sábado 6/3/21
El pecio de la energía se dispara

La luz no es para el verano

Cuando llega el verano, la luz se dispara. Es un modelo de generación y de fijación de precios que sigue primando los intereses de las grandes compañías. Algunas perspectivas preocupantes deben alertarnos, más allá del verano

luz
La luz no es para el verano: es cuando las compañías hacen el agosto.

El INE daba cuenta esta semana de la evolución de los precios: Las eléctricas, que siguen en su mundo paralelo, subieron un 8,3% sus precios en el mes de junio.

Datos que coinciden con el simulador de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que atribuye a la factura de un consumidor medio acogido al Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC) un valor de 60,25 euros: un repunte de la factura de casi el 8% sobre los 55,82 euros del mes de  mayo. Un dato que supone una reducción del ahorro acumulado, del que venía presumiendo el sector, a lo largo de este año, respecto a 2015.

Los usuarios que están en el mercado libre con alguna de las grandes compañías habrán pagado más, a pesar de los increíbles descuentos ofrecidos, al margen de esos servicios que no necesitamos pero por los que nos cobran religiosamente.

A pesar de un mayor crecimiento en los precios europeos, según el índice CONTI ( Platts Continental Power Index)  somos el segundo mercado eléctrico más caro de Europa, detrás del Reino Unido, doblando prácticamente el precio medio.

Por qué en verano

Sin entrar en aspectos técnicos, a veces incomprensibles, que tienen su origen en un mercado oligopólico y que ejerce cono notable grupo de presión, los precios se fijan según las tecnologías de generación, lo que margina a la tecnologías nuevas y beneficia espectacularmente a las tecnologías ya amortizadas, como la hidroeléctrica y la nuclear.

En invierno, la generación mayoritaria, a veces en su totalidad, es por energías renovables. Con ello, llega una energía barata al mercado. Pero en verano, sin lluvias que permitan abrir las compuertas de los embalses y con mucho menos viento que mueva los parques eólicos, se pone en marcha la energía cara. La luz no es para el verano: es cuando las compañías hacen el agosto.

Efectivamente, en el mes de Junio la energía hidráulica se ha reducido en un 43% y en un 18% la producción eólica. El carbón se ha duplicado y la energía procedente del ciclo combinado ha aumentado casi en un 30%. La generación renovable (agua y viento) fue del 42,3% frente al 55% de Mayo.

Como todo kilovatio se cobra al precio de la energía más cara, aquí está la razón de las subidas veraniegas

Y por qué deberíamos estar preocupados.

El 21% de la factura de los seis primeros meses del año se corresponden con el impuesto eléctrico y con el IVA. Sin embargo, las cifras son equívocas. Debe decirse que los consumidores hemos pagado en el precio de la energía impuestos que corresponden a las empresas.

Efectivamente, el Impuesto sobre el valor de la generación eléctrica, introducido en 2013 con la “Ley de medidas fiscales en materia medioambiental y sostenibilidad energética” suponía para las empresas un coste de 7000 millones de euros. Una recaudación que, en realidad, las empresas han trasladado a los usuarios y usuarias en sus precios.

Gerard LLobet, profesor titular de economía en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros, estima que las eléctricas convencionales sólo soportaron el 6% del coste, mientras que los consumidores y las tecnologías sujetas a tarifa (renovables y cogeneración) soportaron el 72% y el 22% restantes.

El Tribunal Supremo ha puesto en duda la constitucionalidad de este impuesto. Si se les devolvieran los 7.000M€ a las empresas eléctricas, la ciudadanía terminaría pagando el impuesto doblemente: lo pagamos entonces, vía mayores precios de la electricidad, y lo pagaríamos ahora, posiblemente vía impuestos, para financiar la devolución del impuesto a las empresas.

Por otro lado, apoyándose en el solícito Tribunal Supremo o en las torpezas legislativas del exministro Soria, las compañías han encontrado un nuevo modo de subir la facturación. En 2014, Iberdrola y Gas Natural Fenosa recurrieron al Tribunal Supremo exigiendo una modificación del margen vigente, alegaban que la metodología de cálculo adoptada por el Ministerio de Industria para fijarlo carecía de transparencia y no les permitía cubrir costes.

El Supremo ha aceptado la posición de las compañías y exigió que el Gobierno regulara con precisión la metodología de cálculo del margen de comercialización.  La CNMC ha propuesta una subida del margen que daría a las compañías cinco euros anuales más por recibo medio. Esta decisión esta pendiente de publicación en el BOE.

Por otra parte, a partir de agosto bajará el fijo y subirá el consumo. Si se consume poco, como es el caso de casas vacías o uso esporádico, la factura bajará. Por el contrario, aquellos que consuman más, como calefacción eléctrica aire acondicionado o carga de coche eléctrico, subirá el recibo.

Lo dicho, el verano no es para la luz.

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