lunes 23/11/20

Un Real Madrid irregular, desconocido y gris, muy gris

Pasan y pasan las temporadas y cuesta acostumbrarse. Pero la realidad es tozuda. Desde que CR9 colgara las botas en el Bernabéu, los de Chamartín no han sido capaces de devolver a su afición la brillantez, la emoción… el juego vibrante, la chispa… la salsa misma del fútbol. ¡Qué decepción!

Es verdad que algún éxito se ha cosechado, pero sin el ADN que siempre ha distinguido al club de Concha Espina. El empate frente al Villarreal es un magnífico ejemplo. Uno más. Era difícil imaginar a un Real Madrid, estuviese o no en el banquillo Zidane, que jugase a los tres puntos, a la victoria útil y fácil, a escalar hasta conseguir el liderato de La Liga y a mantenerlo, simplemente. Porque cuando se apuesta por la mínima, se termina perdiendo o empatando, como ha sido el caso.

 De Di Stefano a esta parte, más de medio siglo ya, los rasgos estructurales del madridismo se construyen a base del ritmo, del vértigo, de la filigrana… nada de conservadurismo, nada de aguantar el 1-0 o el 0-1. ¡Bah! La pregunta es si, hoy por hoy, los blancos no dan para más (por plantilla, por estado anímico, por terceras circunstancias…) o es que decididamente han apostado por el conformismo, lo que sería dramático e inasumible.

En los raros tiempos que corren, se libra la escuadra blanca de que el gran templo del fútbol, en el Paseo de la Castellana, esté en obras, de que no pueda llenarse el graderío por las dolorosas restricciones del covid19. De lo contrario asistiríamos, domingo sí domingo no, a las pitadas constantes a quienes no terminan de ofrecer, con o sin Sergio Ramos, con o sin Hazard, lo que se espera de ellos. Se sitúen primeros en la tabla o se mantengan en puestos europeos. ¡Así no, así no!

Comentarios