miércoles 20/1/21

La Ley de la Segunda Oportunidad: una solución para las deudas inasumibles

Desde una perspectiva económica, este 2021 será un año poco halagüeño. Aunque ya podremos contar con varias vacunas, el COVID-19 dejará tras de sí una crisis económica dura en un país que todavía no se había recuperado totalmente de la crisis financiera de 2010.

¿Y quiénes serán los más afectados? Nuevamente las PYMES y los autónomos se llevarán la peor parte, aparte claro está de la clase media, cada vez más reducida. Evidentemente, los sectores que más dependen del consumo, como el turismo, la restauración, el ocio y el comercio de proximidad, serán los más afectados y tardarán años en recuperarse. ¿Cuándo volverá España a recuperar los más de 80 millones de turistas al año? Si antes de la crisis hubo protestas vecinales en contra de convertir las ciudades en parques turísticos, ahora las habrá para rogar que regresen. Es importante recordar que la pandemia ha tenido como consecuencia un cambio de hábitos en el consumidor, que posiblemente se mantendrán cuando recuperemos la normalidad.

No todas las PYMES y autónomos han podido acceder a los créditos ICO por encontrarse endeudados todavía y no disponían de “cash” en la tesorería. Según un reciente estudio publicado por J.P. Morgan, “Cash is the King: Flow, Balances, and Buffer Days”, en el que se han estudiado más de 600.000 Pymes, se llega a la conclusión de que la tesorería es el factor esencial para la supervivencia de las PYMES, según el cual la mitad de este tipo de negocios solo tiene reservas para aguantar apenas un mes.

Acuerdos Extrajudiciales de Pagos

Si el negocio sigue siendo rentable, a pesar de no disponer de liquidez, el empresario o autónomo debería poder acudir a los AEP (Acuerdos Extrajudiciales de Pagos).

Un AEP comienza con la solicitud de un mediador concursal (MC) que es la persona que se va a encargar de pilotar todo el proceso. Una vez nombrado, el MC junto con el deudor y en función de su situación económica elaborará una propuesta que hará llegar a los acreedores con posibles quitas y esperas importantes de, por ejemplo, un 50% y 5 años de plazo.

Si el acuerdo se produce con los deudores, siempre y cuando esté bien planteado y sea asumible por todas las partes, este se formaliza en un notario, y a partir de ese momento el deudor se encuentra al corriente de pago con sus acreedores.

Empresas “zombies”

Pero ¿qué ocurre cuando el negocio ya no es viable? Son las llamadas “empresas zombies”, aquellas organizaciones que incurren en pérdidas de manera sistemática, con graves problemas de solvencia y solo consigue mantenerse viva por las medidas adoptadas por el gobierno.

En estos momentos podemos invocar a la desconocida Ley de oportunidad, destinada para casos muy especiales de sobreendeudamiento. El ordenamiento jurídico mediante este mecanismo ofrece una solución al deudor insolvente de buena fe para que una vez liquidado su patrimonio, y bajo determinadas condiciones, se le exonere de las deudas que han quedado pendientes.

Todo comienza con la solicitud de un AEP como en el caso anterior, pero lo normal es que este tipo de empresas zombies, con una situación financiera tan deteriorada que no permita realizar una oferta atractiva a los acreedores, no llegará a ningún acuerdo y tendrá que solicitar el “concurso consecutivo”. Este terminará con la liquidación del negocio en sede judicial, y en determinados casos, en base a la Ley de 2ª oportunidad, con el BEPI (Beneficio Exoneración Pasivos Insatisfechos) mediante el cual se exonera al deudor del pago de las deudas pendientes siempre que se cumplan determinados requisitos.

Lamentablemente, en España todavía se conoce poco este mecanismo impulsado por el Gobierno de Mariano Rajoy, sobre todo si lo comparamos con países del entorno, donde se presentan más de 100.000 expedientes anualmente. En España, apenas se llega a los 9.000, aunque se espera un importantísimo repunte por las dramáticas consecuencias del Covid-19.

Esta crisis de COVID-19 debes servir para que la ciudadanía española evolucione hacia un concepto mucho más propio de los tiempos actuales, en los que se considera al emprendedor como un agente económico necesario que le da valor a la economía, y sin el cual la economía no puede funcionar.

Para que una economía pueda gozar de salud, debe tener muchos emprendedores, pero ello no es posible si este agente económico no puede tener sobre su cabeza una “espada de Dámocles”, es decir, que le pueda caer todo el peso de la Ley. Primero, porque nadie va a querer ser emprendedor (solo el 4% de los jóvenes quiere ser empresario) y, en segundo lugar, si este emprendedor no dispone de una segunda oportunidad está condenado a ejercer su actividad en la economía sumergida sin poder aportar a la sociedad su potencial de crear riqueza.

Angel Luis Vázquez Torres es mediador concursal y experto en Concurso de Acreedores, Cierre ordenado de empresas y en la denominada Ley de Segunda Oportunidad.

 

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