jueves 29/10/20
HABLAN LOS PSICÓLOGOS POLÍTICOS

"Más que ganar, en la campaña se pueden perder elecciones"

En temporada electoral, los ciudadanos y medios de comunicación están atentos de cualquier gesto o palabra que retrate a un candidato. Un error durante los quince días de campaña puede defenestrar a un aspirante

La campaña electoral toca a su fin. Definirla mediante una ecuación matemática supondría utilizar las variables tiempo y dinero y puede que la solución fuera cero. Los quince días de debates, mítines y apariciones de los candidatos, ¿realmente sirven para algo?.

Los partidos políticos luchan estos días por el voto de los indecisos e intentan mantener la fidelidad de sus votantes. Para eso, los partidos políticos invierten grandes sumas de dinero. Desde casi dos millones de euros se ha gastado Podemos en estos 15 días de campaña para que sus candidatos atraviesen España de punta a punta, buzoneen sus propuestas y papeletas electorales y contraten a grandes de la comunicación política. Y este partido es el que menos pretende gastar en la campaña. Ciudadanos cuenta con un préstamo bancario de cuatro millones de euros, y los grandes partidos tradicionales, PSOE y PP tienen un presupuesto más holgado. Los socialistas han asegurado que su campaña ha costado nueve millones, mientras que el Partido Popular no ha declarado aún la cifra, pero en las anteriores elecciones generales de 2011 gastó 13,8 millones de euros.

Pero en un mundo donde existe un voto muy vinculado a la ideología y a la tradición. De ahí surge la gran pregunta, ¿en qué medida la campaña es determinante?

 “Tradicionalmente se dice que la campaña no influye” asegura Guillermo Fouce, psicólogo experto en psicología de la política, “pero en este contexto, con gran número de indecisos y más opciones de las habituales, la campaña sí puede influir en el voto del ciudadano” añade.

"En estas elecciones, la campaña tendrá un antes y un después"

Paula Requeijo, periodista experta en comunicación política, está de acuerdo. "En estas elecciones, la campaña marca un antes y un después. El porcentaje de indecisos es altísimo", asegura. Normalmente los indecisos suponen de un dos a un cinco por ciento del electorado, pero las últimas encuestas pronostican que el 40% de los españoles no sabe todavía a quién va a votar. "Es una burrada" reconoce la informadora. En este contexto de un gran número de españoles indecisos y de aparición de nuevos partidos políticos, el psicólogo asegura que “más que ganar, en la campaña se pueden perder las elecciones”.

Cada vez más, los políticos buscan la emoción y la sorpresa. “Se busca sorprender y hacer cosas diferentes, como presentar al candidato como alguien normal y cercano, por ejemplo con la presencia en programas de entretenimiento no serios o distendidos” añade Fouce. Es lo que se conoce como el valor estilísico. "Se observó en España, sobre todo con Iglesias pero también con Sánchez y Rivera, empatizan, se vuelven más humanos" asegura Requeijo.

La campaña electoral tiene su punto fuerte en la televisión."Para mí, la televisión sigue siendo la reina a pesar de las redes sociales", afirma Paula Requeijo. Los cantos, los bailes y los deportes son repetidos por los políticos españoles en programas como El Hormiguero o el del televisivo Bertín Osborne. La americanización de la política nos hace contemplar a una Soraya bailarina, a un Pablo Iglesias cantautor o a un Rivera o a un Sánchez deportistas de élite, con los rally de coches o el baloncesto, respectivamente. “Vivimos en un mundo en que un minuto de televisión o una imagen valen más que mil ideas” señala Fouce.  

“Discurso, ideas, imagen, sitio donde se aparece….en realidad todo está pensado y estructurado y busca dar una imagen y transmitir una serie de ideas”, asegura el psicólogo. El problema es que eso que puede llevar a una imagen contraria a la buscada, como ocurrió con el líder socialista en el debate a cuatro, donde él mismo reconoció no haber demostrado muchos sentimientos. “Son programas con mucho riesgo porque se pueden cometer errores con mucha facilidad”, recalca Fouce.

"Los políticos españoles no pueden pronunciar más de tres frases sin mirar un papel"

Desde el famoso 'I like Ike', eslogan lanzado en los años cincuenta por el que llegó a ser presidente de Estados Unidos el general Eisenhower, la campaña electoral se ha sumado al mundo del folclore televisivo. Pero esto no siempre es una ventaja para unos políticos que, sobre todo en España, no dominan el arte de hablar en público. “Algunos de nuestros principales políticos nos muestran a diario su propia incapacidad para poner en escena un discurso. No pueden pronunciar más de tres frases sin mirar un papel, les cuesta mirar a los ojos a sus interlocutores o a la cámara, no dominan el paralenguaje (tono, ritmo, pausas), etc…” relata Paula Requeijo, experta en comunicación política.

Pero incluso más que las palabras, la imagen del candidato influye en nuestro voto. "Transmitir buena imagen tiene que ver mucho con el físico. Ser calvo, pequeño y regordito no favorece, aunque siempre hay excepciones, como Jordi Puyol" señala jocosamente Fouce . Y añade que "casi todos las personas que salen en televisión cumplen con los estándares de belleza al uso". "Tendemos a aceptar y a votar más a una imagen o persona que consideramos bella", apostilla.

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