Viernes 21.09.2018
Gastronomía

La Choricería: expertos en la fabricación y preparación de los callos asturianos

No hay paladar que se resista a unos deliciosos callos asturianos, plato típico de Asturias basado en distintos tipos de carne

 

Para disfrutar de esta exquisita comida lo mejor es contactar con la empresa especialista: La Choricería.

La tienda física de la compañía se llama La Choriceria 42, ubicada en Gijón. Son expertos en la preparación de los callos asturianos, especialmente los callos caseros asturianos. Fabrican, elaboran y envasan callos asturianos usando la mejor materia prima y calidad de su fábrica en Noreña.

Los mejores callos asturianos

Los callos asturianos son ideales para disfrutar un domingo con la familia o en una ocasión especial. El encanto de este plato es su sabor casero, y justamente eso ofrece La Choricería. Garantizan la mejor calidad en la fabricación del producto; original, autóctono asturiano y muy casero. Puedes pedir los callos asturianos preparados o también los productos para hacerlo en casa. El pedido lo puedes realizar de forma online o directamente en la tienda física.

En La Choricería también tienes la oportunidad de comprar distintos jamones, lacones, lomos, morcillas, quesos, chorizos y más. La marca se ha establecido tras varios años de servicio y una excelente reputación. Solo usan productos de la mejor calidad que saben que van a cumplir con las expectativas de los consumidores más exigentes.

Preparación de los callos asturianos

Estos son los ingredientes básicos que necesitas para preparar unos deliciosos callos asturianos: 1 pata de vaca, 2 kilos de tripa de xati, 2 manos de cerdo, 300 gramos de jamón, 300 gramos de lomo, 3 cebollas, 3 dientes de ajo, 2 pimientos morrones asados, 1/2 vaso de vino blanco, 2 cucharadas de pimentón dulce y picante, aceite de oliva, perejil, guindilla y sal.

Primer paso: comencemos con las normas de limpieza. Lava los callos con agua fría y frota con limón. Deja en remojo durante 12 horas con un poco de vinagre y trozos de limón, para darle más sabor.

Segundo paso: retira los trozos del agua y sécalos un poco. Ahora los debes blanquear en un cazo con agua fría llevándolos a ebullición. Apenas el agua empiece a hervir, retira los callos y cambia a otra cazuela con agua hirviendo previamente lista.

Tercer paso: baja la intensidad del fuego y añade una cebolla entera pelada, dos dientes de ajo pelados y sal. Retira en dos o tres horas aproximadamente, cuando la carne esté blanda.

Cuarto paso: una vez que haya culminado la cocción, usa un cuchillo para cortar en pequeños trozos. No cortes trozos diminutos para que se pueda masticar con facilidad.

Quinto paso: ahora debes cocer la pata de vaca y las manos de cerdo. Hierve estas porciones junto con cebolla, ajo y sal. Para que la carne se desprenda del hueso serán necesarias unas tres horas de cocción.

Sexto paso: retira del agua y despega la carne del hueso. Corta en pequeños trozos. Reserva la gelatina que haya quedado en el recipiente de cocción.

Séptimo paso: agrega la pata de vaca, las manos de cerdo y la gelatina sobrante en la cazuela donde están los callos. Mezcla y lleva al fuego. Cuando veas que va a hervir, baja el fuego al mínimo.

Octavo paso: en otro recipiente cocina el lomo y el jamón, ambos previamente cortados en pequeños trozos. Cuando tengan un color dorado, recoge con una espumadera y añade a la olla con el resto de ingredientes.

Noveno paso: realiza un segundo sofrito con la otra cebolla, el ajo, la guindilla y el perejil muy bien cortado. Después de unos minutos, le sumamos el pimentón y removemos. Añade el sofrito a la cazuela con los callos. Seguimos con el vino blanco y los pimientos morrones picados.

Décimo paso: asa los pimientos morrones, lávalos y ponlos en el horno a 180 °C durante unos 40 minutos. Sácalos y deja que enfríen cubiertos. Retira el corazón y la piel y añádelo a todo lo demás.

Décimo primer paso: ahora tienes todo a fuego bajo. Se requieren tres horas de cocción lenta con movimientos de mezcla frecuentes para que el contenido de las distintas cazuelas esté listo para consumir.

Décimo segundo paso: una vez que haya culminado la cocción, deja descansar todo durante un par de horas para que los sabores y olores se asienten. Recalienta y sirve a los comensales en una cazuela de barro con perejil picado.