sociedades es del 12,5%, pero la compañía solo pagaba el 1%.

El Departamento del Tesoro emitió un documento el 24 de Agosto, en el que rechazaba la medida europea, sugería soluciones internacionales y afirmaba que estudiaba “potenciales respuestas si la Comisión continuaba con su comportamiento”. En el primer caso, se refería a los acuerdos de la OCDE que pretenden armonizar la imposición de Sociedades, pero sin efectos retroactivos. En el segundo, a alguna represalia. De hecho, a las horas de la exigencia europea, se exigió al Deutsche Bank 14.000 millones de dólares para cerrar el capítulo de las hipotecas basura.

La creciente bronca americana

Desde hace tiempo, la competencia norteamericana con Europa es beligerante. La guerra de divisas es un hecho. El populismo de Trump y del demócrata Sanders ha influido en Clinton, así que se apuntan amenazantes aranceles. Todos los economistas de izquierda o derecha confrontan con el euro, en realidad porque aspiran a una reevaluación del marco que deteriore el déficit comercial alemán. La guerra fiscal es un episodio más.

Los simpáticos defraudadores

Los nuevos defraudadores no son las antipáticas eléctricas o las farmacéuticas de toda la vida, que también, sino esas modernas tecnológicas

Los siete grandes grupos tecnológicos (Apple, Amazon, Twitter, Microsoft, Ebay, Google y Facebook) declararon menos de 50 millones de euros de beneficio en 2014 y pagaron 18 millones de impuesto en España. Unas ganancias extraordinariamente pírricas que ocultan que miles de millones se han trasladado a sociedades creadas en el extranjero (Irlanda, Luxemburgo, Holanda...).

Hasta la “responsable” IKEA ha eludido el pago en España de 157 millones de euros que ha enviado a distintas sociedades del grupo fuera de España-

Las trampas alemanas

Deutsche Bank es un coloso en serios apuros. Perdió el lunes 10 de Octubre un 4% ante la información de que habían fracasado las negociaciones en Estados Unidos para reducir la multa por sus malas prácticas en las hipotecas. El Financial Times sugería que la Autoridad Bancaria Europea utilizó con el banco alemán técnicas distintas a las usadas con la banca europea. En un trimestre el Banco acumula una reducción de valor de un quinto.

En un año la acción de Volkswagen ha perdido la mitad de su valor. El orgullo alemán, pillado haciendo trampas con su motores, suma pérdidas millonarias, se enfrenta a nuevas demandas de sus accionistas.

Alemania parece utilizar la guerra fiscal con los Estados Unidos para hacer pasar por víctimas a quienes han basado su negocio en la “especulación” y las trampas, dicho por el líder socialdemócrata, socio de gobierno de Merkel.

El reto europeo

El mensaje europeo advierte a las grandes corporaciones que deben pasar por caja. ¿Es el inicio de una política fiscal común y el final de la desesperadas políticas de atracción de inversores?

No es razonable que un país con una imposición de sociedades baja, por ejemplo Bulgaria (10%), esté facilitando una ventaja a las empresas que operan en su territorio, en relación con las empresas que operan en la vecina Grecia (29%) o Rumania (16 % por ciento).

El Reino Unido vetó en 2011 una posible armonización. Producido el Brexit, la Comisión Europea ha anunciado que se propone someter a las sociedades que facturan más de 750 millones de euros,  generan el 64% de su negocio en comercio transfronterizo, un único conjunto de reglas para calcular sus beneficios imponibles y pagar impuestos donde se crea el valor, en base a tres factores igualmente ponderados: activos, mano de obra y las ventas.

El ruido que cruza el atlántico no es de misiles. El ruido lo hacen, ahora, las monedas, el comercio, los impuestos… mal tiempo para una crisis europea.

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