domingo 25/10/20
RETRATOS DE UNA LEGISLATURA

“Me da igual quien gobierne, los dependientes tienen derecho a la vida”

Entre 2012 y 2014 el Gobierno ha recortado en más de 1.400 millones de euros el presupuesto destinado a ayudar a personas dependientes. El tijeretazo ha supuesto una reducción del 15% en las ayudas a los cuidadores y ha condenado a miles de personas a las listas de espera para acceder a las ayudas de la Ley de Dependencia. María, la esposa de Recaredo Macarro, es una de ellas

Recaredo Macarro es un ex policía local de 72 años,  jubilado, que desde hace siete años se dedica en cuerpo y alma a cuidar a su esposa. María, de 65 años, vive un calvario desde 1982 cuando un cáncer de colón la obligó a recibir un tratamiento muy agresivo de quimioterapia que atrofió sus riñones. En 2014 sufrió un ictus y el lado izquierdo de su cuerpo quedó inmovilizado.

Desde 2011 esta familia batalla con la Administración para que a María le concedan el Grado tres de dependencia. Hoy, después de muchos exámenes médicos, no reciben ninguna ayuda a pesar de que ella ha recibido “la máxima puntuación de minusvalía”. Hace unos días les fue comunicada la concesión del grado uno de dependencia, pero Recaredo insiste en su empeño de logra el tres. Su temor es que cuando lo consigan “ya sea demasiado tarde”. Su situación no es un caso puntual, sino una constante que se repite desde que el Gobierno introdujera el ‘tijeretazo’ en una de las pocas leyes con las que toda la ciudadanía estaba de acuerdo.

-¿Cómo empezó todo?

- Llevamos desde 2011 solicitando la ayuda de la Ley de Dependencia y hasta la fecha no hemos recibido nada. Al principio, le dieron una puntuación de minusvalía escasa. Mi mujer tuvo cáncer de colón y a raíz de la quimioterapia se le atrofiaron los riñones. Se convirtió en una esclava de la diálisis tres días a la semana hasta que consiguieron realizarle un trasplante. La situación se agravó hace un año cuando sufrió un ictus. Me han dicho que nos van a otorgar el grado uno y que luego tramitarán el siguiente grado. Pero claro, han tardado casi cuatros años en decirme que me van a conceder el grado uno, si con el tres van a tardar lo mismo, igual no lo vamos a necesitar.

-¿Cómo es su día a día?

- El día a día es muy malo. No puedo salir a la calle sin miedo porque siempre puede pasar algo . Tengo que ir al hospital Ramón y Cajal a recogerla cuando sale de diálisis porque el servicio de la ambulancia deja mucho que desear. Sale muy cansada y la metían en una ruta en la que tardaba casi tres horas en llegar a casa después de estar ocho horas en el hospital en tratamiento. El transporte sanitario iba a acabar con ella.

-¿Qué le parece la actual Ley de Dependencia?

- Qué quieres que te diga… el servicio es nulo y estas personas están muy delicadas para esperar tanto tiempo una ayuda. Mi mujer no tiene pensión porque ha estado siempre enferma y no ha podido trabajar. Con mi pensión vamos tirando, pero cada vez salen más cosas que pagar. Me he gastado casi 15.000 euros en una silla salvaescaleras. Necesito una persona que venga a casa a ayudarme porque yo no me puedo mover para nada. No estoy pidiendo gran cosa tampoco.

-¿Tiene alguna esperanza de que esto cambie?

- No tengo ninguna esperanza. La he tenido, pero hasta aquí. Por quedarme quieto y presentar papeles, no ha sido. Todo lo que me han pedido lo he presentado, pero uno pierde la esperanza.

-¿Su drama sería diferente con otras políticas?

- Paso de la política totalmente, pero me gustaría que hubiese una política social más eficaz y que la tramitación de los expedientes se realizara en menos tiempo porque ya no se trata de nuestro caso, es que se trata de algo que le está pasando a muchas personas. No deberían de estar tan abandonadas porque bastante tienen con lo suyo.

-¿Qué partido cree que representa mejor sus intereses?

- A mi me da igual que gobierne Pedro o Juan. No confío en nadie, no quiero saber nada de los políticos. Lo que si he de decir es que la Seguridad Social es estupenda.

-¿Qué le pide al nuevo presidente?

- Yo lo único que le pido a los políticos es que se esmeren más en estos casos y que dejen a un lado otras cosas que no son tan necesarias. Que atiendan con más urgencia y mejor a estas personas porque tienen derecho a la vida.

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