EL MERCADO EXTERIOR SOSTIENE LOS RENDIMIENTOS

El cava: el oligopolio intenta superar el boicot y las marcas blancas con menos superficie

Si; hay algo de boicot, aunque también competencia. Un 25 por ciento del mercado son marcas blancas y el mercado exterior responde mejor que el español. El oligopolio del cava controla el crecimiento de la superficies para evitar precios menores

El cava: el oligopolio intenta superar el boicot y las marcas blancas con menos superficie

La oposición de los bodegueros franceses convirtió el champagne español en “cava”, Nunca un ardid de la competencia le vino mejor a un producto que no ha dejado de crecer en todos los mercados exteriores.

Las estadísticas del Consejo Regulador del Cava para los primeros diez meses de 2017, afirma la venta de 167,9 millones de botellas, un crecimiento de un 4,4% respecto a 2016. El crecimiento en el mercado español ha sido del 4,1%, mientras en el exterior ha sido del 4,61%.

Casi un 70% del volumen producido se destina al exterior, fundamentalmente al mercado europeo. Los 10 primeros países importadores de cava representan sobre el total del mercado exterior un 85% con un total de 145 bodegas con presencia en mercados exteriores. Alemania, Bélgica y Reino Unido son los tres primeros compradores. Entre los tres suponen un mercado similar al español.

A pesar de los crecimientos, el Gran Reserva español ha perdido mercado, en los diez primeros meses del 2017. La caída en el mercado interior ha sido del 19%, mientras en el exterior la caída ha sido del 17%. Debe señalarse, sin embargo, que el mercado Premium supone una fracción pequeña de las ventas de las bodegas españolas.

Frente al éxito de los mercados exteriores, en mercado interior el comportamiento entre 2002 y 2012 ha sido negativo con un descenso medio del 0,7%. En 2016 se vendieron 86,2 millones de botellas y en los primeros meses de 2017, a pesar de las tasas de crecimiento citadas, se vendían 57,8 millones. Aunque es previsible que la campaña de navidad haya situado las cifras en niveles similares, están muy lejos de los  cien millones de botellas que se vendían en vísperas de la crisis económica.

Las razones son, desde luego, una tendencia al boicot, quizá no tanto por razones ideológicas como porque los vinos espumosos de las Comunidades Autónomas se han sumado a un mercado muy saturado.

Caída de precios

A esta evolución moderada de las ventas ha respondido el lobby de los bodegueros catalanes con un control de las superficies plantadas como elemento regulador del mercado.

Elemento que, sin embargo, no ha logrado controlar la deriva negativa de los precios. Según los datos que se contemplan entre los bodegueros, las marcas blancas blanca a bajos precios supone ya más del 25% de todas las ventas. Un factor que ha provocado una caída en la rentabilidad de las entidades que tratan de cubrir, todavía con poco éxito, como se ha escrito líneas arriba, mediante las ventas de productos “Premium”  (reservas, grandes reservas o vinos de paraje calificado) que en los diez primeros meses del pasado año supusieron, según el Consejo Regulador, un 13% del mercado.

Competencia de las Comunidades Autónomas

El Consejo Regulador ha reconocido para 2018, 215 bodegas: de ellas, 187 están radicadas en Cataluña – el 87% del total-. Del resto, se han admitido 4 bodegas extremeñas, 9 valencianas, 3 navarras, 5 aragonesas, 5 riojanas, 1 castellano leonesa y otra del País Vasco.

La superficie dedicada a la producción de cava se sitúa actualmente en 36.100 hectáreas de las que el 84% corresponden a Cataluña con 30.454, seguidas de las 3.137 de Valencia, 1.363 de Extremadura, 914 de Aragón, 101 en Rioja, 100 en Navarra, 28 en el País Vasco y 13 en Catilla Leon.

El crecimiento ha sido controlado por el consejo regulador que con el apoyo del Gobierno ha controlado el sector a través de las autorizaciones para nuevas plantaciones desde 2016. El Gobierno ha autorizado menos de lo realmente crecido ya que algunas comunidades, especialmente Extremadura y Valencia han recurrido a replantaciones fundamentalmente en Extremadura y en Valencia, que por otra parte mas que embotellar producen para bodegas catalanas, fundamentalmente.

Las replantaciones crecen más que las ventas por lo que los bodegueros catalanes desean congelar la superficie, aunque las bodegas no catalanas se resisten a aceptar la medida oligopolista.