Sábado 21.07.2018
De Eroski y DIA a Mercadona, pasando por Lidl y Siro

Los supermercados y la venta a pérdidas

Ventas a bajos precios, a precios de oferta e incluso a pérdidas, han sido algunos de los ejes más importantes en las estrategias tradicionales de los grandes grupos de la distribución en España.

El segmento de los supermercados, en la batalla de las cuotas de mercado, son los determinantes de que los productos agrarios y de la industria alimentaria sean los más afectados.

Esta semana, Estrella Digital daba cuenta del expediente abierto a DIA, por esta razón. Cambiar el modelo , basado en la baja rentabilidad, que produce el abandono de empresas e industrias ha sido uno de los retos que vienen planteándose las autoridades agrarias.

Sin embargo, en los ministerios de economía o industria apoyan el modelo de venta a pérdidas en nombre del beneficio a los consumidores.

Como secuela de la recuperación económica se está volviendo a patrones de consumo de precios más elevados. Sin embargo, los grandes grupos de distribución no solo no han abandonado esa estrategia sino que han recrudecido su actitud para mejorar sus cuotas de mercado.

Eroski y Día, firmaron en 2015 un pacto para la compra conjunta de productos así como para la fabricación de marcas blancas. Pacto que ha saltado por los aires. El acuerdo revela una situación nueva de competencia entre las cadenas de distribución que hará recrudecer la batalla en la venta a pérdidas.

Eroski y DÍA atraviesan momentos de serias dificultados. La primera tiene serios problemas para refinanciar sus deudas millonarias y para vender parte de las tiendas para hacer caja. La segunda, anda en batallas con los franquiciados, cambios en su accionariado, caídas en bolsa y conflictos con la Aica (Agencia de Información y Control Alimentario)

Para recuperar cuotas de mercado han desarrollado programas de fidelización, reducción de precios y venta de productos baratos de segunda categorías. Estrategia en las que la venta a pérdida se convierte en clave del negocio.

Por su parte, los alemanes de Lidl tratan de ganar cuota con la introducción de más productos frescos, una mayor oferta local  y la estrategia de ofertas puntuales  en una fecha determinada que atrae a los consumidores. Una oferta trampa, en la que el consumidor suele encontrar el producto agotado.

El centro de las estrategias es la venta a pérdidas. Es también el caso de Mercadona, cuya cuota de mercado se sostiene con los llamados acuerdos de “eficiencia” con los proveedores en una evidente política de ajuste de precios.

Siro es otro claro ejemplo de venta a pérdida como clave del negocio. A la que se suma la venta de comercio por internet.

Las batallas por la cuota de mercado en la gran distribución se apoyan en la venta a pérdida con perversos efectos sobre las empresas y establecimientos agrarios.