viernes 03.07.2020
facturas de la luz o del gas

Claves para ahorrar energía (y dinero)

Reducir el consumo al mínimo posible y elegir la tarifa que más nos interesa es clave para nuestro bolsillo

Claves para ahorrar energía (y dinero).
Claves para ahorrar energía (y dinero).

Una de las principales preocupaciones en la economía doméstica es el ahorro. Y cuando se habla de ahorrar no podemos dejar de mirar de reojo a ciertas cosas, como las facturas de la luz o del gas, suministros que son imprescindibles pero que hacen que se nos erice la piel cada vez que llegan. De hecho, a menudo son las responsables de que el presupuesto se vez en peligro. Por lo que no es nada raro que busquemos formas de reducir en todo lo posible la energía que consumimos. Desde Selectra, especialistas en encontrar las mejores tarifas para nuestros suministros, se dan unas claves sencillas pero muy efectivas que nos permiten reducir el precio de estas facturas.

Revisa la potencia que tiene tu contrato

Tal vez parezca algo que no es importante, pero en la factura de la luz se paga también la potencia contratada. De hecho, si echas un vistazo a la última factura puedes ver que la cantidad que se cobra por ello es a veces casi la misma que la del consumo, sobre todo si en casa solo vives tú o la compartes con otra persona más.

Además, en muchos contratos la potencia que hay es bastante más alta de lo que se necesita, de modo que estás pagando de más por algo que no te hace falta. Así que uno de los primeros pasos que tienes que dar para ahorrar energía es revisar cuál es la potencia y ver si es posible bajarla. Lo mejor es que te asesore una empresa experta en el tema, que estudie tu caso en concreto y te diga si estás pagando de más. Aunque no lo creas, el ahorro en este punto puede ser muy notable.

Controla la temperatura de casa

Cuando hace frío fuera, o en la calle el sol aprieta, tendemos a encender los aparatos de aire acondicionado o calefacción al máximo. Esto es un error, ya que Lo único que se logra es consumir energía en exceso, aumentando el gasto, sin que logremos aumentar la sensación de confort.

Según algunos estudios, la temperatura ideal en una vivienda es entre 24 y 26 grados. Si en verano queremos bajar un solo grado esta temperatura, estaremos gastando hasta un 8 por ciento más de electricidad, sin que notemos realmente una mejora. En el caso del calor, se puede decir más o menos lo mismo.

Por tanto, lo mejor es tener la temperatura dentro del espectro de confort, haciendo que los termostatos se encarguen de controlarlo.

Cambia de compañía

A veces tenemos cierto temor a que sea otra compañía la que se encargue de suministrarnos energía. Aunque no nos da tanto miedo cambiar de operador telefónico. Y es curioso, ya que en cierto sentido las condiciones son las mismas, puesto que el mercado de la energía se liberalizó hace unos años y hoy existen muchas opciones que te pueden interesar.

Ahorra en tu factura de luz y gas utilizando un comparador de tarifas. Esta herramienta se ha convertido ya en un imprescindible para ahorrar, ya que permite encontrar la compañía que ofrece las mejores condiciones según sean nuestras necesidades. Y no tengas miedo, porque no te vas a quedar sin luz en ningún momento.

No dejes los electrodomésticos en standby

Este es un consejo que no deja de repetirse. Y es que los electrodomésticos siguen consumiendo energía si no se desenchufan. Ese piloto rojo de la televisión cuando se pulsa el botón del mando hace que la pantalla se apague, pero aún continúa gastando electricidad. Y lo mismo se puede decir de muchos otros aparatos, como la vitrocerámica o el horno. Es evidente que algunos electrodomésticos tienen que estar siempre encendidos, como es el caso del frigorífico, pero los demás pueden permanecer desenchufados todo el tiempo que no se utilicen. Usa regletas con interruptor o desconectar el automático que alimenta la cocina si es posible. Al final del año haz las cuentas, y verás el ahorro que puedes conseguir con este simple gesto.

Otro detalle relacionado con los electrodomésticos es elegir modelos de clase A o superiores. Son algo más caros, pero la inversión se amortiza en poco tiempo gracias al menor consumo que tienen.

Aprovecha la luz natural

Siempre que puedas, evita la costumbre de encender la luz cuando entras en una habitación. Muchas veces se puede estar allí perfectamente sin tener que hacerlo, simplemente usando luz natural. Basta con subir las persianas y dejar que el sol se encargue de alumbrar la estancia. Incluso en zonas en las que la luz no es demasiado intensa, para hacer algunas tareas no nos hace falta tener demasiada luz. Y por supuesto, cada vez que salgas de una habitación apaga la luz si la has encendido, nada de dejarla así porque vas a volver a entrar en un minuto. Es un minuto menos de consumo, que al final del año serán horas.

Ventila la casa todos los días

Además de la luz del sol, también es interesante aprovechar otro recurso como el aire natural. Si abres las ventanas por la mañana y por la noche, lograrás reducir la sensación de carga que hay en el ambiente, sobre todo en verano. Luego, cuando lleguen las horas de más calor, podrás bajar las persianas y disfrutar de una mejor temperatura interior. No necesitarás tener encendido el aire acondicionado todo el día y podrás ahorrar una gran cantidad de energía.

Reduce las pérdidas de calor

En invierno, la bajada de las temperaturas es mayor cuando la casa no está bien aislada. No tanto por el frío que entra como por el calor que se escapa hacia el exterior. Así que busca los puntos en los que se producen estas pérdidas, como pueden ser las puertas y las ventanas. Si sellas bien el cierre de estas, mantendrás mejor el calor dentro y no te hará falta tener encendidos los radiadores todo el tiempo.

Todos estos consejos son muy efectivos. Y como podrás comprobar si los pones en práctica, bastante sencillos de realizar.

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