Lunes 17.06.2019
Economía

Los aranceles: definición y tipos

La principal razón que impulsa a los consumidores a consumir bienes producidos en el extranjero es que son más baratos. Por ello, un aumento de precio desincentivará el consumo de bienes extranjeros.

La definición de aranceles describe a éstos como tributos que se imponen sobre un bien o servicio al cruzar la frontera de un país. Según su naturaleza, sus dos grandes tipos vendrán determinados en función de si hablamos de impuestos sobre productos extranjeros que vayan a ser comercializados en el interior del país o si, por el contrario, nos referimos a los aplicados sobre productos nacionales que vayan a ser vendidos en el exterior.

La primera subcategoría mencionada son los aranceles a las importaciones, relativos al establecimiento de un impuesto sobre los bienes o servicios procedentes de fuera de las fronteras antes de la entrada por las mismas. Son los casos más comunes y la razón por la que los gobiernos los aplican no sólo se reducen a la pura recaudación, sino que tiene también su razón de ser en la protección del sector industrial nacional ante la competencia extranjera.

El otro tipo de aranceles es el relativo a las exportaciones, consistente en grabar productos o servicios que vayan a ser vendidos al exterior del país con el objetivo de incrementar los ingresos y, al mismo tiempo, de aumentar el valor del producto nacional en el extranjero.

Consecuencias de los aranceles

Los tres efectos directos de los aranceles tienen que ver con el consumo, con la producción y con los ingresos. El efecto consumo se materializa en el encarecimiento de los productos importados, algo en principio perjudicial para el consumidor. En lo que afecta a la producción, las empresas que operan dentro del país se ven beneficiadas frente a las foráneas en lo que a competencia se refiere. El tercer y último efecto concierne a los ingresos fiscales del Estado, los cuales lógicamente experimentan un aumento.

Uno de los riesgos que presentan los aranceles tiene que ver con la posibilidad de debilitar la industria patria haciéndola menos eficiente al reducirse la competencia con los productos llegados desde fuera.

Por su parte, un abuso en la implantación de aranceles sobre los bienes de un país o grupo de países determinado, podría desencadenar en una guerra comercial entre naciones, algo a lo que intentan poner freno distintas entidades internacionales como la Organización Mundial del Comercio.

Modalidades de aranceles según su aplicación

Si antes hablábamos de las dos grandes subcategorías de aranceles dependiendo del origen y el destino de los bienes o servicios, ahora nos queremos centrar en los tipos existentes según la forma de aplicarlos. El arancel de valor agregado o ad valorem consiste en gravar un porcentaje fijo al valor del bien en la aduana, fijado tras computar el coste, el precio del seguro y el del transporte.

En segundo lugar, los aranceles específicos constituyen una cantidad fija de dinero por cada unidad a importar o a exportar sin tener en cuenta el precio abonado por la misma en el punto de origen.

El resto de situaciones se engloban dentro de la tipología de arancel mixto, es decir, una combinación entre las dos modalidades anteriores. Se basa en aplicar, por un lado, un porcentaje sobre el coste y sumarle a esta cantidad otra fija por cada ejemplar importado o exportado.

Las barreras no arancelarias, cada vez más importantes

Gracias a la OMC, los aranceles a las importaciones han ido disminuyendo y siendo sustituidos por otro tipo de medidas de distinto carácter conocidas como barreras no arancelarias. Tal y como señala Sarquis M. Alejandra, “se consideran barreras no-arancelarias todas aquellas medidas (diferentes del arancel) que impiden el libre flujo de mercancías entre los países. También se incluyen las medidas que estimulan artificialmente la producción y el comercio.”.

Según la misma especialista, este tipo de acciones son muy numerosas y se pueden dividir teniendo en cuenta distintas perspectivas (cuantitativas y cualitativas, formales o informales, legítimas o ilegítimas, etc.), si bien no son tan transparentes y por ello resultan más difíciles de detectar, interpretar y cumplir.

Una de las iniciativas no arancelarias más comunes es el contingente arancelario o la fijación de un valor máximo de importación de un producto que estará sujeto a la aplicación de un derecho de importación (con un tiempo de vigencia limitado) relativamente bajo o nulo. Mediante la aplicación de bandas de precio y el establecimiento de unos precios mínimos de entrada se pretende proteger el sistema productivo nacional de las fluctuaciones de los precios del exterior.

Entre las muchas otras barreras no arancelarias que existen se encuentran las restricciones sanitarias y fitosanitarias marcadas por cada estado a la hora de admitir o no la entrada de ciertos productos. Otro ejemplo es el que representan las licencias de importación, un obligatorio trámite administrativo para controlar las importaciones que entran en el país que pretende tener identificada en todo momento cada mercancía con los responsables de su transporte.

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