viernes 4/12/20

Cómo será la reforma de las pensiones, que se aprobará previsiblemente hoy

La comisión del Pacto de Toledo se reunirá este martes para votar las recomendaciones de reforma de las pensiones con las que se van a equilibrar las cuentas de la Seguridad Social 

Tras varios años de trabajos marcados por la falta de entendimiento político en un contexto electoral, el Pacto de Toledo ha logrado cerrar un texto que prevé recibir un apoyo mayoritario en el Congreso.

Se trata de una veintena de recomendaciones para reformar las pensiones que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, viene integrando en sus trabajos.

En concreto, los portavoces parlamentarios han acordado subir las pensiones con el IPC real y garantizarlas por ley, para lo que se dio un paso adelante en 2018 cuando los portavoces del Pacto de Toledo alcanzaron un preacuerdo para suspender la aplicación de la reforma de pensiones de 2013 y evitar que las pensiones siguieran subiendo el mínimo legal del 0,25%.

Para 2021, el Ejecutivo ha perfilado en el Plan Presupuestario remitido a Bruselas una subida con los precios sin determinar el porcentaje, aunque señala que el deflactor del PIB -indicador que mide los precios de todo los bienes y servicios producidos- del 0,9%.

Para que el Estado asuma las restantes, apunta a que lo haga vía financiación tributaria y con cargo a los Presupuestos Generales, según un calendario que permita superar el déficit financiero de la Seguridad Social no más tarde de 2023.

En cuanto a la jubilación, considera que la edad efectiva de jubilación debe acercarse a la edad legal, que en 2021 será de 66 años; aconseja favorecer la prolongación voluntaria de la vida laboral más allá de la edad ordinaria de jubilación mejorando la compatibilidad de la pensión y el trabajo, y apuesta por evitar las prejubilaciones adaptando los incentivos existentes, sin menoscabo de atender a las situaciones de vulnerabilidad que no aconsejen alargar la vida laboral.

Las líneas de actuación del Ministerio de Seguridad Social se dirigen a promover la jubilación demorada con mayores incentivos y con fórmulas de compatibilidad del trabajo y la pensión, así como corregir los elementos “distorsionantes” de las jubilaciones anticipadas voluntarias dado que los coeficientes reductores de la pensión repercuten en mayor medida sobre quienes han cotizado por una base menor.

El Pacto de Toledo también contempla que, en los casos de carreras laborales muy prolongadas, se podría valorar descartar algún año concreto del periodo de cálculo o escoger un tramo específico sobre el que calcular la cuantía de la pensión.

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